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Semana clave para Falabella: qué detalles desalientan a inversores y traban la venta

 

La presión por vender un 'combo' ante el atractivo individual de Sodimac, la imposibilidad de usar la marca Falabella y 300 empleados en el centro de distribución afiliados a Camioneros generan dudas


El 22 de febrero está marcado en el calendario del grupo chileno Falabella con un signo de exclamación y, también, uno de pregunta. Es el due date, la fecha en la que los interesados en comprar su operación en la Argentina deberán presentar una oferta. Pero los detalles del intrincado esquema de la transacción desmotivaron a los inversores en carrera y, hoy, tambalea un acuerdo en el corto plazo.

La presión por no separar las operaciones del grupo en el país ante el atractivo individual de Sodimacla imposibilidad de usar la marca Falabella para los nuevos dueños y más de 300 empleados en el centro de distribución -afiliados a Camioneros- son algunos de los detalles que hacen dudar a los grupos que, hasta ahora, presentaron un interés inicial, todavía, con montos apenas simbólicos para seguir en la puja. Contrarreloj, sólo uno evaluaba presentarse.

La operación incluye cuatro unidades de negocio: Falabella, Sodimac, CMR y el centro de distribución. La única que se desprendió efectivamente por el modelo que tiene es la financiera. Desde el principio, cuando el grupo chileno decidió dejar la Argentina, trascendió que traspasaría el stock de deuda y la cartera de clientes de CMR al Banco Supervielle.

Las otras tres harían un combo. De alguna forma, Falabella y el centro de distribución se entregarán con la oferta por Sodimac, que es la operación que realmente interesó siempre a los oferentes. El uso de las marcas es otra traba. Fuentes del mercado que conocen la negociación indicaron a El Cronista que la marca Falabella no quedará para los nuevos dueños y, en caso de que sí suceda con Sodimac, será por poco tiempo.

Para los interesados, se trata también de un punto importante. Arrancar un negocio con marcas fuertes es muy diferente, incluso, en cuanto a la necesidad de inversión, que encarar un rebranding. En cuanto a Falabella, los compradores deberían cerrar el resto de las tiendas que aún funcionan y están en inmuebles que no son propios. Y hacerse cargo de la liquidación.

La contingencia laboral justamente, es otra traba. Los oferentes deberán hacerse cargo del ajuste (ya hay retiros voluntarios en marcha). Eso incluye negociar con más de 300 personas en el centro de distribución, un espacio alquilado que concentra afiliados de Camioneros.

Según el último resultado financiero presentado por la compañía hasta el 30 de septiembre, en el país, la firma cuenta con 4718 empleados y tiene activos por alrededor de u$s 77 millones. Un número bajo aunque no tanto como el que mencionan algunas de las firmas interesadas en la compra, que aseguran que la operación podría cerrarse en apenas alrededor de u$s 10 millones. En Chile, ese monto es tomado como "poco serio".

El momento económico de la Argentina tampoco colabora. Por un lado, hay numerosas empresas que buscan inversores, principalmente, las de fondos extranjeros con dificultades para operar en el país, con menores complejidades y potencial atractivo. Por otro lado, la crisis económica, débil consumo, dificultades en el mercado cambiario y en la importación desincentivan la inversión, incluso, de fondos locales.

Incluso si, hoy, no se presentaran ofertas, las negociaciones continúan. El banco de inversión Columbus Merchant Banking es el encargado de ejecutar la operación por parte de Falabella, una entidad con la que ya conversaron para ver la posibilidad de flexibilizar las condiciones compañías interesadas como Inverlat (el fondo dueño de Havanna), Bercomat, Habitar y un grupo liderado por el empresario José Manuel Ortiz.



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