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Bonos y nuevos impuestos: por qué las medidas de corto plazo pueden agravar el panorama económico

 Lejos de resolver la cuestión inflacionaria de fondo, la administración de Fernández lanza medidas de emergencia que pueden tener un impacto negativo

Ante la escalada inflacionaria del primer trimestre del año el Gobierno decidió dar un bono de una sola vez para jubilados que ganen menos de dos jubilaciones mínimas y un bono en dos veces para los trabajadores informales, empleados de casas particulares y los monotributistas de las dos categorías más bajas. Además, se confía en que los trabajadores formales lograrán una compensación por medio de negociaciones paritarias con mayores porcentajes de aumento.

En el corto plazo, los mayores gastos estimados en alrededor de 0,3% del PIB se financiarían con un adicional a la recaudación que generaría la propia aceleración inflacionaria y más adelante con los ingresos que se obtendrían de un impuesto a la renta inesperada.

El Gobierno decidió impulsar un nuevo plan
El Gobierno decidió impulsar un nuevo plan "platita".

Problemas para el plan de Alberto Fernández

El Gobierno parece olvidar varios puntos:

  • El acuerdo con el FMI prevé que si hay excedentes de recaudación deberían destinarse a reducir el déficit o a hacer frente a problemas inesperados. Esa era una vía para compensar el efecto de la suba de precios de la energía sobre los subsidios; si se gasta en otra cosa, la meta fiscal luce más difícil de cumplir.
  • La aceleración inflacionaria del primer trimestre en gran medida es la consecuencia de la fuerte expansión fiscal y monetaria del segundo semestre del año que desbordó las barreras de contención de un tipo de cambio oficial y de tarifas que aumentaron  mucho menos que la inflación durante 2021. Pretender resolver las consecuencias de un desborde con "más platita" en el bolsillo volverá más difícil la reducción de la tasa de inflación en los próximos meses. En otras palabras, la oferta agregada no pudo seguirle el paso a la demanda agregada y ello presionó al alza a la tasa de inflación. Inyectar más demanda no parece el camino más adecuado.

"Pretender resolver las consecuencias de un desborde con 'más platita' en el bolsillo volverá más difícil la reducción de la tasa de inflación"

  • Acotar los períodos de paritarias y generar la idea de que los ingresos deben ganarle a la inflación aumenta la inercia inflacionaria, haciendo más difícil la tarea a un futuro plan de estabilización.
Suba de salarios
La reapertura de paritarias complica un eventual plan de estabilización.

Qué pasa con los nuevos impuestos

Respecto del gravamen a la renta inesperada ha circulado un informe de algunos economistas del FMI que consideran que se podría aplicar un adicional a los sectores que se favorecieron con la pandemia. Ello no tiene mucho que ver con los productores de commodities que parecen ser el objetivo del oficialismo.

Hay además algunas complicaciones adicionales. El Gobierno ya aumentó el impuesto a las Ganancias de las empresas que, excepto para las que tienen utilidades muy bajas, es 35% (o cerca de 40% si se distribuyen dividendos). La alícuota del 35% es mucho más alta que la promedio de 23% de los países de la OECD (en su mayoría desarrollados). Por lo tanto, el Estado argentino ya se lleva el 35% de cualquier ganancia ("esperada o inesperada") comparado con el 23% de los países desarrollados. Y el plan del Gobierno sería aumentar ese porcentaje todavía más.

"Siempre prima el corto plazo sobre el largo, y la distribución sobre la producción"

Tampoco queda claro si el Gobierno planea incluir a las empresas que hoy tienen exenciones (Tierra del Fuego) o reducciones (régimen de economía del conocimiento). Finalmente, la propuesta es una contradicción con las propuestas elaboradas dentro de la propia administración. Por ejemplo, respecto de la producción petrolera.

Impuestos
El Gobierno apunta a crear impuestos pero no se ven esfuerzos por reducir ineficiencias notorias.

El Gobierno ha aumentado impuestos antes, durante y después de la pandemia para tratar de financiar un nivel de gasto público excesivo y en aumento. Del lado del gasto, las principales "reducciones" han venido de licuar los ingresos de los jubilados que tienen haberes más altos sin que se hayan visto esfuerzos por reducir ineficiencias notorias.

La desesperación por encontrar algún ingreso, evitar encarar la reducción del gasto estatal y lograr una efímera mejora en la distribución del ingreso ha sido parte del fracaso fiscal argentino. Desde las retenciones móviles, a las devaluaciones compensadas, a las subas de impuestos cada vez más frecuentes, siempre prima el corto plazo sobre el largo, y la distribución sobre la producción. Esperemos que quien asuma la Presidencia a finales de 2023 decida poner el foco en la ineficiencia del gasto, la evasión y elusión tributaria y en regular con criterio profesional y no "popular".



Por Daniel Artana - Economista jefe de FIEL


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