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La City, en alerta por la "súper brecha": los riesgos de un gap tan amplio entre dólar blue y oficial

 La brecha entre el dólar paralelo y el oficial es un dato muy importante y que sigue el mercado para ver la "salud" del mercado cambiario

Una vez más y en forma recurrente el dólar vuelve a ser noticia, pese a que en lo que va del año su versión blue muestra una suba muy por debajo de la inflación y de los denominados dólares financieros.

Si bien el dato que más trasciende es el de su cotización, existe un lado B del mismo y está dado por la brecha que lo separa del dólar oficial.

En tal sentido es interesante analizar brevemente qué sucede con este indicador, cuales son sus consecuencias y finalmente en que posición se encuentra frente a los máximos históricos.

Para ello, lo primero que hay que mencionar es que en octubre la brecha promedio fue del 91%, mientras que en la actualidad trepa hasta casi el 100% (con un mayorista a $100 y un blue a $199).

¿Por qué es grave una brecha cercana al 100%? Porque siempre involucra la posibilidad de que en el corto o mediano plazo desemboque en una devaluación. Una expectativa de esta naturaleza desincentiva la liquidación de divisas y adelanta la demanda de importaciones, en una economía necesitada de dólares. Pero no solo eso, sino que también traba el crecimiento y reduce la productividad de la economía.

Las brechas muy elevadas tienen mecha corta y es que la economía no se las puede bancar por mucho tiempo.

Lo llamativo del caso es que es una regla aceptada por todos los gobiernos negar en forma enfática la trascendencia que tiene el blue y la brecha en la economía del país, pese a que bien se sebe es el "driver" elegido para fijar determinados precios, en particular los que tienen algún componente importado. 

La brecha entre el dólar paralelo y el oficial es un dato muy importante y que sigue el mercado

Lo que cuenta la historia

Según Santiago José Gahn el control de cambios "apareció por primera vez, en el siglo XX, mediante un decreto del Poder Ejecutivo el 10 de octubre del año 1931 bajo el gobierno conservador de José Félix Uriburu, tres semanas después que Gran Bretaña abandonara el patrón oro". Como consecuencia de ello, la brecha promedio para los dos años siguientes promedió el 40 por ciento.

Mucho más acá en el tiempo, repasando la serie histórica surge que tanto en los 70 como en los 80 se registraron algunos "fogonazos" y cuando la brecha se disparaba lo primero que se intentaba hacer era bajar el dólar paralelo, pero a la larga se terminaba devaluando el tipo de cambio oficial o desdoblando el mercado oficial de cambios.

Hacia finales de 1971 se estableció un doble mercado cambiario, en el que convivían un tipo de cambio comercial, que por lo general era fijo y de carácter casi simbólico, con uno financiero mucho más alto, que también era regulado por el Banco Central y por el que se liquidaban las importaciones y algunas exportaciones.

Este mecanismo generó fuertes distorsiones en los mercados, ya que según el gráfico elaborado por Fernando Marull, entre ese año y 2014 la brecha mostró una notable volatilidad, con picos de hasta el 150%, que obligaron al gobierno a aplicar algún tipo de "correctivo", que lograba hacerla descender aunque fuera en forma transitoria.

Pero todo se complicó en octubre de 1974 cuando la brecha superó el 370% debido a la disparada del dólar paralelo, que solo se corrigió con la devaluación del dólar de importación del 50% en marzo de 1975, es decir tres meses antes del célebre Rodrigazo.

Luego de un período de relativa calma, ya a fines de 1981 nuevamente surgieron presiones cambiarias y la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el marginal subió a casi 60%, lo cual obligó al Gobierno a devaluar un 40% en tres meses, con lo que logró eliminar, al menos en forma transitoria dicha distorsión.

Poco tiempo después, una vez concluida la Guerra de Malvinas, se registró otra estampida, cuando el indicador tocó un techo por encima del 180%, a partir de lo cual se ingresó en un período de fuertes devaluaciones que se extendió por espacio de un trimestre, acumulando una devaluación del tipo de cambio oficial del 100%.

Superado ese episodio, la brecha ingresó en un ciclo de relativa volatilidad que concluyó abruptamente en plena hiperinflación de 1989, cuando volvió a tocar un pico del 110 por ciento.

Ya en pleno Siglo XXI, la primera gran estampida se registró en el verano de 2013, aunque fue de menor cuantía, pues "apenas" superó el 60%, un porcentaje relativamente bajo si se lo compara con el registrado en noviembre del año pasado, que fue de prácticamente el doble (116%) y coincidente con el de la hiper del 89. No obstante, en términos diarios, el extremo superior se registró el 23 de octubre de 2020, cuando el "sismógrafo cambiario" tembló al alcanzar el 150 por ciento.

En cuanto a lo que sucede por estos días, cabe mencionar que el promedio de octubre fue de 91%, mientras que para los primeros días de noviembre se eleva a casi el 100%.

Claramente el comportamiento del blue es un indicador de grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico

De confirmarse esta tendencia, la brecha actual sería una de las más altas de los últimos cincuenta años, según el siguiente orden:

  1. Junio 1975 - Rodrigazo: 370%
  2. Agosto 1982 - Post Malvinas: 183%
  3. Noviembre 2020: 116%
  4. Junio 1989: 110%
  5. Octubre 2021: 92%
 

"El primer gran pico es en 1975, a dos meses de haberse producido el Rodrigazo. En ese momento el ministro de Economía era Antonio Cafiero", según surge de un trabajo del economista Roberto Cachanosky.

El experto menciona otro importante salto en la brecha cambiaria que se dio entre agosto y septiembre de 1982 siendo ministros de economía José María Dagnino Pastore y Jorge Wehbe. En ese momento, la brecha cambiaria llegó al 126%.

El tercer pico de brecha cambiaria se da en marzo de 1989, cuando ya se había producido la crisis cambiaria del 6 de febrero de ese año en que el BCRA dejó de vender dólares para frenar su suba. La brecha alcanzó el 99% y volvió a tocar otro pico en junio de ese año.

¿Qué tienen de común, según Cachanosky todos los períodos de altas brechas cambiarias? En síntesis, los siguientes:

1. En cada pico, la crisis económica estuvo acompañada de una crisis política

2. Cuando la brecha bajó luego del pico, fue porque el tipo de cambio oficial alcanzó al blue y no porque el blue bajó para igualar al tipo de cambio oficial.

Claramente el comportamiento del blue es un indicador de grado de confianza en el gobierno y en el futuro económico.

En síntesis, no hay medida cambiaria aislada que pueda revertir la desconfianza en el peso. Solo podrá calmarse el mercado si se tiene un plan económico consistente, con un equipo económico de prestigio y, fundamentalmente, un gobierno que genere confianza y le de respaldo a ese plan y equipo económico.


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