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Javier Milei y los controles de alcoholemia

  “Aquellos que entregan libertades esenciales para obtener una pequeña y temporaria seguridad no merecen ni libertad ni seguridad”. Benjamín Franklin


La promulgación de leyes restriccionistas de nuestros derechos ciudadanos y libertades nos conducen día a día hacia el estado totalitario.



 

En ese contexto el gobierno ahora avanza hacia el estado policial instituyendo Controles de Alcoholemia ilegales, inmorales, abusivos, arbitrarios y lesivos del DERECHO A LA INTIMIDAD Y A LA PROPIEDAD, para exasperar más a la ciudadanía.


Milei debería hacer de esto una cuestión primordial para detener los abusos del estado para con los ciudadanos.


Todos sabemos que los accidentes viales en la ciudad se producen mayoritariamente por el estado desastroso de la red vial, la imprudencia y falta de respeto por el peatón, la falta de cultura y educación vial y lo que se denomina SINDROME EXPLOSIVO INTERMITENTE, el cual es un trastorno de ansiedad y se expresa o evidencia en el manejo agresivo, las altas velocidades, la impaciencia ante la espera, la falta de respeto a semáforos en rojo, sendas peatonales, etc.


En USA este trastorno se denomina road rage (furia del camino).


Pero volviendo al tema del derecho a la intimidad y propiedad relacionado en este caso con los controles de alcoholemia, cito a Bartolomé Mitre, de un editorial suyo en La Nación:


“Si la intimidad de las personas no es el límite frente al cual la acción del estado debe detenerse, por elevados que sean sus fines, ya no habrá lugar para el individuo y la persona, y estaremos cerca del mundo terrorífico que planteaba Bradbury en FAHRENHEIT 451”.


Haré la siguiente enumeración de objeciones al control de alcoholemia:


1) Los controles de alcoholemia constituyen una presión psicológica para los ciudadanos, que cuando salen a cenar salen a relajarse y olvidar los problemas cotidianos personales y aquellos que nos infligen las malas políticas públicas de la inmoral Corporación Política, por lo que las EMBOSCADAS a conductores en las salidas de los distritos de restaurants me resultan una ofensa a mi dignidad ciudadana y esto me predispone a votar en la próxima elección a candidatos que defiendan la intimidad y derechos de los ciudadanos.


2) Mucha gente consume drogas y estupefacientes, tiene problemas neurológicos y causan accidentes. Nadie controlara jamás esos casos ya que no es fácil y en cambio es más fácil controlar si el ciudadano ha bebido. Esto es injusto y arbitrario.


3) Los recursos destinados a los controles de alcoholemia y secuestro y traslado de automóviles deberían dedicarse a la educación vial en gran escala y se debería controlar y CASTIGAR las infracciones graves como no respetar la luz roja, manejar a grandes velocidades, la agresividad con los peatones y otros autos, lo cual hoy no se controla.


4) Si todos los expertos opinan que los Controles de Alcoholemia reducirán los accidentes graves, lo cual dudamos, entonces debería cambiarse el arbitrario límite aceptado de alcohol en la sangre, toda vez que una proporción de alcohol determinada no influencia a todas las personas por igual. Incluso el alcohol en sangre actúa como un calmante de estrés y nervios en la mayoría de las personas, aplacando la ansiedad.



 

Considero inaceptable que consumir alcohol en una cena, aún cuando la proporción de alcohol en sangre supere la arbitraria medida considerada como máxima (toda vez que el alcohol afecta en forma diferente a diferentes personas y también varía su efecto según los alimentos consumidos), afecte la capacidad de manejar en forma segura en la gran ciudad, aunque si la afecta para manejar en ruta a altas velocidades.


El argumento de que afecta los reflejos no es relevante, ya que no hacen falta reflejos de gato o de deportista para manejar en la ciudad sino que hace falta actitud prudente y pacífica y es esencial que la velocidad sea reducida o moderada.


Vemos que estas condiciones dependen de la educación del conductor y del sistema de monitoreo y control del tránsito por la policía asi como de la colocación estratégica de reductores de velocidad pintados con pintura fosforescente o brillante color amarillo y no dependen de que el conductor tenga o no una alcoholemia moderada.


5) Se debería terminar con la arbitraria confiscación de los automóviles y se podría instrumentar una simple prueba de la capacidad de los conductores para llegar a salvo a casa sin poner en peligro a nadie. Sería similar a las pruebas neurológicas que se realizan con manos y ojos, etc. Todo aquel que pase la prueba podrá continuar manejando.


Y esto sólo en caso de que se hubiera detenido al conductor por demostrar un manejo agresivo o errático o violar normas de tránsito, señales y semáforos.


6) Si se hubiera detenido y se secuestrara el vehículo a un conductor porque ha demostrado con su conducta peligrosa que no está en condiciones de seguir manejando, el Estado debería ocuparse de trasladar al ciudadano y a su familia a su casa. Es una aberración que se abandone a los ciudadanos a su suerte en cualquier lado, muchas veces lugares peligrosos, que no se permita a otro ciudadano tomar el volante y que se secuestre el Registro de Conducir del conductor y se lo inhabilite para seguir conduciendo.


Esta es una política tiránica y nazi y debemos oponernos a esto ya que se avanza paso a paso hacia un Gobierno Totalitario.


6) NADIE en este planeta tiene derecho a EXTRAER MIS FLUIDOS CORPORALES sin mi autorización, a menos que haya un delito de por medio y la orden de un Juez.


En este caso el aliento no sería un fluido corporal pero sí es en todo caso un aerosol corporal (partículas sólidas en un ambiente gaseoso o atmosférico).


7) Muchísimos accidentes de tránsito son causados por el desastroso estado de rutas y calles y la deficiente y en muchos casos inexistente señalética y de semáforos así como la inexistente u horrible iluminación. También los ciudadanos violan los semáforos en rojo de noche por una cuestión de seguridad ya que frenar en un semáforo de noche en ciertos distritos involucra un gran riesgo de asalto y muerte.


Estamos de acuerdo con los controles de tránsito y con que la policía nos pida los documentos, pero no estamos de acuerdo con que el estado nos ausculte el organismo y menos con que se nos secuestre o confisque la propiedad sin orden de un juez.


El supremo bien es la libertad y no debemos permitir que el estado conculque nuestros derechos o ponga en peligro nuestras libertades, por más loables que sean sus fines.


Javier Milei, futuro Presidente de la Argentina, debería hacer de este tema un puntal de su política de seguridad y de derechos constitucionales para acabar con el abuso del estado a los ciudadanos.WhatsApp





el informador publico