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La UCR se debate entre un crecimiento propio y el aporte a un armado creíble

 La gran demostración de fuerza de la UCR las últimas horas en el reconocido ámbito de Costa Salguero, en latitudes porteñas, provocó un sinnúmero de comentarios que sirven para analizar la inmediatez en el marco del cronograma electoral.

En una convocatoria amplia y generosa del comité nacional que conduce el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, no faltó ningún dirigente de peso –con excepción de Facundo Manes–, en un mitin en el cual convivieron distintas corrientes, algunas cuyo enfrentamiento se traduce en la conformación de distintos bloques legislativos.  

Tal es el caso de la Cámara de Diputados de Nación, donde el bloque considerado “oficial” que conduce Mario Negri junto al bloque Evolución, dirigido por el también cordobés Rodrigo De Loredo y que tiene en el economista Martín Lousteau como máximo referente.

NOTABLE ENVIÓN

La UCR junto al movimiento kirchnerista son tal vez los pocos que pueden hacer demostración de fuerza en cuanto a presencia territorial. Los radicales constituyen claramente una segunda fuerza dentro de la coalición Cambiemos, gobiernan tres provincias y a nivel nacional conducen los destinos de cerca de cuatrocientas intendencias municipales.

El envión que registró el partido de Alem en las últimas elecciones con un importante crecimiento en provincia de Buenos Aires y la incubación de un candidato presidencial como Facundo Manes, sumado a algunas muy buenas elecciones en las provincias que gobiernan -como Gerardo Morales en Jujuy- configuraron a la UCR como una importante opción de poder.

Todo este positivo crecimiento electoral generó en el radicalismo la proyección de dos liderazgos o candidaturas como es, por un lado el propio Gerardo Morales y por el otro el bonaerense, Facundo Manes.

Esa importante convivencia de distintas tendencias tuvo lugar en el amplio plenario que recordó a tiempos de mejor perfomance electoral y de representación como, por caso, varios Luna Park desbordantes de militantes, los reflexivos encuentros en Parque Norte o también varias plazas de Mayo con multutudinaria presencia de hombres y mujeres de Alem.

No queda completa la lista sin el famoso plenario a cielo abierto con más de un millón de personas en la avenida 9 de Julio en el cierre de campaña de las elecciones de 1983.

ÉPICA Y EMOCIÓN

La épica y la emoción se convirtieron en pilares del fortalecimiento político y anímico de un radicalismo que en 2001 estuvo a punto de desaparecer, con una notable diáspora hacia distintos experimentos de partidos como el GEN, la Coalición Cívica, ARI y muchos más. Hasta hubo militantes que probaron con el Proyecto Sur que comandaba Fernando “Pino” Solanas.

Sin embargo, desde que la UCR integra la coalición Cambiemos hay una migración de sentido contrario, es decir, desde los nombrados partidos (mayoritariamente del GEN) hacia el radicalismo. Esto provocó una fuerte discusión como no se había dado antes entre la definición de futuras estrategias.

Las alternativas que más se verbalizan son las de una continuidad fuerte del radicalismo como centralidad de un proyecto que cuente con aliados o la negociación y la conformación de un proyecto asociado con el Pro, aunque con un reclamo de mayor jerarquización en esa sociedad.

Fue por eso que en la foto en la que aparecieron Gerardo MoralesMartín Lousteau y el jefe de Gobierno porteño y dirigente del Pro, Horacio Rodríguez Larreta, parecieron confluir varias opciones como las ya mencionadas.

Curiosamente parece recaer en Morales la alternativa de alimentar a un radicalismo con mayor autonomía y peso propio a la hora de armar un proyecto a nivel nacional. Esto, pese a que hace unos meses había amagado fórmulas cruzadas con la presidenta del Pro, Patricia Bullrich.

ESTRATEGIAS DISTINTAS

Morales realiza mientras tanto un trabajo estratégico de inserción en territorios densamente poblados, empezando por la provincia de Buenos Aires y el conurbano adonde recala al menos semanalmente llevando su mensaje como portavoz de la UCR y para transmitir los logros de su gestión como gobernador.

Lo que ocurre es que resulta muy fuerte el contraste del actual discurso de Morales -un tanto más agresivo con el Pro- que el trato más liviano que dispena el senador nacional porteño Martín Lousteau hacia el precandidato Larreta.

Entre estos últimos dos dirigentes de Ciudad Autónoma hay acuerdos y hasta pactos preexistentes que algunos analistas remontan al armado en 2019, cuando la amplitud del actual jefe comunal porteño evitó unas encarnizadas PASO y cada uno quedó con una fuerte cuota de poder.

Ese pacto Larreta - Lousteau parece crecer a ritmo frenético y ya no sólo se habla de un fuerte apoyo del radical de Evolución hacia la candidatura presidencial de Larreta, sino que ya se escribe el guión de nuevos capítulos. En ese sentido, avanzaría la conformación de una mesa de campaña que integraría el propio senador porteño y su gente junto al precandidato a gobernador bonaerense, Diego Santilli.  

Hay quienes mencionan también al titular del comité provincia radical, Maximiliano Abad, como integrante, pero tales versiones siguen circulando como tales.

De darse esta última posibilidad, se alimentaría muy fuerte la estrategia de fórmulas cruzadas, en un esquema en el cual el radicalismo confía y mucho en la generosidad de Larreta, sobretodo apuntando también a la posible victoria electoral en territorio bonaerense, recuperando el gobierno que se perdió en las elecciones de 2019. Tal vez con una fórmula compartida o quizás con mejor presencia de candidatos radicales en listas de postulantes legislativos.

En toda esa estrategia hay que contemplar las decisiones que adopte Gerardo Morales, quien no resignaría fácilmente un proyecto presidencial a cambio de nada. Desde su entorno remarcan que su aporte puede ser muy importante dado que es quien más fuertemente mantiene un vínculo con los gobernadores del espacio y con dirigentes de distintas provincias. Se trata de un capital político no menor que representa, por ejemplo, una fuerte presencia opositora en el Senado nacional, allí donde la vicepresidenta Cristina Fernández retiene una importante cuota de poder.

Si bien, todavía es temprano para definiciones, la cuenta regresiva hacia armados de equipos, listas y propuestas de poder parece irreversible y obliga a dejar de hacer la plancha y a convertir especulaciones, en decisiones prácticas y conducentes. De otra manera, muchos podrían quedar a mitad de camino en un año electoral con muchas expectativas. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)