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S07E22 A cada Uber le llega su #UberFiles: 5 claves para resistir un archivo

 



“Creo que vale la pena. La violencia garantiza el éxito”, escribió en un mail interno Travis Kalanick, por entonces CEO de Uber, cuando otros ejecutivos de la empresa le manifestaron sus dudas sobre mandar choferes a una protesta en Francia.

¿Qué pasaría si todos tus mails se hicieran públicos? ¿Cómo quedarías? ¿Qué sentirías? ¿Qué pensarían esas personas de las que hablaste? ¿Habría contradicciones? ¿Algo impropio? ¿Algo ilegal?

Travis, también fundador de Uber, claramente no lo pensó. O tal vez sí lo pensó y su ego se puso en el camino, convencido de que la transformación que buscaba ameritaba cualquier medio. Pensó que lo privado era privado -aun cuando usaban los datos privados de los usuarios como si fueran propios. Más allá de ser despedido de “su” empresa en 2017 tras demasiadas controversias con respecto a su estilo, este 2022 desnudó los mensajes que justificaron aquella decisión.


Al futuro

Imaginá ahora que pasaron casi 20 años y llegamos a 2040. Están buscando a un CEO para la megacorporación que brinda servicios de fax en Marte, una empresa comparable a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que en el siglo XVII dominaba buena parte del comercio global, libraba guerras y colonizaba territorios como si fuera un Estado.

Muchas veces los Estados -y muchas otras cosas- nacen como Empresas.

El Directorio se reúne. Son diez miembros, todos NETHM (Nacidos En Tierra, Habitantes de Marte). Ya son millonarios y no tienen mucho que hacer con su dinero. Marte sigue siendo aburrido.

Cada uno presentó un candidato para CEO y, hace semanas, están discutiendo.

Imaginá ahora que sos parte de la selecta lista final. Escarban buscando fallas, errores del pasado que te puedan atormentar. Y el que busca, claro, encuentra. 

Si nadie hizo público los esqueletos que tenés guardados en el clóset, es porque todavía no sos lo suficientemente interesante.

Aparece la filmación del cajero automático, la de aquella vez que te llevaste los dólares que el cliente anterior había olvidado. “Los devolvió”, dice tu sponsor. Pero, inmediatamente, alguien dispara, agresivo: “También descubrimos en un backup hecho en la nube a principios de siglo, que tenía recetas para cocinar carne de animales muertos, y hasta fotos haciendo asados”. El resto del directorio lo mira, como cuando alguien toca un tema tabú.

No es una mancha si la tenemos todos.

Pero siguen hurgando y llegan a tu cuenta de Twitter, esa que borraste apenas percibiste que tu carrera despegaba, el mismo día en que cambiaste tu dirección de mail de vamospenarol1995@hotmail.com al más serio martinanahuel@gmail.com. No podías seguir creciendo con una cuenta de Hotmail, claro.

Pero esa cuenta de Twitter no solo mostraba a alguien infantil que usaba herramientas antiguas, sino a una persona demasiado agresiva, maleducada e ignorante: el 99% de tus tweets eran respuestas belicosas, críticas hacia todos lados y memes varios.

Así como la capacidad de las computadoras se duplica cada dos años (la “no-Ley” de Moore), el costo de almacenaje cae aún más rápido, tendiendo a cero: ¿qué te hizo pensar que “eliminar cuenta” haría lo que pensabas que haría? 

Esas peleas en Twitter de hoy son tu carta de presentación de mañana.

A principios de 2021 hice una mini-encuesta en dos redes sociales preguntando: “¿Sos mejor persona en "la vida real" o en las redes sociales?”. El resultado de Twitter no te va a sorprender: el 85% de las personas que respondió en esa red social aseguró ser mejor en la vida real.

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Pero, aún cuando por lo general somos más agresivos en Twitter, en LinkedIn ese porcentaje aumentó: el 93% se consideró mejor fuera

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Al preguntar, tené en cuenta de que, en lugar de la verdad, pueden responderte lo que querés escuchar.


Volvamos a esa sangrienta reunión de Directorio en Xecaps, capital de Marte.

-¡Con esa actitud hace 20 años en Twitter, no sabemos qué esperar hoy! ¡Además, robó en un cajero y comía carne de animales muertos! No podemos tener un CEO potencialmente tan miserable, sádico e inestable.

Recordemos que están hablando de vos. ¿Les contaste todo lo bueno que sí habías hecho durante tu estadía en la Tierra? ¿Por qué no te adelantaste y blanqueaste lo de Twitter, lo del cajero automático y explicaste que, como casi todos, comías carne animal pero dejaste de hacerlo? Si tu objetivo de largo plazo era llegar a CEO, ¿fuiste coherente en cada paso que diste? ¿Entendiste tus promesas como una forma de construir tu marca? ¿Realmente esas actitudes que ahora te están complicando en esta reunión de Directorio en Xecaps estuvieron alineadas con tus valores? 


Primera clave: lo positivo

“Yo no voy a hacer autobombo, está mal”, me dijeron cientos de futuros líderes. Pero ya en 2008 hacía conferencias sobre lo importante que es mostrarse. Hablame de largo plazo. El objetivo es que otros hablen bien de uno; y eso es algo que podemos promover. 

