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Rebote del blue, el efecto secundario del dólar soja

 Por los vínculos que tienen unos granos con otros, la aparición del dólar soja empezó a sumar reservas ayer, pero alteró las cotizaciones del trigo y el maíz, que pueden generar inflación (además de la emisión de pesos que determinará el dólar del yuyito). Eso cambió el ánimo, y el blue rebotó.

La aplicación del dólar soja, pagando hasta fin de mes un valor de $200, comenzó a tener reacciones en el mercado financiero local, con algún repunte por ahora no muy llamativo en las reservas, pero lo que más hizo girar la cabeza de los analistas fue el efecto secundario que empezó a provocar la medida de emergencia de Sergio Massa para darle al Banco Central algunos fondos y que no esté diariamente rascando la olla.

Según confirmó CIARA (la Cámara de la Industria Aceitera), cumplidas dos ruedas desde que Massa y Rubinstein tomaron la decisión de beneficiar a los sojeros, la liquidación de los porotos que estaban en silos está siendo importante (tanto que hubo fiesta en la acción de Molinos Agro con un saltó 18% en tres ruedas), pero el proceso de pagos y de llegada de los dólares a Reconquista 266 y de los pesos a las cuentas de los productores se va concretando de manera más lenta.

De hecho, el Banco Central logró comprar ayer en el mercado cambiario US$ 140 millones, pero al cierre del día, computando todas las operaciones de comercio exterior y por el deterioro del yuan, que sigue bajando) el balance diario de reservas en el organismo que dirige Miguel Pesce terminó con un aumento diario de apenas US$ 28 millones.

Más oferta de soja

Seguramente con el correr de los días las transferencias irán llegando, pero lo que más inquietó a miembros del equipo económico fue que percibieron que la medida de urgencia tomada para darle reservas al BCRA tiene efectos secundarios claramente negativos. Por ejemplo, debido a que pagan hasta fin de mes el dólar a $200, hubo una gran oferta de soja en Rosario, situación que hizo caer el “yuyito” nada menos que 5% en ese mercado y que, a la vez, hizo declinar el precio 1,5% en Chicago.

Pero lo más peligroso de todo es que, como están concentrados en vender la soja a 200, como el resto de los granos sigue teniendo el precio deprimido de siempre, hubo muy poca oferta en granos alternativos y ayer en Rosario el trigo subió 3,7% y el maíz tuvo un aumento del 2,3%. Y expertos del sector advirtieron que con este contexto de suba en maíz y el trigo, van a subir la harina, la carne, la leche, los quesos y los huevos, todo como efecto secundario.

Y como agregado a ese riesgo inflacionario, hay más aristas que posiblemente no tuvieron en cuenta Massa y sus asesores al decidir este movimiento. Si en todo setiembre efectivamente se liquida tanta soja como se espera, eso determinará el ingreso de US$ 5.000 millones en liquidaciones, que deberán ser compensadas con el pago de $1 billón, que el Tesoro deberá pedirle al BCRA, que deberá volver a emitir, y aumentar su pasivo, chupando esos pesos vía Leliq o con algún tipo de Letra que le coloque el Tesoro.

Pero la movida tiene una vuelta de rosca más. Los productores que venden soja no quieren tener pesos en sus cuentas con una inflación que se acerca cada vez más al 100% anual, por lo que a partir del viernes (quinto día en el que comenzarán a llegar las transferencias) podrán hacer uno de dos movimientos: comprar dólar MEP (y hacerlo rebotar) o salir a comprar insumos o maquinarias y reclamarle dólares al BCRA a $140.

La gran cuestión es que comprendidos todos estos efectos secundarios, varios analistas salieron a decir que la medida se trata de otra parche sin plan, que tapan un agujero generando inmediatamente otro. Y, en consecuencia, tras la baja vertical que tuvieron los dólares libres el lunes, ayer se vio una tendencia más quieta en los dólares financieros y un rebote consistente en el dólar blue. De hecho, el dólar blue recuperó $6 hasta $276, el dólar MEP cedió 85 centavos hasta $270,34 y el contado con liquidación subió 48 centavos hasta $283,39. Por lo que a pesar del dólar soja, la brecha entre el dólar oficial y el blue volvió al 87% y la del CCL y el mayorista fue del 102%.

