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El FMI advierte de la "gran amenaza" de catástrofes climáticas en Oriente Próximo y Asia Central

 La frecuencia y gravedad de las catástrofes relacionadas con el clima están aumentando más rápidamente en Oriente Próximo y Asia Central que en cualquier otra parte del mundo, lo que supone una "gran amenaza" para el crecimiento y la prosperidad de la región, declaró la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

Un nuevo documento del FMI muestra que las catástrofes climáticas en la región han herido y desplazado a 7 millones de personas en un año medio, causando más de 2.600 muertes y 2.000 millones de dólares en daños físicos.

"Sequías en el norte de África, Somalia e Irán. Epidemias y plagas de langostas en el Cuerno de África. Graves inundaciones en el Cáucaso y Asia Central. La lista de catástrofes se alarga rápidamente", dijo Georgieva en unas declaraciones preparadas para la Cumbre Mundial de los Gobiernos que se celebrará en Dubái.

El análisis de los datos del último siglo muestra que las temperaturas en la región han aumentado 1,5º C, el doble del aumento mundial de 0,7º C, y que las precipitaciones, ya de por sí escasas, se han vuelto más irregulares que en cualquier otra región, según el informe del FMI.

Georgieva señaló que los fenómenos meteorológicos extremos suelen reducir el crecimiento económico anual en 1 ó 2 puntos porcentuales per cápita.

En la subregión del Cáucaso y Asia Central, dijo, tales acontecimientos han causado una pérdida permanente en el nivel del producto interior bruto de 5,5 puntos porcentuales.

Georgieva hizo un llamamiento a todos los países para que adapten sus economías a los retos climáticos, entre otras cosas mediante la adopción de un precio del carbono en constante aumento, el incremento de las inversiones ecológicas y el trabajo para garantizar una transición justa en todos los países y dentro de ellos.

Elogió a Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales productores de petróleo, por su compromiso de invertir más de 160.000 millones de dólares en energías renovables para lograr unas emisiones netas de carbono nulas en 2050. Egipto, por su parte, está invirtiendo en técnicas modernas de riego, educación y atención sanitaria.

Georgieva afirmó que también es fundamental garantizar que las políticas de adaptación al clima se incluyan en las estrategias económicas nacionales, ya que las inversiones en infraestructuras resistentes y una mejor protección contra las inundaciones podrían evitar pérdidas económicas.

En Marruecos, por ejemplo, las simulaciones mostraron que el refuerzo de las infraestructuras hídricas mejoró la resistencia a las sequías y redujo las pérdidas del PIB en casi un 60%.

Georgieva dijo que las necesidades de inversión en infraestructuras públicas podrían ascender al 3,3% del PIB anual para los países individuales de la región durante la próxima década, más del doble de la media de las economías de mercado emergentes.

Dados los limitados recursos tras la pandemia del COVID-19, los países necesitarán una combinación de reformas políticas internas, como la sustitución de los subsidios a los combustibles, y el apoyo internacional, incluido el del FMI, dijo Georgieva.



reuters