Si hacés, siempre serás criticado; mostrar proactivamente lo bueno te ayudará a seguir haciendo.

Aunque el autobombo suele ser criticado, cuando pregunté, fueron muchos los que se animaron a admitir que lo hacían.

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De todos modos, siempre se ve más grande la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio: mostrarnos está bien; ahora, cuando lo hacen los demás, ¡cómo exageran!

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Poner de manifiesto lo positivo me ayudó muchísimo en las dos denuncias de ética que tuve mientras fui parte de una corporación. Tanto la primera que compartí en “Todos sabemos cómo robar”, como en la segunda, que fue una acusación de la que algún día puedo hablar más en profundidad. Spoiler alert: nunca pisé un tribunal ni fui a prisión por este motivo.


Segunda clave: lo negativo

Si no tenés algo en tu historia de lo que no sentís orgullo, no corriste suficientes riesgos.

Esas denuncias de ética me hicieron llorar. Pero, al tiempo de resueltas, pensé en mi largo plazo: ¿qué sucederá si alguien se entera? Tendré que explicarlas. ¿Y qué puedo hacer para evitar eso? Explicarlas antes. 

Exponer tus errores te muestra humano y te protege.

También trato, proactivamente, de admitir los errores de manera constructiva, como cuando hablé de mis fracasos en Brasil (y el éxito posterior, gracias a ellos).

El error en realidad es errar y no aprender.

Como casi siempre… Yo los muestro...

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…pero ellos no tanto.

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Tercera clave: largo plazo

El largo plazo es clave. Y, gracias a la magia del interés compuesto, esas redes que construimos en la universidad se convertirán en contactos de confianza veinte años después y, tal vez, sean miembros del directorio que se reúne Xecaps.

Como me enseñó Daniela De Lucía, cada paso que damos tiene que ser una construcción:

No hacemos, construimos.


Cuarta clave: prometer y cumplir (o avisar)

La promesa sirve para conseguir resultados de corto plazo: que se aprueben recursos en un presupuesto, que un empleado entre a una empresa, que un cliente compre un lavarropas o que un político gane una elección.

El que nunca promete nada difícilmente logrará algo.

Pero la serie de promesas incumplidas generan una desconfianza irremontable. El atento lector quizás proteste: “¡No se pueden cumplir todas las promesas!”.

Podemos garantizar el esfuerzo, pero no el resultado.

Lo que sí podemos hacer es complementar la promesa explicitando lo que haremos en caso de no poder cumplirla y, de mínima, avisar apenas sepamos que no vamos a lograrlo. Sí, ya sé: este artículo se lo pueden pasar a todos los técnicos de heladeras, servicios de internet y políticos.

Prometer y cumplir o avisar que no vamos a poder hacerlo es la forma de construir una marca personal sólida.

Un ejemplo del que me siento orgulloso es cuando, en 2017, invité a invertir en mi libro “Soy solo, historias honestas de liderazgo para ser feliz en el siglo XXI y más allá”.

En esa oportunidad, pedí dinero y prometí un libro que, finalmente, lancé. 

Es más, no fue la única promesa. Hubo otra, prolija y cumplible, al final de ese booktrailer. El lector u oyente, aprovechando que en audio es gratis, dirá.


¿Viste cuando le toman juramento a los políticos y dicen que, si no cumplen, Dios y la Patria se lo demandarán? ¿De verdad alguien cree todavía que Dios y la Patria pueden demandar algo? ¡Al menos no metieron a Papá Noel y al Ratón Pérez! Quizás sería más honesto, en el caso de una empresa, decir algo así como: “Si no logro cumplir con mi promesa, lo voy a compensar de tal manera”. Somos muchos más de lo que pensaba (casi 50%, según una vieja encuesta en Twitter) los que pagaríamos más por un producto de una empresa que se presentara así.

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Quinta clave y la más importante: autoconocimiento

La quinta clave para ser coherente a lo largo del tiempo es el autoconocimiento: ¿Qué cosas son muy importantes para mí y cuáles, menos? En mi caso, mis Valores más relevantes pasan por la familia, el conocimiento y la generosidad.

Todos tenemos Valores: un ranking individual de qué cosas son más importantes y cuáles menos.

La perfección en este ámbito es la Integridad: pensar, decir y hacer las cosas de acuerdo al mismo conjunto de valores. En mi opinión es un ideal a alcanzar; lejano, pero sano. Cuando uno se acerca a ese lugar se siente, sin dudas, bien: al menos, eso me pasó a mí, más de diez años después, al ver esta entrevista de 2008, de un Leo más tímido, morocho ¡y que usaba camisa!  

Y, mientras en Marte siguen enroscados en una interminable reunión de directorio buscando al mejor CEO, no se percataron de que estaban apuntando mal. Es sólo una cuestión de ortografía:

En el siglo XXI quien tiene el mejor SEO controla la narrativa.

¿Contratarías a Travis? Yo no. No importa lo capaz, brillante o competente que sea; luce mal. Es víctima de su propio archivo. Porque a cada taxi le llega su Uber. Y a cada Uber, su #UberFiles

Think like a CEO (El curso)

¡Gracias a todos los que confiaron en mí para el curso que empezó esta semana! Y gracias a Flor Román por la visualización de las 7 diferencias entre un buen CEO y un humano.

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¡Avisos desclasificados!

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