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Las pruebas de covid-19 ¿una mina de oro?

 Las vacunas y los medicamentos llaman mucho la atención en esta carrera científica de la lucha contra el covid-19. Pero las empresas han estado trabajando con igual dedicación en formas de satisfacer la enorme demanda de pruebas. Esas inversiones están comenzando a dar sus frutos.

Abbott Laboratories Inc. y ThermoFisher Scientific Inc., dos actores principales en las pruebas de coronavirus, informaron el miércoles los resultados del tercer trimestre que superaron las estimaciones de Wall Street gracias en gran parte a este enfoque. Siguieron a Roche Holding AG, otro líder en pruebas cuyos resultados la semana pasada mostraron una ganancia similar. Las tres compañías informaron un crecimiento impresionante a medida que aumentaron la producción de máquinas y lanzaron nuevos tipos de pruebas.

Los US$881 millones de Abbott en ingresos de pruebas covid representaron casi 10% de sus ventas totales en el tercer trimestre. ThermoFisher, que gana dinero construyendo máquinas de prueba y brindando otros servicios y suministros a laboratorios, generó US$2.000 millones en ingresos relacionados con el covid-19, frente a US$1.300 millones el trimestre pasado. Los ingresos de la rama de diagnóstico molecular de Roche, que incluye gran parte de sus operaciones de prueba de coronavirus, se duplicaron en el tercer trimestre en comparación con el mismo período el año pasado.

Abbott espera ventas aún mayores relacionadas con el covid-19 en el cuarto trimestre, en el rango entre US$1.300 millones y US$1.400 millones, y espera que la demanda se mantenga fuerte al menos hasta 2021. Son proyecciones ambiciosas, pero no irracionales.

Los casos de coronavirus en Europa y Estados Unidos están aumentando —y detener esa marea llevará tiempo. Pero incluso si la tasa de infección disminuye, seguirá habiendo demanda para pruebas.

Los nuevos brotes resaltan la necesidad de un mejor enfoque para contener el virus de manera sostenible, y un amplio monitoreo con pruebas ofrece un camino relativamente más fácil para la economía. La detección temprana de casos debería reducir la propagación, y las personas sentirán más confianza al momento de participar en más actividades si las pruebas son rápidas y rutinarias.

Abbott y Roche lanzaron recientemente nuevas pruebas rápidas que ofrecen resultados en 15 minutos o menos sin análisis de laboratorio o instrumentos especializados. Esas nuevas pruebas deberían ser adecuadas tanto para los brotes agudos como para los esfuerzos de reapertura, ya que permiten repetir las pruebas de manera fácil y económica. Hay mucho margen de mejora: muchos países europeos no aprovecharon un verano relativamente libre de virus para construir suficiente capacidad de prueba y seguimiento. EE.UU. también está muy por debajo de los volúmenes de prueba necesarios para contener el virus.

Si bien las pruebas podrían alcanzar su punto máximo en los próximos trimestres, es probable que la pandemia sea de largo aliento. Solo una vacuna ampliamente disponible reduciría significativamente la demanda, e incluso así no eliminará la necesidad de realizar pruebas. Es posible que uno de los principales candidatos en el desarrollo de vacunas obtenga una autorización de emergencia para fines de noviembre, pero ese es el mejor de los casos. Relativamente pocas dosis estarán disponibles al principio a medida que los fabricantes aumentan la producción, y la distribución llevará tiempo. Es probable que las vacunas no estén ampliamente disponibles para el público en general durante una buena parte del año 2021, y pasará aún más tiempo antes de que la mayoría las reciba.

La dura realidad es que pasará un buen tiempo antes de que el virus esté bajo control, con o sin vacuna. Entretanto, es lucrativo estar en el negocio de las pruebas.



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