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Los informes reservados que estudia el Gobierno para avanzar en nuevas restricciones

 Papers secretos sobre la efectividad de las vacunas y encuestas de opinión que le marcan los tiempos al Presidente para tomar nuevas medidas. El rol de Guzmán.


Casi el 70% de aquellos que llegan hoy a una cama de terapia intensiva por Covid se mueren en Provincia. El dato no está sistematizado, pero es el número que manejan en el gobierno de Axel Kicillof. Una parte de esos mueren por el efecto natural de la enfermedad; pero otros son víctimas de la saturación del sistema.

No hay camas, muchos son trasladados a horas de sus domicilios y el personal de salud no da abasto. ¿Demasiada gente internada por temas no Covid? Sí. Pero no es el único factor. La cantidad de casos vuelve la cuestión inmanejable, aunque la población de riesgo esté vacunada: más casos, más internados, más muertos. En Provincia miran la situación de Brasil. Observan que se mueren familias enteras. Y miran también países de Europa que, con porcentajes de vacunación superiores a los argentinos, no logran domar la curva de contagios.

Hasta acá lo dramático. La buena noticia en el horizonte es que las vacunas parecen estar funcionando. Los primeros estudios sobre la efectividad del plan de vacunación resultan alentadores. A partir de un informe interno reservado y elaborado por el Ministerio de Salud de la Provincia se detectó:

  • Se aplicaron un total de 1.126.281 primeras dosis y 266.085 a segundas dosis. El 100% de las segundas dosis aplicadas corresponden a la vacuna Sputnik V.
  • De las personas vacunadas se notificaron 2.787 (0.2%) casos de COVID-19, pasados al menos 14 días de la aplicación.
  • De esos casos confirmados, 52 (0.004%) tuvieron que ser internados por presentar síntomas graves.
  • 15 personas fallecieron (0.001%), aunque ninguno había recibido el esquema completo.

La letalidad en el grupo parece alta (0,5%, contra 3% del promedio general) aunque la mayoría de los vacunados son población de riesgo, que tenía hasta 30% de chances de morir sin la vacuna.

La debilidad de este trabajo es que todavía no se contrastó con un grupo de control, algo que se debería hacer en las próximas semanas.

Por otro lado, otro informe revela que durante el mes de febrero (aún no iniciada la segunda ola), los casos aumentaron un 10% en la población general, mientras que en el personal de salud (ya vacunado entonces) disminuyeron un 35%.

La crisis educativa

Si se quería domar la curva, había que cerrar todo. Ese era el pedido de la provincia de Buenos Aires. Ciudad decía que no hacía falta cerrar nada, que alcanzaba con la responsabilidad individual.

Alberto Fernández –en un gesto de falsa autoridad- decidió cerrar la noche y las escuelas, dando inicio a la revolución del “chat de mamis (y papis)”. La Ciudad judicializó el tema, diciendo que la prioridad tenía que ser la educación; no hizo mucho esfuerzo en cerrar bares y restaurantes para priorizar la educación.

Alberto se dio cuenta del error de cerrar las clases y pegó un volantazo tácito. El Gobierno se tomó 5 días hábiles para responderle a la Corte por qué tenía derecho a tomar esa medida.

Kicillof insiste en que se decidieron restricciones similares en todo el mundo. Falso. Los chicos del conurbano estuvieron 1 año entero (menos 20 días) sin pisar una escuela. En Europa occidental no hubo ningún país que haya cerrado escuelas de manera masiva después de la primera ola. Sí hubo cierres puntuales, acotados y mucho protocolo.

La inversión educativa, en muchos casos, fue monumental. Por ejemplo, en Madrid contrataron 11.000 nuevos docentes para poder dividir cursos y ampliar la oferta. El gobierno de la Ciudad “priorizó la educación” simplemente abriendo las escuelas, sin inversión en el sector y con protocolos dudosos.

Ojo con las encuestas

Horacio Rodríguez Larreta se enfrentó a Alberto con el cierre de clases, poniéndose al frente de la representación de una demanda clara de una parte de la sociedad. La Justicia federal determinó que Larreta debía cumplir el DNU de Alberto Fernández para suspender las clases. “Horacio” desoyó el fallo y defendió la autonomía de la ciudad en una jugada política e institucionalmente peligrosa.

Una encuesta reservada que circuló en el Gobierno determinó que ya la mitad de los padres estarían de acuerdo con suspender las clases. Por eso, la Casa Rosada redobló la apuesta y hacia el fin de semana contraatacó dando datos de chicos internados y muertos por Covid.

