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El mercado se cubre ante el temor de una mayor devaluación

 Cóctel. Preocupan las dificultades del BCRA para comprar dólares y la cláusula del FMI que plantea evitar el atraso cambiario

Las notorias dificultades que el Banco Central (BCRA) exhibe para comprar dólares y alimentar sus alicaídas reservas (que se mantienen en terreno negativo en la medición líquida o cash), pese a la dimensión que alcanzó desde hace un mes el cepo y las liquidaciones récord que aporta el sector agrícola, reactivaron entre los inversores el temor a una mayor devaluación del peso.

El apetito por coberturas cambiarías, del que incluso buscó sacar provecho anteayer el Gobierno para financiarse (volvió a ofrecer un bono ajustable por la variación del dólar por primera vez en más de 4 meses), se deja ver en el despegue que muestra el volumen en los mercados de futuros del dólar y en la mayor demanda que vuelven a tener los activos doüar-Unked tras algunas semanas de ser desplazados en preferencias por los ajustables por CER.

«Creció el apetito por coberturas cambiarías, una demanda solo abastecida por el Central. No se teme, como antes, a un salto del tipo de cambio o ajuste desordenado, sino que pase a actualizarse por encima del nivel que muestran la inflación y las tasas de interés», admite el economista experto en derivados financieros Javier Marcus.

Los montos negociados en el MatbaRofex -principal plaza local para estos derivados desde hace días rondan el equivalente a unos US$1100 millones y con precios y tasas implícitas que no dejan de moverse al alza. «Las tasas volvieron a tomar temperatura. Incluso la parte más larga de la curva está en máximos para lo que va del año», corrobora el analista Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras.

Demanda en alza

La demanda, que venía en alza desde hace algunos días, tomó mayor dimensión en la presente semana y los analistas prevén que seguirá así dados los problemas que evidencia el Central para atrapar algún dólar de los negociados por la plaza oficial.

En lo que va del mes, y con la alta temporada de oferta del agro ya en vigencia, acumula un saldo de intervenciones por apenas unos US$164 millones, marcadamente lejos de los US$1373 millones recomprados por la misma vía en abril del año pasado y 60% incluso por debajo de la meta mínima de US$400 millones que sus autoridades se habían fijado para el corriente mes.

«Se nota un mercado acomodándose a un dólar de lío, lo que no llama la atención considerando el lío que es la economía global (entre la salida de la pandemia y el impacto de la guerra en Ucrania), el lío que es la interna del Gobierno y el lío ya clásico que deriva del desorden macroeconómico local», explica Pablo Goldín, de Macroviews.

Goldín sostiene que si bien en el mercado «no se esperaba» que el reciente acuerdo con el FMI solucionara las tensiones locales, sí se creía que podría ser capaz de «encapsular la crisis local, para poder seguir transitándola con algunos ruidos, pero sin eventos disruptivos».

«Es esa hipótesis la que vuelve a estar en duda y es la que justifica la suba de todos los dólares libres o el aumento en la demanda de coberturas», advierte. «En especial por los problemas que el BCRA muestra para reacumular reservas. Transcurridos cuatro meses apenas pudo comprar unas pocas: si esto no cambia en apenas unas semanas esto se va a poner más desafiante», insiste.

Desconfianza, en alza

Reschini, quien sigue de cerca los movimientos en el mercado de futuros, explica que el reacomodamiento se inició tras la sorpresa por el dato inflacionario de marzo.

Pero reconoce que se intensificó en las últimas jornadas, aunque el BCRA fue aumentando el ritmo de ajuste del tipo de cambio oficial y ante «las dificultados que evidencia para recomponer reservas del BCRA y la tendencia a la apreciación

que mostró el tipo de cambio por la ola devaluatoria que generó en el mundo el fortalecimiento del dólar estadounidense».

«Lo que se nota es que hay cada vez más inversores y empresas que buscan anticiparse a una posible corrección a mayor ritmo y, por lo mismo, están dispuestas a pagar por coberturas tasas que hoy llegan al 80,29% efectivo anual para julio», mes en que cierra la «temporada alta» de liquidaciones.

En este sentido, agrega que el interés abierto en futuros ya ronda los US$4500 millones, «cifra 40% superior al la que se registraba a la misma fecha del año pasado». Es una demanda alimentada casi exclusivamente por ventas del BCRA, que había logrado reducir de US$5150 millones a US$1249 millones su exposición en estas plazas hasta fin de marzo.

Expectativas de mercado

La expectativa del mercado es que haya tenido que duplicarla en las últimas semanas, lo que no representa una dificultad, ya que tiene autorizado elevarla hasta el equivalente a US$9000 millones en el acuerdo sellado con el FMI.

Para Marcus, las mayores apuestas en este sentido tienen en cuenta precisamente que ese entendimiento tiene un punto central en la necesidad de evitar un retraso en términos reales del tipo de cambio, algo que ya está sucediendo por el cambio de condiciones en los mercados globales y por lo que el FMI ya estaría reclamando…

«Los inversores recurren a los futuros porque no hay en el mercado muchos otros instrumentos de cobertura cambiaría y los bonos dollar-linked ya estaban caros. Eso hace que estos contratos funcionen como vía de escape o contención».

Por lo pronto, lo que está claro es que la denominada «calma cambiaría» se volvió a esfumar.

Resta por dilucidarse si se trata de un simple capítulo aislado o el comienzo anticipado de una nueva temporada de nerviosismo financiero.

Al Banco Central le está costando sumar reservas

Fuente: La Nación