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Gira ¿Y si no vuelven?

 Según informó la Agencia Oficial TELAM, el presidente Alberto Fernández partirá este sábado a la noche con destino a Europa para reunirse con los mandatarios de Portugal, España, Francia e Italia. El jueves será recibido por el Papa Francisco en el Vaticano.

La comitiva que lo acompañará está compuesta por un rejunte de los “funcionarios que no funcionan”-en la opinión de su vice-: el canciller Felipe Solá; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; y el secretario de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi. También integrará el grupo la (¿ex’?) Primera Dama, Fabiola Yañez.

Sus destinos serán Portugal, España, Francia, el Vaticano e Italia, donde será recibido por las máximas autoridades de esos Estados y por empresarios interesados en invertir en nuestro país.

Lo más llamativo es que el presidente, que se encuentra bastante fuera de línea, deberá hacer el sacrificio y almorzar dos veces el día miércoles: una con el Rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, y un rato después con el Presidente español, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa, según se desprende de la información oficial.

¿Cuáles son las perspectivas de una comitiva compuesta por funcionarios que están en la cuerda floja, desacreditados y vaciados de poder en nuestro país? Con el adicional de que, durante su ausencia, la Presidencia de la Nación será ejercida por la Vicepresidenta, Cristina Fernández y el gabinete que la acompañará tendrá pocos vestigios de “albertismo”.

Desde el papelón de la renuncia que no fue de Federico Basualdo, el viernes pasado, comenzaron a sonar insistentemente rumores de cambios drásticos en el Gabinete Nacional. Entre los más destacados figuraban la salida de Felipe Solá, cuyo reemplazo se le ofrecería a Daniel Scioli; Martín Guzmán, para quien Axel Kicillof postuló a su propio candidato, Augusto Costa –hoy Ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires-; Santiago Cafiero, a quien Máximo Kirchner pretende reemplazar por su aliado, Martín Insaurralde; y Matías Lammens, quien sería desplazado por Alejandro Granados –hijo del Intendente de Ezeiza y en la actualidad en ejercicio provisorio de la intendencia-.

Si no se verificó ningún avance en este sentido se debió simplemente a la aparición de la sentencia de la Corte Suprema. Un cambio drástico en el Gabinete no se hubiera correspondido con la imagen de unidad que quiso presentar el Frente de Todos con su acto en Ensenada del miércoles pasado.

La estrategia del cristinismo es clave: sacarse de encima a los funcionarios más distantes de la órbita y el pensamiento de la vicepresidenta, y reemplazarlos por intendentes y referentes de la Provincia de Buenos Aires, ya que allí se dará “la madre de todas las batallas”. Si a los nuevos se suman Jorge Ferraresi y Gabriel Katopodis, quienes ya forman parte del Gabinete, la ingeniería política del cristinismo podrá advertirse en su real dimensión.

De quienes forman parte de la comitiva de Alberto, los únicos dos ministros que lo acompañarán tienen picado el boleto de salida –Guzmán y Solá-. El resto “son” Alberto: tienen su destino atado al del Presidente. ¿Qué validez tendrían los acuerdos que pudieran llegar a alcanzar? ¿Con qué seriedad podrán tomarlos sus interlocutores?

En una Argentina convulsionada, la duda pasa más bien por lo que pasará en el país durante los 7 días de ausencia del presidente. ¿Se producirá algún cambio o se tomará alguna decisión sustancial para el futuro político de nuestro país?

Este viernes no cesó de circular un insistente rumor, que consignaba que “no sería un mal momento para que alguno de los miembros de la comitiva de positivo de COVID y que la delegación en conjunto deba quedarse en Europa haciendo la cuarentena”.

¿Tendrá alguna credibilidad? La debilidad presidencial es tal, que provoca toda clase de teorías, incluso las más afiebradas. Una semana sin Alberto podría torcer decisivamente el rumbo de la actual gestión. Caso contrario, tal vez sea una semana de parálisis en las políticas oficiales.

Según la agenda oficial, la comitiva argentina emprenderá el regreso a Buenos Aires el viernes, en un vuelo que partirá desde el aeropuerto de Roma.

¿Volverán en tiempo y forma, o los rumores más agoreros tendrán algún sesgo de realidad?




agencianova