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5 tips para generar ingresos mientras hacés cualquier otra cosa

 

Especial de Nicolás Litvinoff para el Diario La Nación

Los Ingresos Pasivos (IP) resultan tan deseados como lejanos para muchas personas que, teniendo la posibilidad de sumarlos a sus vidas, no saben cómo hacerlo.

Por esta razón, hoy te voy a proponer dejar de procrastinar; es decir, dejar de postergar aquello que podés hacer hoy y que sabés que te beneficiará.

Si logro que, cuando termines de leer esta columna, pongas en marcha tu plan para generar IP, mi objetivo estará cumplido

¡Comencemos con los tips!

  • Desafía la mirada tradicional sobre trabajo e ingresos

Te propongo implementar un nuevo axioma: tu tiempo no tiene que estar al servicio del dinero.

La cultura del trabajo puede ser muy útil para ordenar una sociedad, pero no necesariamente debemos defender todos sus principios a rajatabla. Desde muy pequeños incorporamos la noción de que tiempo y dinero mantienen un vínculo inquebrantable: me pagan por lo que hago y, si quiero ganar más dinero, debo hacer más cosas (trabajar horas extras) y de la mejor manera posible (aumentar la productividad por hora trabajada).

Sin embargo, las cosas están cambiando. En lugar de seguir la lógica ingresos = trabajo, donde para conseguir más de lo primero debo ofrecer más de lo segundo, el sistema de IP propone la fórmula trabajo = ingresos + ingresos + ingresos + ingresos.

De esta forma, se reemplaza el vínculo laboral tradicional por otro superador donde generamos ingresos mediante una inversión de dinero o de tiempo que realizamos en un momento determinado y que nos habilita a percibir ingresos de manera continua, sin nuevos esfuerzos.

Es importante destacar la palabra “continua”, puesto que no se trata de un pago que recibimos en el futuro por un trabajo que realizamos en el presente, sino de ingresos que percibiremos con cierta frecuencia (mensual, trimestral, semestral o anual) en base a un único trabajo realizado.
 

  • Definí con lujo de detalles que harías en tu tiempo libre

Los sueños mueven montañas, ya lo sabemos. Por eso, una de los primeros pasos que debés dar es preguntarte qué harías con tu tiempo libre. Animate. Liberá deseos y volá con la imaginación. ¿Qué es lo que te motiva realmente, aquello que te hace feliz?

Si alguna vez te detuviste a pensar en ello, inmediatamente debés haber pensado en todo el tiempo que le dedicás a actividades que no te hacen feliz o a sueños ajenos que no llenan tu espíritu. Si existe el tiempo libre es porque también existe otro tiempo, aquel donde te sentís preso de intereses ajenos: esclavo del sistema, esclavo del trabajo, esclavo de las obligaciones.

Es cierto que mucha gente tiende a reprimir ese sentimiento para no angustiarse, pero ciertamente no es lo que le conviene hacer. Un elemento clave para romper cadenas y liberar tiempo es generar estímulos, tener una causa. Mi teoría es algo trágica, pero no por ello voy a ocultarla: después de años e incluso décadas de trabajar la mayor parte del día en proyectos ajenos, los verdaderos deseos se desdibujan y perdemos la brújula: nos conocemos cada vez menos y nos cuesta saber para qué querríamos trabajar menos.

Los objetivos de fondo no pueden consistir en “descansar”, “no hacer nada” o “viajar”: se sabe que el ocio se disfruta solo al principio. Luego, el aburrimiento nos puede poner en una situación aún peor a la que sentíamos que atravesábamos cuando teníamos la cabeza ocupada con temas laborales.

Tener algo que te apasione hará que todo sea más sencillo. Esto, que parece fácil para muchos, puede ser uno de los pasos más difíciles para otros.

Consejo: tomate tu tiempo para conectarte con las cosas que te gustaban hacer de chico. ¿Qué era lo que disfrutabas con tus amigos y/o tu familia cuando tenías entre 4 y 11 años? No importa cuán lejano te pueda parecer aquello, te aseguro que dentro tuyo encontrarás respuestas más que interesantes y probablemente muy inspiradoras.


