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La Administración de EEUU reacciona aterrada a la «amenaza» de la libertad de expresión en Twitter

 Por Carlos Esteban – La Gaceta de la Iberosfera

Este viernes, el multimillonario Elon Musk se convierte en el dueño de la red social Twitter y el estamento woke que controla la administración norteamericano ha entrado en pánico ante la posibilidad de que Musk cumpla su ‘amenaza’ de acabar con la censura en la plataforma.

De repente, Twitter no es ya una empresa privada. ¿Recuerdan? Esa era la excusa habitual de cada purga, de cada censura: es una empresa privada, puede hacer lo que se le antoje, así sea expulsar al presidente de Estados Unidos o eliminar mensajes contrarios al discurso oficial del progresismo. Pero eso, naturalmente, era solo la coartada de los beneficiados del sistema. Ahora, cuando Elon Musk está por iniciar su mandato, ya no es una empresa privada; ahora es una cuestión de “seguridad nacional” y hay que impedir a toda costa que la gente opine e informe libremente.

“Una vez que se cumplan las condiciones finales de cierre, los fondos estarán disponibles para que Musk culmine la transacción antes de la fecha límite del viernes”, señala el Wall Street Journal. Y este miércoles Musk tuiteaba un vídeo de sí mismo entrando triunfalmente en la sede de Twitter antes de concluir su compra por 44.000 millones.

Musk ya ha anunciado su intención de deshacerse de tres cuartas partes del personal de la plataforma, formada esencialmente por guardianes de la verdad oficial al servicio de la izquierda progresista mundial. Y el anuncio ha sembrado el pánico histérico en los grandes medios de comunicación ante la perspectiva de que la plebe pueda expresar libremente lo que piensa. “La toma de control de Twitter por Musk amenaza nuestra democracia con una libertad de expresión sin restricciones”, podía leerse en The Pacific, en un titular indeliberadamente hilarante. “Por qué la idea de “libertad de expresión” de Musk contribuirá a arruinar América”, insiste The New Republic, por citar solo alguno de los titulares tan alarmistas como francamente orwellianos.

Naturalmente, la administración no se va a quedar de brazos mientras ven cómo toda su obra se puede desmoronar en poco tiempo. Así que los mismos que han dejado pasar sin problemas los oscuros negocios del hijo del presidente con empresas propiedad del estado chino -entre otras muchas, muchas cosas más- han iniciado una investigación criminal sobre los negocios de Musk. Justo ahora, qué cosas.

Según informa Reuters, “Tesla Inc (TSLA.O) está bajo investigación criminal en Estados Unidos por las declaraciones según las cuales los vehículos eléctricos de la compañía pueden conducirse solos”. Y sigue: “El Departamento de Justicia de Estados Unidos lanzó una investigación no revelada previamente el año pasado después de que se produjeran una docena de accidentes, algunos de ellos fatales, que involucraron el sistema de asistencia al conductor Autopilot de Tesla, que se activó durante los accidentes”, agregs el informe.

Pero estos accidentes no quitaban el sueño a los investigadores hasta que al fundador de Tesla se le ocurrió la idea de comprar Twitter.

La semana pasada, hubo informes de que la administración Biden estaba considerando detener el acuerdo con una «revisión de seguridad nacional«, supuestamente basada en la premisa de que Musk había estado sirviendo como intermediario para el régimen de Putin. La administración Biden ha negado que esté realizando una “revisión de seguridad nacional” de este tipo.



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