  • Dijeron que cada vez más chicos están enfermos (lo cual es cierto, pero a la par de la población general).
  • Que 2 de cada 10 chicos que se testean dan positivo (es cierto, pero por debajo del resto de la población, que está en torno al 30%).
  • Que en el Hospital de Niños de La Plata hay menos internados que en CABA porque no hay clases (información dudosa).

La información que manejan tanto el gobierno nacional como el de la provincia de Buenos Aires es que ya están en condiciones de promover cierres más duros. Hasta hace unos días la gente no acompañaba. Hoy los números cambiaron.

Una encuesta de la consultora Reyes Filadoro asegura que en el conurbano:

  • Alberto recuperó su imagen positiva. Está en el 56% y es el dirigente de mejor imagen, delante de Kicillof (52%) y Cristina (50%). Larreta, muy atrás con 45%.
  • El 59% cree que el desempeño del Gobierno en la lucha contra el Covid-19 es bueno o muy bueno.
  • El 54% apoya la medida de la suspensión de las clases.
  • El 66% apoya las restricciones nocturnas.
  • El 56% se siente más cerca de Alberto que de Larreta en este tema.

Otro estudio. Consultora Move a nivel nacional

  • El 66% está de acuerdo con mantener la presencialidad tal como está o ampliarla, pero…
  • El 61% está a favor de las nuevas restricciones. Solo 35% en contra.
  • El 85% dice que va a acatar lo que el Gobierno disponga.

Conclusión: la gente quiere mantener las clases, mientras no se altere la idea de que las escuelas “son un lugar seguro”. Esto se enlaza con la estrategia del Gobierno de intentar demostrar que no lo son.

Otro dato: la misma encuestadora muestra (siempre a nivel nacional) a un Alberto con 59% de imagen negativa (39% positiva) y a un Larreta con 52% positiva (y 40% negativa). Pero ambos con tendencia a la baja.

En el medio, la economía (y la política)

Martín Guzmán, ministro de Economía, recorrió 5 países en 9 días. Hizo una escala técnica en Rusia de último momento en donde se habló de todo tipo de temas. Por supuesto, también de las vacunas. El pago encierra una ingeniería financiera.

La relación con Rusia atraviesa un gran momento. A partir de la entrega de vacunas, Rusia está pudiendo mejorar su posición relativa en un continente en el que hasta ahora no pudo pisar.

Argentina tiene una parada dura con su deuda. Guzmán consiguió un cierto apoyo de los ministros de Economía de los países que visitó. Lo recibieron, que no es poco, teniendo en cuenta la inexistente ubicación geopolítica de la Argentina en el mundo.

También logró una audiencia pública con el Papa en el Palacio Apostólico. Francisco tiene distintas maneras de exhibir respaldos o rechazos: audiencia privada y audiencia pública son las mejores; rechazo de audiencia o audiencia pública con cara de pocos amigos (como pasó con Macri) sería un mal signo.

Mientras estaba de gira por Europa, Guzmán tuvo que surfear la ola doméstica. Desde hace tiempo venía resistiendo la presión de sectores del kirchnerismo duro para aplicar cierres más duros y financiarlos vía emisión monetaria. Kicillof y sus equipos económicos insisten que la emisión monetaria tiene efectos nulos para combatir la inflación. Los dardos de La Cámpora y afines venían cada vez con más fuerza. Para Guzmán implicó un riesgo político irse de gira.

Justamente en su ausencia, Alberto ordenaba cerrar muchas actividades (clases incluidas) y eso implica que va a haber que encender de nuevo la maquinita.

Guzmán lo negoció por Zoom en una de las últimas reuniones de gabinete económico. El ministro había prometido que no iba a haber más IFE ni ATP. Pero entendió que la cosa era insostenible y que la segunda ola viene con mucha más fuerza de lo esperada. Eso sí, planteó que se use un “criterio prudente” para esa emisión.

Criterio que no parece compartir el bloque de senadores oficialistas del Frente de Todos, que presentó un extraño proyecto de declaración. En las próximas semanas, el FMI podría liberar un giro especial para países emergentes de 4.350 millones de dólares. Los senadores oficialistas le piden a Guzmán que no use esos fondos para pagar deuda sino para “resolver los graves problemas de la sociedad argentina derivados de la pandemia de COVID 19”.

Ese tipo de proyectos lo suele presentar la oposición para marcarle la cancha al Gobierno. En este caso, el autor del proyecto fue Oscar Parrilli, un hombre que –se sabe- no tiene pensamiento propio. Lo acompañan todos los senadores ultracristinistas. ¿No podían levantar el tubo y llamar a Guzmán?

Una muestra más de la crisis profunda que vive el país: sanitaria, educativa, económica, política e institucional. Ningún dirigente parece estar a la altura de las circunstancias.