  • Armá un registro, aunque todavía no tengas ingresos pasivos

Creá en tu computadora o celular una carpeta llamada “Ingresos Pasivos”. Luego, generá una planilla de Excel con el mismo nombre y detallá las 4 fuentes de generación de ingresos pasivos:

- Ingresos Pasivos Financieros: plazos fijos, bonos, staking de stablecoins, etc.

- Ingresos Pasivos Monitoreados: emprendimientos propios que no demanden demasiado tiempo en el mediano o largo plazo, que puedan ser automatizados y que los puedas monitorear.

- Ingresos Pasivos Propietarios: alquiler de propiedades, cocheras, maquinaria, etc.

Ingresos Pasivos Patentados: regalías por la creación de franquicias, autoría de libros, etc.

Una vez confeccionado el formulario, mes a mes deberás ir registrando los ingresos correspondientes a cada rubro. No importa si al principio son literalmente cero. La sola existencia de este Excel te estimulará para capacitarte, realizar pruebas y comenzar a generar tus primeros IP.

  • No confundas ingresos pasivos con ganancias de trading

Invertir en un bot que promete 10% mensual realizando trading en criptomonedas no se puede considerar Ingreso Pasivo Financiero. De hecho, ni siquiera se debería considerar como inversión.
El Day Trading (tratar de comprar acciones o criptomonedas a un precio para venderlas más caro en el corto plazo) muy difícilmente te lleve a buen puerto, según mis argumentos desarrollados en columnas anteriores. No es otra cosa que caer en la tentación sin mayores argumentos de pretender ganar mucho dinero de manera rápida.

La ansiedad es enemiga de los IP, debido a que un portafolio de Ingresos Pasivos Diversificados como el que vimos en el punto anterior no se crea de un día para el otro, sino que lleva su tiempo. De todos modos, la recompensa por saber esperar es importante: te acerca a la libertad financiera de manera paulatina, pero también en forma real y tangible.

La relación riesgo/rentabilidad es inquebrantable en las finanzas: la rentabilidad en las inversiones a tasa (Ingresos Pasivos Financieros) es menor en promedio a la de renta variable (acciones y criptomonedas) porque el riesgo que se corre también es mucho menor. Con las acciones vos sabés cuánto invertís, pero nunca cuánto vas a tener cuando quieras dar por finalizada la inversión.

Lo cierto es que existe una solución muchas veces olvidada que puede entusiasmar a quienes descartan la generación de Ingresos Pasivos Financieros con inversiones a tasa por creer que cuentan con poco capital. Lo que los lleva a pensar que deberán esperar toda la vida para que la inversión rinda sus frutos.

Hablamos de la magia del interés compuesto, que posibilita que el monto originariamente invertido crezca de manera exponencial si se reinvierten los ingresos que van generando las primeras inversiones en un bono u otro activo de renta fija.

  • Comprá más activos con flujos de fondos positivos

En esta columna,  mencioné la importancia de los activos con flujos positivos (bonos, plazos fijos, departamento en alquiler, etc.) en detrimento de los activos con flujos negativos o neutros (ropa, vehículo para uso propio, muebles y más).

Comprender la importancia de esta clasificación y revisar nuestro presupuesto anual de gastos para ver qué tipo de activos son los que más estamos demandando constituye un paso fundamental para reemplazar los hábitos de consumo que atentan contra nuestros intereses por otros que nos proporcionarán ingresos pasivos.

A modo de conclusión, te propongo un ejercicio: cuantificá tus gastos actuales y calculá la ponderación en el total que tiene la compra de activos con flujos negativos, neutros y positivos.

Con esto no estoy diciendo que no haya que comprarse ropa ni gastar en esparcimiento. Simplemente, te recomiendo observar si no estás destinando más del 90% (¡una barbaridad!) de tus gastos a activos sin flujos de fondos positivos. El solo hecho de darte cuenta te permitirá transformar tus finanzas personales apostando definitivamente por bienestar económico y todos los efectos positivos que este traerá a tu vida.