De todos modos, se siguió atentamente la gira que está realizando Massa por Washington, se anunció que habrá un crédito por US$ 3.000 millones de parte del BID. Y eso ayudó a que se consolidara una jornada más positiva para los bonos, que lograron mejorar, por lo que el riesgo país de Argentina logró bajar en 63 unidades, hasta 2.366 puntos básicos, por lo que volvió a instalarse exactamente en el mismo nivel que tenía un día antes de que el ex ministro Martín Guzmán diera el portazo.

Pero más allá de todo lo que pasó puntualmente en torno al dólar soja argentino, el mundo estuvo gobernado por las tasas largas de EE.UU. que se siguen afirmando, ya casi todas instaladas en casi 3,5% anual, un rendimiento que arrastra y complica la cotización de casi todos los activos mundiales. De hecho, ayer mismo en el exterior el dólar saltó 1,7% en Brasil, 1,6% contra el yen, 1,2% en chile, 0,6% en México y 0,3% contra el euro y el yuan, no se movió contra la libra (gracias al nombramiento de su flamante Primera Ministra).

Las commodities para abajo

Pero esa tasa en los bonos norteamericanos aplastó el valor de los commodities. A pesar de la decisión de la Opep+ de reducir la oferta de crudo a partir de octubre, el petróleo retrocedió ayer 2,5%, hubo una nueva debilidad para los metales preciosos. Se concretó una rueda también débil para los metales básicos (todos esperando un menor crecimiento mundial). En Chicago la soja cayó, pero como en Rosario el trigo y el maíz crecieron. Y lo más afectado de todo el espectro fue el mundo cripto, con un derrumbe del 5,3% para el bitcoin, con caídas de hasta el 10% en otras monedas del panel.

Por supuesto, las tasas largas estadounidenses (que según afirman superarán el 4,5% anual pronto) también afectaron a las bolsas. Hubo nuevas bajas en la Bolsa de Nueva York, donde se anotó una baja promedio de 0,6%. Al tiempo que se anotó una baja del 2,2% en la Bolsa de San Pablo y merma del 0,3% en la de México.

Y en los papeles del mercado bursátil local también hubo un enfriamiento. Con $1.533 millones operados en acciones y $4.826 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 0,7%. Y, tras el feriado del lunes en EE.UU. por el Día del Trabajo, el balance de los dos día en Nueva York para los ADR argentinos fue en general positivo, con subas de hasta el 7%, con IRSA, Bioceres, YPF y Cresud como las más beneficiadas, con una particular baja del 2% para Francés (el mercado está inquieto con los bancos porque el BCRA les debe una enormidad en Leliq y nadie sabe de qué modo se los van a pagar). De hecho, ayer mismo, mientras las reservas crecieron menos de lo esperado, la autoridad monetaria chupó de los bancos depósitos por $ 490.920 millones en Leliq a 28 días al 69,5% anual.

Estos embrollos para conseguir reservas de emergencia no son casuales. Massa necesita tener para el viernes próximo un buen número en el BCRA para lograr pasar la auditoría con el FMI sin tener que solicitar un waiver o perdón. Pero tampoco esperaba otra cosa: las pilas de los timbres del Banco Central se están empezando a gastar porque se empiezan a pedir dólares especiales, como el dólar soja, para el trigo, el maíz, el vino, los limones o cualquier elemento exportable de Argentina. Y de seguir esa presión, podría ser altamente probable que antes de lo que pueda pensarse se tenga a nivel local un mercado cambiario desdoblado, que probablemente bajará la recaudación y, además, funcionará como un nuevo motor para complicar la situación inflacionaria.

Fuente: El Economista