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SIN AVANCES POR EL GASODUCTO A BRASIL Energía propuso alternativas para financiar las obras de ampliación del sistema de gasoductos, pero la definición final sigue frenada

 La cartera que dirige Martínez ofreció a Economía distintas alternativas para financiar la construcción de nuevo gasoducto desde Neuquén. Funcionarios nacionales incluso sondearon a las principales petroleras para que solventen parte de la inversión. Pero la decisión política sigue frenada y aún no hay avances concretos. En despachos oficiales también admiten que no hay negociaciones con Brasil para integrar la infraestructura de transporte de gas.

En un contexto complicado por la ampliación de la brecha entre los costos globales de la energía y los precios relativos que se pagan en la Argentina —con la decisión sobre combustibles y las tarifas postergada hasta después de las elecciones del 14 de noviembre—, el lanzamiento de obras de ampliación en el sistema troncal de gasoductos emergía como uno de los pocos temas de consenso puertas adentro del gobierno. Tanto el secretario de Energía, Darío Martínez, como los referentes del cristinismo Federico Basualdo, subsecretario de Energía Eléctrica, y Federico Bernal, interventor del Enargas, coinciden en la necesidad de aumentar la capacidad de transporte de gas desde Neuquén. Hubo, sí, una discusión interna sobre qué traza era más beneficiosa para el sistema en su conjunto. En un primer momento, Martínez y sus colaboradores impulsaban la ampliación del subsistema centro-oeste de gasoductos para estar en condiciones de reemplazar —en algunos años— la oferta de gas que llega desde Bolivia, que cae año tras años desde 2017 por la declinación natural de sus principales yacimientos. Bernal y los funcionarios alineados en el cristinismo empujaron, en cambio, la construcción de un nuevo gasoducto troncal entre Tratayén y Saliquelló (a las afueras de Bahía Blanca), bautizado como Néstor Kirchner en el proyecto de Ley de Presupuesto 2022. La disputa se saldó en favor de la segunda iniciativa, que requiere también una serie de obras secundarias —como el tramo Mercedes-Cardales del sistema TGS— para garantizar que el gas adicional que se transporte desde Neuquén llegue al anillo de distribución en la región metropolitana de Buenos Aires (AMBA).  

Alternativas

Sin embargo, la temporalidad del proyecto no está claro. La Secretaría de Energía detalló al Ministerio de Energía y al jefe de Gabinete, Juan Manzur, distintas alternativas para financiar las obras que, como mínimo, suman un presupuesto de US$ 1200 millones. Pero aún no hubo respuesta oficial. Hasta que la cartera de Guzmán y Presidencia no eligen por alguna de las opciones que propuso Energía, el proceso de licitación para encarar la construcción estará paralizado.

¿Qué alternativas de financiamiento describió la cartera que dirige Darío Martínez?

La lista enumerada incluye cuatro variables concretas, con la posibilidad de combinarlas de distinta manera.

Reactivar las negociaciones para conseguir financiamiento con China. Energía sigue adelante con el proceso de conversaciones e intercambio de información técnica, pero admiten que la probabilidad de obtener líneas para infraestructura de bancos chinos en el corto plazo es muy baja. En los hechos, es una opción prácticamente descartada.

Conseguir una ampliación de las partidas presupuestarias. Si bien existe un remanente no ejecutado de fondos del Presupuesto 2021 destinado a obras de infraestructura gasífera y el proyecto 2022 contempla un monto adicional cercano a los US$ 470 millones, una alternativa concreta es que Economía se comprometa a incrementar los fondos disponibles para el proyecto en 2022 y 2023, de modo tal de financiar las obras íntegramente con dinero del Tesoro bajo la Ley de Obra Pública. Los colaboradores de Guzmán poseen toda la información técnico-económica de las iniciativas, pero aún no dieron una respuesta oficial, seguramente a la espera de vinculación la respuesta a la resolución a la agenda —siempre más caliente— de tarifas y subsidios a la energía.

Impuesto a las Grandes Fortunas. La empresa IEASA (ex Enarsa) tiene en su cuenta bancaria el dinero equivalente en pesos a unos US$ 550 millones (el área financiera de la compañía pública debería estar protegiendo lo recaudado en instrumentos financieros para evitar su depreciación), que se utilizarían para cubrir parte de la construcción del nuevo gasoducto. Algunos funcionarios de Energía imaginan a IEASA como una nueva transportista que estará a cargo de la operación y mantenimiento del nuevo caño troncal hasta Neuquén.

Obtener financiamiento de las petrolerasFuncionarios de la Secretaría ya sondearon informalmente a los principales productores de gas del país —YPF, Total, PAE, Wintershall DEA, Tecpetrol, Pampa, Pluspetrol y CGC, entre otras— acerca de la alternativa de que los productores integren un fideicomiso para financiar el remanente de la inversión necesaria para ampliar el sistema de transporte. Funcionario como un aporte complementario que serviría para completar lo aportado por el Tesoro en forma directa e indirecta a través de IEASA.

El presidente de YPF, Pablo González, señaló ayer en una entrevista televisiva con Crónica TV que “dentro de pocos días se va a anunciar un proyecto que es la construcción de un gasoducto que va desde Vaca Muerta a Salliqueló y desde Salliqueló a San Jerónimo con posibilidades de exportar gas a Brasil”. Sin embargo, en un despacho oficial describieron un panorama más sombrío. “Economía tiene toda la información y una paleta de opciones para financiar las obras, pero aún no dio respuesta y hasta no saber con qué flujo de fondos concreto contamos, no sería serio lanzar una licitación”, advirtieron.  

Brasil, muy atrás

Las mismas fuentes relativizaron la opción de ampliar la interconexión de transporte de gas con Brasil. Sí señalaron que existe un proyecto de aumentar la capacidad del gasoducto que va hasta la central Uruguaianaen Rio Grande do Sul. “Hay estudios de la empresa Âmbar para elevar entre un 50% y un 80% la capacidad del gasoducto hasta la central”, indicaron.

Pero la alternativa de extender el gasoducto hasta Porto Alegre y luego invertir el gasoducto hasta la cuenca de Santos, en San Pablo, aún se presenta muy lejana en el tiempo.

“Más allá de lo que hayan dicho en algún momento Bolsonaro o el embajador (Daniel) Scioli, no hay ninguna negociación en concreto con el gobierno de Brasil para avanzar en esa dirección”, desestimó un funcionario del gobierno nacional, que pidió la reserva de nombre. “Se han realizado estudios técnicos para determinar la factibilidad del proyecto. Conocemos los detalles de la obra y lo que implicaría en el plano técnico, pero ni política ni financieramente ha habido avances”, concluyeron.




econojournal