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¿Quiebre de timón?: de la inflación a la recesión y a la desinflación

 

La economía real sufre no lo que hace la Fed sino lo que el mercado anticipa respecto al accionar futuro de la Fed,

No todo es mala noticia: fuerte baja de breakevens (expectativas de inflación). El excesivo énfasis en suba de tasas con el que los principales bancos de inversión comenzaron su retórica de 2022 pareció excesivo desde el inicio. Sin embargo, el mercado de renta fija siguió dicha retórica y priceó escenarios de restricción monetaria que se extienden al mediano plazo y que todavía, y a pesar de la corrección en tasas de interés de las últimas semanas, siguen pareciendo extremadamente exagerados. 

Lo cierto es que esta exageración en "tightness" (restricción) existió y existe todavía en este 2022 y dicha realidad le viene pegando a la economía real desde que toda esta locura de "hawkishness cuasi infinito" (restricción monetaria) comenzó cerca de noviembre de 2021.

De esta forma, aun cuando la Fed ha movido muy poco todavía, el mercado está un año delante en el pricing y la economía real sufre no lo que hace la Fed sino lo que el mercado anticipa respecto al accionar futuro de la Fed, lo cual son dos cosas totalmente distintas. De esta forma, la economía real sufre un año por adelantado lo que la Fed podría ejecutar, cosa que en la realidad actual nos parece casi imposible. Con una economía en franca desaceleración pensar en 10 hikes (suba de tasa de referencia) y en u$s 3 Trillions de reducción de balance hacia el 2025 parecería estrepitosamente exagerado y no sería la primera ocasión de observar a un mercado en estado de overshooting (sobrerreacción) sin sentido. 

Esta exageración en "tightness" (restricción) existió y existe todavía en este 2022 y dicha realidad le viene pegando a la economía real.

Obviamente que la baja de tasas no necesariamente implica una buena noticia para el équity dado que si tanto tightness descontado lleva a la economía norteamericana a un hard landing (recesión), el équity tendría otro leg down (baja) adicional.

Lo cierto es que la 30yr yield vuelve a operar debajo de 3% y que los breakevens de 5, 10 y 30 años, los tres consistentemente operan debajo de los niveles iniciales del 2022 y esto es con shock de oferta generado por la guerra en Ucrania incluido. En este entorno, es altamente probable que en los próximos tres meses observemos una fuerte baja en la inflación de Estados Unidos y el mercado deberá ponderar una buena noticia versus una mala potencial: 1) se calma la inflación: muy buena noticia, 2) se enfría la economía con riesgo de recesionar: mala noticia.

Si madura un escenario de "soft landing" (no recesión), el mercado tendría un overpricing brutal de restricción monetaria y de caras a los siete meses que le restan al 2022 el castigo actual al équity sería muy excesivo, en especial acciones de calidad, con negocios rentables y probados. Si por el contrario, madurase un escenario de "hard landing" (recesión), a los índices podrían quedarles 15 puntos porcentuales adicionales de corrección.

En este contexto y recordando que desde comienzos de año, el foco de los principales bancos de inversión de Estados Unidos ha sido el de la inflación y en la necesidad imperiosa y por momentos ultra exagerada de frenarla. Y así venimos con titulares catastróficos respecto a lo indispensable que es articular una política monetaria restrictiva a "todo costo" aun cuando dicho accionar rompa a la economía norteamericana y por derrame a la economía global. 

En este contexto, el DIA (ETF que réplica al índice bursátil Dow Jones) está aproximadamente 9% negativo desde inicio de año. El SPY (ETF que replica al índice S&P) aproximadamente está 13% negativo y el QQQ (ETF que replica al Nasdaq) está aproximadamente 23% negativo, este último ya en un furioso bear market (cuando un papel baja más de 20% desde máximos, se dice que entró en bear market). 

En un mundo en donde casi todos los principales bancos centrales vienen iniciando políticas monetarias restrictivas vía reducciones de balance y subas de tasas de referencia, se empiezan a observar las consecuencias de dichas políticas las que suelen dañar a la economía real y de alguna manera encienden una dinámica des-aceleratoria y hasta recesiva en términos económicos.

Casi todos los bancos centrales vienen con políticas monetarias restrictivas y se empiezan a observar las consecuencias de esa estrategia.

De esta forma comienza a darse una dinámica en donde las expectativas de inflación de Estados Unidos comienzan a aflojar. Por lo tanto, toda la curva de inflación esperada en Estados Unidos después de una suba enorme como consecuencia del inicio de la guerra se viene tranquilizando sustancialmente al mismo tiempo que los commodites dejan de hacer nuevos máximos, atentos a esto último: los commodities en general, han exhibido deflación en estas últimas semanas. 

El tiempo dirá qué pasará con los commodities una vez que China finalice los lockdowns (cerramientos) como consecuencia del salto en COVID que han tenido recientemente lo cual no es un detalle trivial dado que China es el principal importador mundial de commodities.

Pero "China aparte", parecería que mucho commodity que literalmente explotó durante febrero y marzo como consecuencia de la guerra en Ucrania ha exhibido bajas en las últimas semanas lo cual tranquilizaría al frente inflacionario al mismo tiempo que agudizaría el frente recesivo y elevaría una nueva pregunta al mercado para este delirante 2022: ¿estará Wall Street empezando a cambiar de driver? O sea, desde un escenario inflacionario exagerado, ¿estaremos ahora mutando a las consecuencias que dicha desinflación generaría en la economía global?áximos. 

Normalmente los commodities no se llevan bien con las desaceleraciones globales y quizá sea esa la dinámica que de a poco esté empezando a cambiar el posisionamiento frente a un asset class que ha sido extremadamente rentable especialmente en el primer trimestre del año. Si los commodities empiezan a aflojar al mismo tiempo que las tasas largas dejan de hacer nuevos máximos, ¿será esa la señal de un Wall Street que anticipa desaceleración como víctima de la inflación y al mismo tiempo comienza a entender que la esquizofrenia inflacionaria siempre fue un escenario exagerado?

Como todo en este año, las reacciones y rotaciones de cartera serán esquizofrénicas para un mercado que ha mostrado niveles de locura similares a los peores momentos de la crisis 2008 (Lehman) y 2020 (COVID). Si bien es cierto que QE4 comienza a desaparecer del mercado y que la Fed intenta llevar su tasa de referencia de 0% a un nivel cercano al 3% en los próximos 18 meses, nada de lo que hoy se observa y esto es con guerra incluida, parecería asimilarse a las tensiones y dramas que vivió la economía global en 2008 y 2020. 



cronista