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La mirada del mundo JP Morgan y un pronóstico sombrío: “En Argentina las crisis políticas anticipan la hiperinflación”

 La banca JP Morgan Chase emitió un demoledor comunicado sobre el país, en el que anticipa un futuro apocalíptico: "Como muestra la historia económica, las crisis políticas aparecen como condiciones necesarias para escenarios de muy alta/hiperinflación".


Según JP Morgan, las crisis políticas profundas, tal como la que atraviesa desde hace tiempo la Argentina, son parte de las "condiciones necesarias" para terminar en una hiperinflación. Paradójicamente, este diagnóstico es el mismo que maneja Cristina Fernández de Kirchner, aunque no haga nada para tratar de recomponer las condiciones políticas con el presidente Alberto Fernández.

El informe recuerda que "señalamos que los desequilibrios macroeconómicos requerían un programa de estabilización, aunque la falta de voluntad política hizo que tal enfoque fuera extremadamente improbable".

Y agrega que los obstáculos son cada vez "más desafiantes", pese a la actitud "sensible del FMI para ayudar al país para evitar que caiga en default, y los saltos en los precios de la energía y los productos agrícolas han exacerbado las presiones inflacionarias al alza, lo que suma ansiedad a la política".

La banca Morgan descarta cualquier posibilidad de avance en este sentido: "El camino a seguir parece inestable a medida que nos acercamos al año electoral, que hace que cualquier ajuste ortodoxo sea políticamente costoso y, por lo tanto, inviable. Por otro lado, cualquier estrategia expansiva solo aceleraría la inflación", alerta.

En la Argentina, habría "un camino muy estrecho por delante para lograr los objetivos de política comprometidos bajo el FMI". Y afirma a continuación que la renuncia del Martín Guzmán "se produjo como consecuencia del conflicto de coalición de gobierno de larga duración".

"La gota que colmó el vaso parece haber sido la frustración del ex ministro con la implementación del ajuste de subsidios económicos, una dimensión clave en relación con el ritmo de consolidación fiscal", marca, y agrega que ese ajuste "fue resistido por la facción que responde a la vicepresidenta Kirchner".

El informe es terminante al afirmar que "el faccionalismo político del gobierno se ha visto agravado por los desafíos macro-financieros. Hace un par de días, el presidente Fernández afirmó que los problemas económicos que enfrenta el país se pueden atribuir a su alto crecimiento económico."

"Si bien es una anécdota –continúa-, ilustra bien una especie de desprendimiento del ala política de la gravedad de la situación financiera y económica. Entre ellos: un desequilibrio fiscal cada vez mayor, con una capacidad política hasta ahora limitada para ajustar los subsidios económicos en medio de aumento de los costos de energía; y serias preocupaciones sobre la capacidad de la Tesorería para cubrir sus necesidades financieras con moneda local".

La banca Morgan subraya también la "mayor dependencia relacionada con la financiación indirecta (y el riesgo de la directa) del Banco Central. Las consecuencias provienen de tasas más altas en la deuda local y en moneda extranjera (pese a los bajos requisitos del servicio de la deuda), a una brecha cambiaria oficial paralela más amplia, que básicamente agrava las dificultades del Banco Central en la reposición del stock de reservas internacionales netas".

Finalmente, se refiere a la nueva ministra de Economía, Silvina Batakis, cuya llegada "parece indicar que la balanza de poder se ha inclinado hacia el lado kirchnerista, y se esperaría una postura fiscal más expansiva y potencialmente una renegociación del programa del FMI, en medio de crecientes desequilibrios y mayor brecha cambiaria".

Para concluir, establece que "la falta de anclas en lo que esperamos que sea una política fiscal y monetaria más expansiva corre el riesgo de un nuevo cambio de régimen de inflación y una corrección (forzada) del mercado de divisas a medida que las opciones de política queden exhaustas".

El panorama apocalíptico que plantea el informe de JP Morgan es compartido por buena parte del mundillo económico y financiero, y hasta por la propia vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Este miércoles se agregó la negativa del FMI a rediscutir este año las metas del acuerdo firmado por Martín Guzmán y refrendado por el Congreso Nacional.

En la práctica, nadie apuesta un cobre por el futuro de la economía argentina, con un gobierno inmerso en una lógica de conflictos adolescentes entre adultos de la tercera edad. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)