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¿Para qué queremos el dólar?

 

Si los comentaristas de mercados, los macroecolobistas y los responsables del sector público se siguen comportando como lo han hecho desde los años setenta, nuestro sistema cambiario seguirá siendo un cachivache, con dólar libre o controlado.


“Está bajando el dólar. No sé para qué nos sirve, pero está pasando”, declaró el viernes una inmemorial informadora. La frase, la comentarista indocumentada, sus colegas en el panel patitiesos, el ejemplo más evidente de divulguemos torpemente.

Este artículo está dirigido en primer lugar, a los argentinos “clase media” que se sienten deprimidos por las manipulaciones de quienes se aprovechan de la necesidad que tienen de preservar sus excedentes transitorios, en un contexto difícil. También va dirigida a los funcionarios de gobierno que se abstuvieron de intervenir a favor de los que no pueden defenderse. Han permitido que se desnaturalice la tarea de hacer cumplir la Ley. Ni hablar de los formadores de opinión, creadores de sentido común que trabajan para la parcialidad ganadora del “spread de confusión”.

Prevemos que este artículo será fastidioso, pero los más curtidos estamos hartos de presenciar la pesca de inocentes. Es necesario fortalecer un sano escepticismo acerca de la fe que profesa la clase media hacia los “comentaristas del dólar”, interlocutores difíciles de reconciliar con la prudencia. Sabemos también que algunos profesionales del trol que aprovechan cualquier lugar para hacer comentarios, creando controversias y fomentando el enfrentamiento entre usuarios, nos insultaran. Su objetivo es llamar la atención y molestar. Otros amargados-por verse reflejados-van a escribir al pie sin análisis, porque se desvelan por “el verde”, se la toman con el mensajero, argumentan “a largo plazo siempre ganas”, porque no logran asumir que compraron alto. Traer a cuento lo que pasó, es mucho más importante que recibir agravios.

En estos días, muchos adultos y algunos jóvenes se han ido a la cama preocupados por el valor del dólar. Los productores de noticias han sido muy imaginativos para hacer sentir a la ciudadanía que “sin dólar no hay paraíso.”

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Si los comentaristas de mercados, los macroecolobistas y los responsables del sector público se siguen comportando como lo han hecho desde los años setenta, nuestro sistema cambiario seguirá siendo un cachivache, con dólar libre o controlado.

Los que maniobran saben poner el foco en los puntos débiles de la pequeña burguesía. No es una coincidencia que los portales de noticias argentinos tengan colocados estratégicamente en la portada los diferentes tipos de cambio. Las presiones políticas que aplican grandes actores económicos para que sus presuntos expertos practiquen el engaño y la manipulación en los mercados, nos lleva permanentemente a presenciar novilladas cambiariasEl precio a pagar es demasiado alto para los ingenuos ahorristas que compran dólares, como resguardo de valor por periodos que no coinciden con la noción de “resguardo de valor”.

Es desagradable referir casos de “una semana en el segmento informal”. A mediados de la semana anterior, hubo compras a $348 por 1 dólar que en 72 horas hábiles suponían $280. En la jerga delictuosa se especifica “hacer la caída”, parangonándola con un billete o paquete echado en el piso. En todas y cada una de las historias de estos días, las narrativas de las noticias fueron injertadas en la mente de los lectores y televidentes de modo tramposo. Han logrado que compren o vendan dólares para que, en el hueco, otros se ganen la vida.

Cuando se lee un portal o se escucha y ve programas de televisión se da por sentado que las noticias son objetivas. Si estas allí, la adicción que genera la mala noticia te hará pagar un precio alto, en términos ahorro y salud mental del mismo modo. No es saludable ver videos obscenos de kilómetros de silo bolsas, o colas en las cuevas del centro.

Un enloquecimiento nacional, introdujo pérdidas de hasta 20% de una persona que tuvo que comprar un automóvil, 40% un par de zapatillas de marca. Y, puede que tenga poca importancia para algunos, pero no para la gente de a pie, a quien en una semana le dilapidaron un mes o una semana de trabajo.

LA ECONOMIA BIMONETARIA

Resolver el problema de la economía bimonetaria es crucial. Disipar la trama del dólar ya es un asunto de dignidad social e integridad particular. La cotización del dólar no debería ser la noticia más leída de un medio, la mayor parte del tiempo. Es necesario salir de esta monomanía que afecta los precios y consecuentemente la vida de los argentinos.

Otra semana en que los desaciertos del Gobierno y la apelación a las emociones que provocan los comentaristas con pocos reparos morales se impusieron al sentido común, montando la “montaña rusa” o “el sube y baja” en cuatro días, aprovechándose de los agotamientos anímicos de las personas acosadas y abusadas informativamente. La clase media debería establecer ciertos límites.

Pero esto aun no terminó, la frase de moda ahora es: “esta es la última oportunidad”. Simultáneamente verdadera y falsa. Y aunque algunos enseñamos que la predictibilidad de los modelos es débil, si por ejemplo hoy, se enfermara el presidente y la vicepresidenta fuera condenada, el dólar blue podría costar $400-como hace un año expresó en forma temeraria el esposo de una conductora (corregido por inflación hoy seria $650). O bien en el mismo mes, “$2.000 el dólar Cachazombi”, imaginariamente transformado por el backing de una convertibilidad inexistente, que hoy seria $ 4.000. El detalle es que no estamos bajo un régimen de convertibilidad.

LA PREVIA. EJEMPLOS

En la calma que precede al pico del dólar, los futuros compradores (o sus operadores) convencen a los inocentes que tienen que vender porque el “amesetamiento” viene perdiendo contra la inflación y las tasas de interés.

Antes de los $348 por dólar en julio 2022, hay quienes asumieron ventas a $200 en mayo 2022, después de comprar a $185 y $195 en octubre 2020. Los mantuvieron 18 meses casi planchado con una corrección de 2% a 8%.

Lo mismo les ocurrió a quienes vendieron con inflación baja a $18 pesos, varios meses antes de que costara $40 en 2018, después de la calma (2016-2017). Es que se mantuvo 2 años a $16 y $17 pesos. El sistema blue siempre explota las fragilidades del ciudadano de a pie. Los vecinos repiten mantras como “con el dólar nunca se pierde”. Ya vimos que a veces sí.

DAÑO AUTOINFRIGIDO

¿Cómo podrían dejar de comprar dólares por plazos breves los pequeños ahorristas, ignorando las frases sagradas del gurú del Himalaya?

La realidad indica que un trabajador, pequeño inversor preocupado por resguardar el valor de sus ahorros, no tiene ninguna seguridad de mantener la tenencia de entre u$s 1.000 y u$s 5.000 a largo plazo. Estamos en la Argentina y, si perdió el trabajo en enero de 2018 o mayo 2022, o les surge una necesidad imprevista, tienen que vender sin “exit plan” (momento de salida de la inversión). El plazo de salida es la respuesta del pequeño inversor a: ¿Qué hago? ¿Compro dólares o hago un plazo fijo?

desenlace

Escribir un artículo para ilustrar pequeños ahorristas no es redituable, ni gana premios. El fin último es introducir reflexión entre los que pueden perder reservas prudentes, comprando dólares a destiempo, sin echar de ver por cuanto tiempo la alcancía va a convertirse en una motocicleta o un automóvil usado.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.



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