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El caso del Boeing iraní operado por Venezuela agrega tensión política a las preocupaciones económicas

 El caso del avión venezolano-iraní sigue generando especulaciones sobre sus operaciones y deja en situación difícil al Gobierno por la falta de reacción frente a las alertas sobre la nave y su llamativa tripulación. La oposición le reclama informes a las autoridades nacionales, que por estas horas parecen tomadas además por el tema económico: las cifras sobre inflación y la tensión en los mercados financieros.

El avión está retenido en Ezeiza y por decisión de la justicia federal no se le han restituido los pasaportes a los cinco iraníes que integran la tripulación junto a catorce venezolanos. El Gobierno, a través de Aníbal Fernández, dijo que no existían alertas rojas sobre ninguno de ellos, aunque reconoció que la aeronave opera como parte de una empresa sancionada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Se trata de la venezolana Emtrasur, que a su vez se la adquirió a la iraní Mahan Air.

En rigor, se trató del segundo aterrizaje en el aeropuerto de Ezeiza. Había partido hacia Uruguay, pero allí no le permitieron hacer escala y regresó a Buenos Aires.

La primera reacción del Gobierno fue de “sorpresa”, aunque las autoridades de Paraguay informaron este lunes que ya habían avisado a los países de la región -entre ellos, la Argentina- sobre las operaciones de la aeronave.

Esa noticia le dio mayor impacto a los reclamos de Juntos por el Cambio, que piden la presencia de funcionarios en el Congreso para dar explicaciones sobre la actuación de los organismos oficiales, desde Migraciones hasta la Agencia Federal de Inteligencia.

Las especulaciones giran en torno de los motivos reales de la actividad de esta nave, con señalamiento sobre el inusual número de tripulantes para un avión de cargas. La Justicia también debe determinar si algunos de los iraníes tienen relación con la Guardia Revolucionaria de Irán y en particular, con la Fuerza Quds.

El Gobierno está preocupado por el impacto y las eventuales derivaciones del caso, que escaló casi en paralelo con la participación de Alberto Fernández en la Cumbre de las Américas. El Presidente apostaba a lograr “oxígeno” político luego del ultimo choque en la interna oficialista, que terminó con la salida de Matías Kulfas y la designación de Daniel Scioli en su lugar.

El otro foco de preocupación presidencial es la inflación. Este martes será difundido el IPC de mayo. Y además circulan estimaciones privadas sobre una nueva baja del consumo. En ese contexto, se sumaron complicaciones en los mercados que impactarían sobre la capacidad de financiamiento en pesos. La suba del precio del dólar en sus versiones “alternativas” es una consecuencia y a la vez un elemento que agrega tensión. Este martes será también un día clave en este terreno.