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La carta de CFK y el aval del Presidente reinstalan a la Justicia en la primera línea de tensiones

 La fuerte carga de Cristina Fernández de Kirchner sobre la Corte Suprema volvió a colocar ayer a la Justicia en el centro de la ofensiva polítca del kirchnerismo duro. Y apenas unas horas después, el aval de Alberto Fernández amplió el sentido a todo el oficialismo. Con términos más cuidados y sin personalizar, como había hecho la vicepresidente, expresó de todos modos su respaldo.

CFK dedicó a ese tema la mayor parte de la carta que publicó a modo de balancer del primer año del Gobierno, aunque sin nombrar a Alberto Fernández. Fue especialmente dura con la Corte, a cuyos miembros criticó individualmente y como tribunal.

La ex presidente sostuvo que la Corte es la principal expresión de lo que denomina el lawfare, una forma de calificar como frutos de “persecución política” todas las causas sobre corrupción que involucran a ella misma y a varios ex funcionarios.

Esa presión fue dirigida de manera directa a los jueces de la Corte, en medio de los reclamos de sectores del kirchnerismo duro al Presidente para que actúe en el frente judicial.

Alberto Fernández fue consultado sobre la nota de CFK en la conferencia que convocó para ratificar los planes de aplicación de la vacuna rusa contra el coronavirus.

“Creo que lo que dijo ayer Cristina es un llamado de atención para todos. La Justicia no está funcionando bien en la Argentina”, dijo, y agregó: “La justicia tiene una lógica corporativa que la hace impermeable a cualquier posibilidad de cambio. La justicia realmente en algún momento tiene que aceptar que debemos ocuparnos de la justicia”.

“En estos años de democracia, los restantes poderes hemos cambiado muchas cosas. Creo que en el Poder Judicial sería muy bueno que esa vocación corporativa la use para mejorarse porque está funcionando mal, definitivamente”, concluyó.