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El Gobierno, dispuesto a poner en marcha el gasoducto Midcat que une España con Francia, si lo paga la UE

 

La infraestructura 'nonata' que podría enviar gas desde España a Europa se prepara para ser resucitada tres años después de su carpetazo definitivo. 


"Las interconexiones con Francia tanto desde el punto de vista eléctrico como gasista no es un tema ajeno al conflicto bélico de Rusia", ha dicho la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. Una opción que abre la puerta al gasoducto 'nonato' Midcat, enterrado y olvidado en el Pirineo catalán hace tres años y que podría resucitar en un escenario no planeado como el actual.

"La capacidad de regasificación y de almacenamiento de gas de España es tan grande que tiene sentido que también pueda ser beneficiosa para nuestros vecinos europeos y para su seguridad de suministro", ha continuado. Por tanto, "esa interconexión puede producirse de forma que el coste de esa infraestructura cuente con el reflejo adecuado a nivel europeo". 

Esa interconexión debe tener una larga vida útil y "debe estar ligada a su viabilidad comercial". Es decir, "si empieza a estar operativa de aquí a cinco o seis años, que es el mínimo tiempo para una infraestructura de este tipo, no debe acabar en un callejón sin salida, es importante que cuente con una conexión adecuada con Francia". 

Financiación europea

Por eso, Ribera pide que Francia también se pronuncie sobre su puesta en marcha, ya que fueron los intereses franceses por proteger su industria energética los que obstaculizaron su realización, principalmente, y "que se finance como Proyecto Estratégico Europeo para garantizar la seguridad de suministro de nuestros vecinos del norte y que no sea a costa del consumidor español". 

Además, desde el punto de vista de requerimientos técnicos para poder transportar más adelante "gas con biogás, y en el futuro hidrógeno renovable". 

Fuentes del Gobierno han confirmado la postura de la ministra, señalando a EL ESPAÑOL-Invertia que "si Europa quiere un gasoducto que pueda enviar el gas que recibe España, lo tienen que financiar".

"España no tiene problema en poner en marcha el Midcat, porque por otro lado, Argelia ha garantizado el suministro y además tiene una alianza estratégica en sus relaciones comerciales de gas".

Las mismas fuentes señalan que "la Comisión Europea está muy interesada en la capacidad y experiencia energética de España, y valora la gran capacidad de almacenamiento y de transporte que ningún otro país miembro de la UE tiene".

De hecho, el 40% de las regasificadoras que hay en todo el continente europeo están en España, con siete plantas funcionando y una más en hibernación. 

Por último, "si ese proyecto se impulsa se deben cumplir dos condiciones". La primera es que "las infraestructuras sean polivalentes porque España ha apostado por la transición ecológica y el hidrógeno verde, y dos, que el proyecto sea financiado por fondos europeos", concluyen.

Ahorro y eficiencia energética

"Cuando el mundo se plantea de qué modo prescindir en un plazo corto de tiempo de uno de los mayores productores mundiales de gas por otros suministradores hay que saber que no es facil", ha enfatizado Ribera.

En opinión de la vicepresidenta, en este contexto, reducir el consumo de gas en Europa es "obvio", así como implementar políticas de ahorro y eficiencia energética. También lo es buscar otras alternativas en otras fuentes productoras de estos recursos. "Eso es lo que está planteándose EEUU: si alguno de los productores de gas pueden contribuir a nivel global, al igual que ha hecho Noruega".

Para Ribera, la reducción progresiva de suministro de gas a Europa que ha estado haciendo Rusia en los últimos meses no es casual: "Putin viene preparando la invasión desde hace un año".

Por ello, ha señalado que la estrategia de Putin ha obligado a que desde EEUU y Noruega se busquen suministros alternativos. "Eso explica por qué Noruega y EEUU estén exportando más gas a Europa", ha afirmado.

Historia de Midcat

En enero de 2019 se ponía el broche final al gasoducto Midcat al conocer que la CNMC y su homóloga francesa CRE descartaban la solicitud de inversión para continuar con esta infraestructura, al entender que no cumplía con las necesidades del mercado y no era rentable su construcción.

El MidCat, el gasoducto oficialmente conocido como STEP (South Transit East Pyrenees) es una infraestructura de 120 km que cruza los Pirineos por territorio gerundense, y según un informe de los reguladores solo sería viable si los precios del GNL durante un largo período permanecieran significativamente más altos que los precios del gas del gasoducto. Entonces nadie esperaba precios del gas por encima de los 300 euros/MWh.

El gasoducto STEP costaría unos 442 millones de euros, de los cuales 290 millones los tendría que asumir el operador francés, Terega, y 152 millones restantes serían para Enagás. Entonces, si conseguía luz verde por parte de ACER, podría conseguir ayudas de la UE de hasta el 50% del coste total. Ahora, España pide la financiación total.

Los operadores de red regulados generalmente obtienen alrededor de un 5,5% del rendimiento sobre su base de activos en dichos proyectos.



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