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Mossad: "Irán no tuvo un papel operativo en los ataques de Buenos Aires"

 El diario norteamericano The New York Times (NYT) divulgó este viernes un reciente informe del servicio de inteligencia israelí, Mossad, según el cual los dos atentados de Buenos Aires fueron cometidos por agentes de la organización libanesa pro-iraní, Hezbollah, pero sin la participación ni de ciudadanos argentinos ni de personal de la embajada de Irán. El texto señala que la inteligencia israelí sigue pensando que Teherán aprobó los ataques, los financió y tal vez entrenó a los comandos que vinieron a la Argentina a perpetrar los ataques, pero que la reciente investigación contradice lo que se viene afirmando desde hace años y años. Entre los puntos asombrosos del informe conocido en Israel se menciona que los explosivos entraron al país en botellas de shampoo y en cajas de chocolate y se reitera un dato muy poco creíble que ya se barajó antes: que los explosivos se escondieron en una plaza o parque. Según el NYT, el informe es crítico con el propio Mossad por no haber previsto los atentados. En la fiscalía AMIA obviamente no se van a guiar por lo que dice un diario, pero pedirán el informe a Israel. Sucede que si tuviera evidencias reales, judiciales, quedarían fuera de la acusación Mohsen Rabbani --exagregado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires y considerado hasta ahora el cerebro de los ataques--, Hadi Soleimanpour, exembajador y Ahmad Asghari, tercer secretario de la embajada, todos ellos acusados, entre otros, por el fiscal Alberto Nisman.

En concreto, el Mossad dice que en la preparación y la ejecución del atentado contra la embajada de Israel participaron varios comandos de Hezbollah, sin ayuda de argentinos o iraníes de Buenos Aires. "Irán no tuvo un papel operativo en los atentados en Argentina", titularon varios diarios israelíes. 

De acuerdo al texto conocido este viernes:

*El jefe operativo fue un tal Hassan Haraki, que utilizó documentación brasileña para entrar al país y comprar la camioneta Ford F-100 que explotó en la sede diplomática de Suipacha y Arroyo. Efectivamente, el vehículo fue adquirido en una concesionaria de autos usados de la avenida Juan B. Justo con un documento a nombre de un tal Ribeiro Da Luz.

*Hubo un segundo jefe operativo de Hezbollah, Talal Hamiyah, que también vino a Buenos Aires para el atentado. El texto difundido por el NYT habla de otros integrantes del grupo operativo que se fueron del país al día siguiente del ataque.

*El suicida --siempre según el informe del Mossad--, fue un tal Muhammad Nur al Din, de 24 años, libanés, que se había venido a vivir a Brasil unos años antes y aceptó ser el conductor suicida.

“La investigación israelí señala que los explosivos usados en los dos atentados fueron ingresados a la Argentina por operativos de Hezbollah en botellas de shampoo y cajas de chocolate. Se transportaron en vuelos comerciales desde varios países europeos. Después se escondieron en una plaza. "Los químicos usados para armar las bombas fueron adquiridos por una empresa comercial usada como cobertura de las operaciones de Hezbollah en Sud América”, transcribe el periodista israelí Ronen Bergman en el NYT.

Nada de esto se puede comprobar y parece poco creíble. En el caso de la AMIA se utilizaron 300 kilos de amonal, un fertilizante que seguro no vino del extranjero. Tal vez como iniciador se usó dinamita. En la embajada de Israel se requeririeron menos kilos, posiblemente 80, y nunca se pudo determinar del todo si fue trotyl, pentrita o hexógeno. En el caso de la sede diplomática, los peritos sostuvieron que el explosivo provenía de alguna unidad militar. De todos modos, no parece muy lógico que hayan traído explosivos en botellas de shampoo y cajas de chocolate --el explosivo es una especie de crema--, corriendo riesgo de ser descubiertos o de un accidente, habiendo disponibilidad de ese material en el país. Menos creíble todavía es que se haya escondido en un parque o plaza, lugares de acceso público.

Por lo que transcribieron en Nueva York y en Israel, el texto es crítico con la propia Mossad por no haber advertido los ataques de antemano. Eso es especialmente cierto en el caso de la AMIA, ya que estaba el antecedente de la Embajada. Hay un detalle de importancia en el informe: señala que tras el primer atentado, en marzo de 1992, se hizo un seguimiento minucioso de la embajada de Irán en Buenos Aires y que no se advirtió ningún movimiento extraño. Por eso los sorprendió el segundo atentado. Es uno de los elementos básicos por el que afirman que no hubo conexión local, ni iraní ni argentina.

Si se le diera validez judicial al texto de la Mossad caerían las acusaciones contra Rabbani, Soleimapour y Asghari, los funcionarios iraníes que estaban en Buenos Aires. El agregado cultural siempre fue señalado por la exSIDE y por Nisman como el organizador del atentado e incluso se sostenían las imputaciones con el argumento de que llamó por teléfono a El Líbano. También se utilizó como prueba una cuestión que parece más bien ridícula: Rabbani fue a preguntar precio de una camioneta a la avenida Juan B. Justo en noviembre de 1993. Lo hizo vestido con los hábitos religiosos, algo impensable para alguien que está planeando un atentado.

De cualquier forma, la causa AMIA está permanentemente atada a informes de inteligencia. En el expediente casi no hay pruebas judiciales y habría que ver si el informe de la Mossad aporta algún elemento más preciso: por ejemplo, a través de qué empresas se hizo la importación de shampoo y cajas de chocolate, qué documentos usaron los operativos de Hezbollah para ingresar al país u otros datos que permitan comprobar algo. Es difícil a 30 años del atentado contra la Embajada y 28 del ataque contra la mutual judía. El texto del NYT afirma que el informe en sí es un golpe a las investigaciones llevadas adelante hasta ahora por Estados Unidos, Israel y la Argentina. Lo dice explícitamente. 



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