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Sin horizonte claro: las peleas en el Gobierno vuelven a generar dudas empresarias sobre el rumbo

 En la 27° Conferencia de la UIA, los directivos pidieron previsibilidad; los sindicatos hablaron de marcar un rumbo

“El Frente de Todos puede tener diferentes posiciones, pero el Gobierno debe ser uno solo”, reflexionó un industrial ligado a la industria farmacéutica no sólo sobre los cruces entre Matías Kulfas y Roberto Feletti de las últimas semanas, y la salida intempestiva hoy de Débora Giorgi, sino también sobre el reclamo oficial de un acuerdo de precios para los medicamentos cuando se empuja una ley de envases que impactará en los valores finales de los mismos. 

“Todos los días aparecen funcionarios que se contradicen”, se apenó en un recreo del día de cierre de la °27 Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) en Parque Norte. Esa sensación de rumbo impreciso, multiplicada entre los presentes, ahondaba la incertidumbre de quienes se encargan de invertir, pese a la intención del Gobierno –y de sus aliados sindicales invitados– de certificar un horizonte.

Esos mismos ruidos inundaban los pensamientos de un directivo que en los últimos días pasó por la secretaría de Comercio Interior, donde discuten acuerdos consensuados de precios de los alimentos para después del próximo 7 de enero, cuando vence el congelamiento unilateral.

Allí se habló de sostener estable el abastecimiento (no aumentarlo pese a un incremento de la demanda de los productos dentro del programa oficial) y de trabajar sobre cambios de precios mensuales y no trimestrales. “La que controla las listas de precios es Débora (Giorgi)”, le dijeron a ese empresario, que pedía “previsibilidad” a los funcionarios en la reunión. Hoy se conoció que Giorgi ya no será su interlocutora.

Un colega en ese sector relataba que eran varios los ejecutivos que en los próximos días tenían agendas con Giorgi para evaluar los avances –o no– de los controles oficiales. “Ese ministerio va a tener cambios en marzo. No puede ser que Kulfas esté intentando poner racionalidad rodeado de talibanes”, señalaba con crudeza un autopartista sin poder descifrar la orientación de esos cambios.

“Hay que pedirles a los funcionarios que armen una bitácora”, bromeaba otro en el foodtruck de café Cabrales ubicado en la entrada del salón de conferencias. Varios tenían todavía en sus recuerdos lo complejo que ya había sido la salida de Paula Español, la ex secretaria de Comercio Interior que hoy se paseaba por la conferencia, y su reemplazo por Roberto Feletti.

La oposición y los sindicatos

Los cortocircuitos oficiales fueron aprovechados por Horacio Rodríguez Larreta. “Necesitamos un plan económico”, dijo el jefe de Gobierno porteño, quien calificó el actual clima de negocios como “hostil” y la relación con el Estado como “kafkiana”. “Sin previsibilidad no hay confianza y sin confianza no hay inversiones”, agregó no sin criticar la grieta, y el gasto público solventado por emisión, pero también con deuda. Dardos a Cristina Kirchner y Alberto Fernández, pero también a Mauricio Macri.

Los sindicatos aliados a Fernández, que ayer recibieron y apoyaron a Martín Guzmán en su negociación con el FMI, coincidieron con los empresarios. “Yo me quedo con Kulfas”, bromeó Antonio Caló, líder de la UOM cuando este medio lo consultó sobre Giorgi. “Hay que marcar un rumbo”, señaló Héctor Daer a LA NACION, que agregó que el Fondo no pedirá reforma laboral, pero quizás sí cambios previsionales a largo plazo. “Soy optimista. Hay que arreglar la macro”, dijo. “Es preciso reencauzar el camino”, afirmó Andrés Rodríguez (UPCN), que no veía viable una ruptura en el oficialismo.

El único que ayer tenía algo de claridad de cara al futuro parecía ser Jorge Brito. El empresario estaba seguro de que ganaría las elecciones en River; aunque no podía asegurar aún la continuidad de Marcelo Gallardo. “Esperemos que se quede”, dijo.

Francisco Jueguen