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Soja y retenciones, la discusión vuelve a la mesa de los argentinos

 La posibilidad de un aumento de los derechos de exportación puso en altera al campo. El desacople de precios está en la mira.

La vicejefa de Gabinete del Gobierno nacional reabrió la expectativa sobre si la respuesta oficial a los buenos precios de los granos en el mercado internacional será otra suba de las retenciones a las exportaciones del campo.

Cecilia Todesca no descartó aumentar las retenciones en medio de una pregunta sobre cómo desacoplar el precio de los alimentos en el mercado local del incremento que está registrando en el mundo.

"No tenemos tantas herramientas y tenemos que usar todo lo que tengamos", dijo. Y agregó: "apostamos por el diálogo" con los exportadores para que garanticen el abastecimiento del mercado interno.

Las palabras de Todesca, tal vez la economista más cercana al presidente Alberto Fernández, encendieron las luces de alarma entre productores y exportadores que ya vienen entonados por los dichos de la diputada kirchnerista Fernanda Vallejos sobre que en la Argentina "tenemos la maldición de exportar alimentos".

La suba de los granos provoca en el gobierno kirchnerista un sentimiento dual: por un lado, crece la ansiedad por la posibilidad de que lleguen más dólares a las reservas del Banco Central y más pesos al Tesoro para contribuir a llenar el déficit fiscal. Por el otro, preocupación, por el impacto inflacionario.

La ligazón de los precios de los productos de exportación con los del mercado local lleva más de un siglo y desde hace más de 70 años que se intenta resolver el dilema con la aplicación de retenciones a las exportaciones para contener los precios internos.

Pasaron 70 años, varios planes económicos serios y de los otros; sin embargo, el kirchnerismo sigue considerando como "maldición" el hecho positivo que implica la suba de los productos que se exportan para un gobierno que tiene cortado el financiamiento externo y que está cruzado por la escasez de divisas.

Hoy las exportaciones de soja están gravadas en 33% y para subirlas se requiere el voto del Congreso. El trigo y el maíz pagan 12% y podrían subirse hasta 15% por decreto.

¿Bajarían sensiblemente los alimentos basados en trigo o maíz en el caso de un aumento de tres puntos de las retenciones? Los técnicos lo deben tener medido, pero, a primera vista y en caso de decidirse, se presenta más como una posible ​necesidad fiscal que antiinflacionaria.

Además, como opinó el ex ministro de Economía Hernán Lacunza en Twitter, "el que va a subir retenciones no lo preanuncia, lo publica en el Boletín Oficial. Si lo preanuncia es porque quiere acelerar la liquidación de cosecha en un balance cambiario estresado".

¿Habrá sido esa la intención profunda de la amenaza velada de Todesca a los exportadores de granos? Tal vez ni ella lo sepa con exactitud, pero en una Argentina tan sensible, afectada por la pandemia y la desconfianza, las palabras de una funcionaria clave como es ella despiertan inquietud en el sector agropecuario.

El mercado, además, comenzó a tomar nota de las predicciones del profesor de Yale Stephen Roach sobre el futuro del dólar a nivel global para este año.

Según Roach, recién comienza a sentirse la debilidad de la divisa estadounidense como consecuencia de la fuerte emisión que dispuso la Reserva Federal en el intento de mantener activa la economía de los Estados Unidos.

Y pronosticó una caída del dólar del 35% hasta fin de año frente al resto de las divisas del planeta.

También pronosticó un derrame de dólares sobre los mercados de las economías emergentes, aunque la Argentina, por ahora, no es elegible.

Según la historia reciente, la contracara de un dólar débil en el mundo es la tonificación de los precios de las materias primas, como metales, cereales, granos y petróleo.

La historia puede no repetirse y más aún teniendo en cuenta que esos resultados responden a la atención de una pandemia global de la que todavía se desconoce el final.

Donde sí la historia podría volver a repetirse es en la Argentina. El kirchnerismo se caracteriza por una búsqueda permanente para hacerse de "cajas", y un aumento de las retenciones de los granos forjado en el relato de tener que velar por "la mesa de los argentinos" le genera una melodía irresistible.

Daniel Fernández Canedo