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La pobreza infantil en Argentina se acerca peligrosamente a la del África Subsahariana

 De acuerdo a la ACNUR, el 66 por ciento de los niños de la región africana se encuentra por debajo del límite de la pobreza, mientras que el INDEC informó que en Argentina esa cifra alcanzó al 51 por ciento de los menores de catorce años. Además, casi un millón de niños argentinos no tiene para comer.


Las recientes cifras del INDEC, que impactan sobre el último semestre del 2021, lanzaron variables lamentables en relación a la actualidad económica de las familias argentinas. La crisis impactó de tal manera que ya existen indicadores que se acercan peligrosamente a los del África Subsahariana, la región más pobre del planeta.

Actualmente, el 37.2 por ciento de la población argentina, equivalente a unas 17.4 millones de personas en una población total estimada en 45 millones, es considerada pobre. Estas cifras se recolectaron hasta el 31 de diciembre de 2021. Si se tienen en cuenta las últimas arremetidas de la inflación, especialmente en los últimos meses, se permite suponer que en este momento la situación sea aún peor.

La malograda gestión del presidente Alberto Fernández y de su ministro de Economía, Martín Guzmán, en torno a la inflación llevó los índices de pobreza infantil a escenarios sin precedentes. Al día de hoy, el 51.4 por ciento de los chicos menores de catorce años es pobre, y el 12.6 por ciento es indigente. Es decir, en números claros, casi un millón de niños argentinos no tienen para comer.

La situación es tan preocupante que comienza a acercarse a la que atraviesa al África Subsahariana, es decir, la región en la que se encuentran los países que no limitan con el mar Mediterráneo. De acuerdo a la ACNUR, dos de cada tres niños de la zona se encuentran en situación de pobreza, lo que oscila en porcentajes que van desde un 65 al 80 por ciento, dependiendo el país. En algunos casos, la diferencia con la situación argentina se achica hasta un escueto 14 por ciento.

La economía argentina, a pesar de un tímido repunte en el último semestre del 2021, en el que hizo un recorte aproximado de 5 puntos porcentuales, se encuentra en situación desesperante. La escalada inflacionaria pareciera no detenerse y la gestión de Guzmán y del secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, parecieran destinadas al fracaso.

Actualmente, los trabajadores informales continúan perdiendo un 12 por ciento respecto a la inflación y la recuperación del 2021 no alcanzó para colocar al país en los valores pre pandemia. En efecto, el año 2019 finalizó con un índice de pobreza del 35.5 por ciento, mientras que el 2021, reactivación mediante, arrojó un preocupante 37 por ciento.

La mira en el África Subsahariana no pareciera una exageración. La brecha que separa una región con la otra se mantiene apenas superior a las dos cifras, y expertos económicos estimaron que una aceleración de la inflación podría rever la tendencia a la mejora. Al respecto, el costo de la canasta básica aumentó un 9 por ciento durante el mes de febrero de este año, cuyas estadísticas aún no impactaron en los informes del INDEC.

En números concretos, con el aumento de la canasta básica total (CBT) del mes de febrero, que osciló en torno al 6.5 por ciento, una familia tipo necesitó percibir ingresos por 83.807 pesos para no caer por debajo de la línea de la pobreza. El problema del presidente Fernández radica, especialmente, en que la mayoría de las personas que se encuentran por debajo de la pobreza aún está lejos de ese número.

En promedio, el ingreso de una persona considerada pobre en Argentina, de acuerdo al INDEC, fue de 46.712 pesos. Mientras tanto, el ingreso mínimo que necesitaría para poder saltar la brecha y salir de la pobreza es de 74.059 pesos. En pocas palabras, la dirección en la que se mueve la gestión de Fernández pareciera situarse cada día más lejos del ideal y del anhelo de achicar un índice que pareciera una simple estadística y es, sin embargo, el hambre del pueblo argentino. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)