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Las disputas y desencuentros en el oficialismo vuelven a impactar de lleno en el Gabinete nacional

 La semana política cierra con dos ministros golpeados por disputas o desencuentros internos. Claudio Moroni (Trabajo) quedó en la mira del kirchnerismo y del sindicalismo duro con el pretexto de su manejo frente al conflicto del gremio del neumático. Y Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres, Géneros y Diversidad) llegó al punto de poner sobre la mesa su renuncia en desacuerdo con los operativos de desalojo en tierras ocupadas, en Río Negro.

La funcionaria cuetsionó públicamente y sin vueltas el caso de Villa Mascardi. Allí, fuerzas federales desalojaron propiedades privadas que habían sido ocupadas por grupos “mapuches” violentos. El accionar fue elogiado por Aníbal Fernández, que había rechazado críticas apuntadas, sobre todo, a la detención de mujeres, una de ellas embarazada.

Gómez Alcorta, que fue defensora de Facundo Jones Huala, cargó duramente sobre la jueza Silvina Domínguez y sostuvo que se produjeron “graves violaciones a los derechos humanos”. Impulsó además acciones judiciales por la situación de las mujeres detenidas.

En ese contexto, trascendió además el malestar de algunos espacios del oficialismo. Pero la situación de la funcionaria quedó expuesta porque sus declaraciones descalificaron, de hecho, al ministro Aníbal Fernández. El cuadro se agravó con los trascendidos sobre su renuncia.

El Gobierno, a través de su portavoz Gabriela Cerruti, había rechazado unas horas antes que se hubieran avasallado derechos durante el operativo en Villa Mascardi.

Esta misma semana, la posibilidad de cambios en el Gabinete había vuelto a tomar volumen, pero por otra disputa. Desde La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque cuestionó dos veces en pocos días al ministro Moroni. El argumento fue el “déficit de gestión” expuesto durante el extenso conflicto del gremio del neumático.

En la misma línea se había expresado Pablo Moyano. La posición del dirigente camionero es otro síntoma de la crisis interna de la CGT. Moroni es respaldado por los otros integrantes de la conducción de la central sindical, Héctor Daer y Carlos Acuña. También cuenta con el aval de entidades empresariales, en especial de la UIA.