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¿Peligro por delante o camino despejado para los mercados de acciones?

 Históricamente, el comportamiento de los mercados de bonos a menudo ha servido como un indicador adelantado para los mercados de valores. Los bonos reaccionan más directamente a los cambios en las tasas de interés que a menudo preceden a las expansiones y recesiones económicas.

El ciclo actual de subidas agresivas de tipos por parte de los bancos centrales se ha reflejado en el rendimiento negativo tanto de las acciones como de los bonos en lo que va de 2022, pero en los últimos meses se ha desarrollado una divergencia interesante entre los dos mercados.

El gráfico adjunto ilustra que ha habido una marcada disminución en los flujos de capital hacia los bonos, mientras que el capital dirigido hacia las acciones se ha mantenido plano con una ligera alza.

El hecho de que se sigan dirigiendo importantes flujos de capital a ambos mercados (dadas las circunstancias actuales) probablemente se deba a la continua popularidad de las estrategias de inversión pasiva y la apatía de los inversores.

Hemos comentado anteriormente sobre el notable (al menos para nosotros) nivel de optimismo de los inversores que aún existe en un entorno de inversión de riesgo/recompensa notablemente poco atractivo. Señalamos el comportamiento relativamente benigno del índice de volatilidad (VIX) hasta ahora en un 2022 turbulento como un indicador del optimismo de los inversores. Los flujos de capital en el gráfico sugieren el mismo punto.

La interpretación alcista del gráfico adjunto diría que los inversores en acciones están señalando que estamos cerca del final de los aumentos de tasas y que el mercado bajista de acciones ha terminado o terminará pronto.

Una visión menos optimista sería que el gráfico refleja la ausencia del extremo necesario de pesimismo de los inversores que históricamente ha marcado el final de los mercados bajistas y que los mercados de acciones eventualmente deben mostrar una debilidad significativa adicional antes de que veamos evidencia de un pesimismo extremo de los inversores que típicamente produce una oportunidad de compra atractiva.

Consideramos que el clima de inversión actual presenta un riesgo/recompensa poco convincente. Sin embargo, somos optimistas de que eventualmente surgirán grandes oportunidades de riesgo/recompensa para el inversor preparado e informado. La volatilidad que creemos que llegará a definir la década de 2020 castigará al inversor pasivo y desatento.


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