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La sobreventa de las bolsas provoca un rebote histórico, pero los miedos a un crash posterior permanecen intactos

 Señalábamos la semana pasada que los niveles de sobreventa alcanzados por las bolsas a nivel global, y las europeas en particular, era tan importante que era previsible un rebote con cierta fuerza. Pues bien, ese rebote se está produciendo. Hoy las bolsas europeas suben cerca del 4%, y el potencial de este rebote en el corto plazo es aún mayor.

¿Pero después de este rebote qué? Pues según nuestra opinión, y a pesar de que somos conscientes que estos rebotes de sobreventa pueden ser muy bruscos y mantenerse en el tiempo, las bolsas deberían retomar la tendencia bajista subyacente y realizar nuevos mínimos relativos.

A este respecto Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4 Banco, afirma:

El calificativo de “miserable” que algunos comentaristas de Wall Street han aplicado a la evolución de las Bolsas norteamericanas la semana pasada, bien pudiera servir para describir el comportamiento general de los mercados financieros, tanto de bonos como de acciones, no solo esta última semana, sino también en el mes de septiembre y en el tercer trimestre y en el conjunto del año 2022.

En el conjunto del año 2022, la destrucción de valor bursátil en términos absolutos es ya la mayor de toda la historia, bien es verdad que debido a que se partía de valoraciones absurdamente altas tras una década y media de dinero gratis.

Centrándonos en esta última semana de septiembre, al final las pérdidas se han impuesto, a pesar del sorpresivo anuncio del Banco de Inglaterra el miércoles diciendo que iba a intervenir en el mercado para evitar un desplome mayor de la libra esterlina y de los bonos del Tesoro inglés.

Si nos preguntamos por las razones de esas caídas, no hay una sola, sino varias.

La primera es la cascada de intervenciones de miembros de la Fed que han seguido utilizando un lenguaje muy “duro”, en línea con los mensajes de su presidente Jerome Powell. Un lenguaje que ha convencido a los inversores de que no solo ha desaparecido el famoso “put” de la Fed creado por Bernanke, que se activaba para evitar caídas fuertes de las Bolsas, sino que, además, la Fed desea una corrección mayor de los mercados.

Una segunda causa de las caídas son los malos datos económicos y las malas noticias que llegan de algunas empresas. El jueves supimos que la inflación alemana se ha disparado en septiembre al 10,9% y el viernes que la inflación en la zona euro ha subido en septiembre al 10%. A la vez, esa elevadísima inflación coincide con una cada vez más clara desaceleración. Hace pocos días el Banco Mundial, en línea con la OCDE y otros organismos internacionales, ha estimado una nueva desaceleración del crecimiento global, con China a la cabeza. El Banco Mundial rebaja el crecimiento de China al 2,8%.

Son varias las causas que han provocado la mayor pérdida de valor de las bolsas en su historia.

En cuanto a las empresas, Nike dio malas cifras de resultados el jueves pasado, tras el cierre de las Bolsas, provocando una caída del 10% en su cotización y, además, comunicó un aumento de inventarios que no presagia nada bueno para los próximos meses. Incluso la todopoderosa Apple ha sufrido una rebaja (‘downgrade’) en sus estimaciones de crecimiento por parte de Bank of America, lo que la hizo caer casi un 5% el jueves. Todo indica que la desaceleración empieza a llegar a las empresas.

Una tercera causa de las caídas es la inestabilidad geopolítica. La guerra de Ucrania no tiene visos de terminar y Putin empieza a utilizar con demasiada frecuencia en sus discursos la referencia a las armas nucleares, alimentando el miedo a un accidente. El peaje de ese temor en términos económicos es evidente.

Con este trasfondo es normal que las Bolsas sigan bajando hasta que la Fed no empiece a dar señales de que termina la subida de tipos y de que acaba la llamada QT, es decir la contracción del balance de la Fed. Es el famoso y esperado "pívot" de la Fed, y las preguntas son si va a llegar el pívot y, en caso afirmativo, cuándo va a llegar.

Aún a riesgo de equivocarnos, porque la bola de cristal no la tiene nadie, en nuestra opinión, la Fed va a esperar a que la desaceleración empiece a tener impacto en los precios, es decir, empiece a rebajar la inflación, y eso puede ocurrir en algún momento del cuarto trimestre que ahora empieza, pero no de forma inmediata. Como decía el profesor de Wharton Jeremy Siegel el pasado agosto, la bajada de los precios en la economía “real” (inflación de calle) a veces tarda en llegar a la “inflación estadística” oficial.

Más suben Ibex 35
Banco Santander2,63€0,176,82%
IAG1,15€0,076,59%
BBVA4,92€0,245,22%
Sacyr2,31€0,104,52%
Amadeus-A49,51€2,014,24%
Más bajan Ibex 35
Acciona181,80€-1,80-0,98%
Enagas16,15€-0,14-0,86%
Siemens Gamesa17,96€0,010,03%
Red Eléctrica16,14€0,030,16%
Grifols-A9,01€0,020,22%

Es posible que esa espera de la Fed genere un deterioro mayor en los mercados, con caídas adicionales en las Bolsas, no tanto en los bonos, pero como se ha visto en el ya mencionado caso del Banco de Inglaterra la semana pasada, los Bancos Centrales y sobre todo la Fed ha aprendido mucho y saben que intervenir antes de tiempo es malgastar munición inútilmente.

Dicho de otra forma, la Fed posiblemente considera que la corrección de las Bolsas no es todavía lo suficientemente fuerte, y que lo será solo cuando el empleo americano caiga, como ya ha dicho al propia Fed, hasta un 4,5% y cuando realmente veamos que los precios giran a la baja, algo que hasta ahora no se ha producido. Una situación que podría coincidir con un nivel del S&P por debajo de los 3.500 puntos, tal vez incluso en el entorno de los 3.300 puntos.

Mientras eso no se produzca, la Fed seguirá, en nuestra opinión, con su proceso de “corrección ordenada” de las Bolsas y buscando una “descompresión” gradual de la economía, algo nada fácil, porque se parte de un globo muy inflado.



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