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Argentina: qué puede pasar con las acciones y los bonos

 

Luego de la renuncia de Martín Guzmán, Argentina vivió una semana sumamente agitada. Dólar volando, riesgo país por las nubes y mucha incertidumbre. ¿Qué puede pasar con las acciones y bonos? En esta nota te cuento todo.

Con el correr de los días, el dólar blue pausó la euforia con la que había arrancado el lunes, en plena incertidumbre. Sin embargo, los dólares libres (MEP y Contado con Liquidación) llegaron hasta los $274 y $294, respectivamente, marcando nuevos récords.

Situación de las acciones y bonos

El Merval, medido en dólares, cayó un 2% en lo que va de la semana. En poco más de un mes, borró toda la ganancia que acumulaba en el 2022. Veamos su gráfico:

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Argentina, en lo que respecta a sus acciones, venía con un 2022 positivo, algo destacable en este contexto internacional. Las que más empujaron fueron las energéticas, favorecidas por los altos precios internacionales. Pero, como es sabido, Argentina depende mucho de lo que suceda a nivel político y económico.

Y así fue el caso: en junio hubo enormes complicaciones con los bonos CER, lo que generó desconfianza sobre la capacidad de pago del gobierno. A partir de allí, las acciones no pararon de caer y el dólar aceleró su camino alcista.

¿Y los bonos? Acá es otra la historia. Desde la reestructuración de la deuda, los bonos en dólares no logran conseguir un piso. Veamos la paridad de los bonos argentinos en los últimos 15 años: 

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Como se puede ver, los bonos se encuentran en paridades sumamente deprimidas. Incluso, la deuda argentina está más barata que en pleno inicio del Covid, antes de la reestructuración de deuda. Tan solo en el 2008 vimos precios peores.

Los bonos tienen una Tasa Interna de Retorno que supera el 40% anual. Es una estimación muy artificial, ya que está descontado que los bonos no se van a pagar en tiempo y forma.

Entonces, ¿tiene sentido comprar? La respuesta es que depende. La realidad marca que los bonos valen muy poco porque nadie los quiere. Y cada vez rinden más. Los que dicen que es buena idea comprar bonos argentinos lo decían cuando GD30 valía 50 centavos. Luego, cuando cayó un 20% y valía 40 centavos también lo afirmaban. De 40 centavos pasó a 30 y el razonamiento siguió. 

¿Y ahora que cayeron en un mes un 30% y valen casi 20 centavos? La situación ya se torna más agradable en cuanto a la relación riesgo/retorno. De corto plazo, la paridad tranquilamente puede ir a 15 o a 10, lo que implicaría caídas entre el 25% y 50%. Alguien conservador no debería considerarlo.

Sin embargo, a pesar de que la tendencia es bajista, los bonos tienen un valor de recupero. Esto quiere decir que no pueden ir a 0. Por ese motivo, hay muchos inversores, con un perfil agresivo, que están tentados en comprar ahora, ya que la paridad, en términos históricos, es bajísima. 

Aún asumiendo una quita muy agresiva en el capital de los bonos, el rendimiento podría ser considerable. Sin embargo, no deja de ser una apuesta riesgosa, porque la voluntad de pago del gobierno es prácticamente nula.

Sin duda, el destino estará marcado a fuego por el rumbo político que adopte este gobierno y el que vendrá el año que viene. Por eso, hay mucha incertidumbre.

Argentina se mueve al compás de sus vaivenes políticos. Puede dar jugosas ganancias, tal como en años anteriores, pero hay que saber esperar el momento.

Por ahora, dadas las condiciones globales y los inconvenientes internos, no parece ser una buena idea invertir en acciones ni bonos argentinos.

Cuando la tendencia cambie y el panorama político se despeje, habrá que estar atento para aprovechar las oportunidades, que no dejarán de ser riesgosas. Argentina es así: plata o plomo.

Para terminar, te quiero invitar a descargarte gratis un informe que preparé para que enfrentes esta crisis global y tengas herramientas para saber cómo ganarle al mercado.