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Tensión de la CGT con el Gobierno: una señal inquietante en medio de las negociaciones con el FMI

 El proyecto de reforma de movilidad jubilatoria tensó un frente que el Gobierno parecía tener controlado, a pesar de las internas: la relación con los jefes sindicales. Alberto Fernández colocó al ministro Martín Guzmán como principal referente del área económica como señal al FMI y también hacia el interior del oficialismo. Y en este tema buscó mostrar responsabilidad compartida: la iniciativa fue anunciada con apoyo explícito de Sergio Massa y Máximo Kirchner. Pero la reacción de la CGT desacomodó la presentación.

La CGT emitió un documento para reclamar formalmente que el nuevo cálculo de actualización previsional no afecte los haberes de jubilados y pensionados. Pero además de lo expresado, fueron significativos los trascendidos sobre el malestar de los jefes sindicales considerados moderados y hasta ahora de buena relación con el Gobierno. El mensaje fue de advertencia sobre los alcances del ajuste en plenas tratativas con la misión del Fondo.

Llamó la atención que uno de los secretarios de la CGT, Héctor Daer –de relación directa con el Presidente- no frenara la señal pública. Y también que referentes del mismo sector, como el estatal Andrés Rodríguez, se mostrar especialmente crítico con las medidas que impulsaría el oficialismo.

Son varios las cuestiones que preocupan a los dirigentes cegetistas. Se destacan, según dejaros trascender, los programas de asistencia como los ATP y el IFE, la situación de las obras sociales –complicadas por efecto de la cuarentena- y la caída de ingresos-

También pesa el juego político del Presidente. La conducción de la CGT se colocó como uno de los sostenes de Alberto Fernández en el entramado del oficialismo, en coincidencia con algunos gobernadores del PJ. Sin embargo, en Olivos se abrieron las puertas a Hugo Moyano, que organiza para noviembre otra marcha del sindicalismo duro, como ocurrió el 17 de Octubre. El moyanismo y sus aliados postergaron la ofensiva por el control de la CGT, pero no abandonaron sus planes.

Las críticas de la central sindical a la reforma de la movilidad jubilatoria, a su vez, abrió un cuadro inesperado para la Casa Rosada. Se pensaba básicamente en una polémica con la oposición y en cuestionamientos de algunos especialistas. Y en esa línea, salieron a dar batalla el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y la titular de la ANSES, Fernanda Raverta.

La CGT buscaría ahora mantener un encuentro con el Presidente y ya trasladó su inquietud a las autoridades del ministerio de Trabajo.