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CFK, grieta y expectativas sobre supuestos anuncios: una agenda complicada y marcada por la creciente tensión política

 Las imágenes y los discursos del fin de semana marcaron un punto de máxima tensión entre el oficialismo y la principal fuerza de oposición, con Cristina Fernández de Kirchner en el centro de la escena. También, por debajo, hubo expresiones de internas. Y ese cuadro general se proyecta sobre una agenda que en los próximos días agregaría batallas por impuestos en el Congreso y nuevas expectativas sobre posibles medidas económicas.

La ex presidente afirmó su posición en el oficialismo luego del pedido de condena por la causa Vialidad. Durante el fin de semana, el kirchnerismo volvió a movilizarse en rechazo de la causa judicial y bajo la consigna que presenta ese proceso como una muestra de “persecución” y un intento de “proscripción”.

La manifestación volvió a concentrarse frente a su piso en el barrio de Recoleta. Esta vez, la policía porteña valló la zona y se generaron enfrentamientos. Una negociación política entre autoridades del Gobierno nacional y del Gobierno porteño evitó una escalada peor. De todos modos, el conflicto sigue latente.

Cristina Kirchner alienta la movilización del oficialismo y el PJ en sus distintas expresiones se sumó al respaldo. Estos episodios están recreando el clima más duro de grieta, lo cual impacta en Juntos por el Cambio, donde conviven posiciones diferentes en torno al endurecimiento del discurso.

Hubo coincidencia en la ofensiva sobre el Gobierno al menos en dos puntos: el pedido de juicio político a Alberto Fernández, sin destino efectivo por cuestiones de número en el Congreso, por sus últimas declaraciones, y la condena al oficialismo por lo que califican como apuesta a un conflicto sin retorno en las calles y en el terreno judicial.

Existen a la vez internas no saldadas en la oposición, como las heridas que dejó la movida de Elisa Carrió para dinamitar cualquier puente de acuerdo con Sergio Massa. Y la posición de Horacio Rodríguez Larreta, durante el fin de semana, generó otra vez tensiones con Patricia Bullrich y ese espacio, que reclama mayor dureza.

Las internas también recorren al oficialismo, aunque queden ocultas en estas horas por la movilización en torno de CFK. Hay sectores internos -varios gobernadores, jefes sindicales, organizaciones piqueteras- que acompañan pero sin intención de profundizar esa línea, en un contexto económico y social delicado.

La economía sigue ocupando el primer renglón. Los datos de inflación de agosto que manejan consultoras privadas son alarmantes y hablan de al menos 6%, con fuerte impacto en el rubro de alimentos. El ajuste dispuesto por Massa alimenta algunos malestares en el interior del oficialismo. No pasó inadvertido el renovado cuestionamiento al acuerdo con el FMI expresado por Máximo Kirchner, el viernes, en un acto sindical.

Las versiones sobre nuevas medidas promovidas por Gabriel Rubinstein surgieron de un sitio alineado con el kirchnerismo duro. Desde economía desmienten que esté en sus planes una fuerte devaluación con desdoblamiento cambiario. Y hay prevenciones sobre el sentido de la versión, que genera sospechas de una operación interna para marcarle el terreno al ministro.

Esta semana, además, Economía espera poder avanzar en Diputados con la prórroga de varios impuestos, entre ellos Ganancias y Bienes personales. JxC reclama una baja de esos impuestos. El clima general en torno de CFK complicó la posibilidad de negociaciones en el ámbito legislativo.