BANCO HIPOTECARIO

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Advierten que la escasez de dólares, en lugar de relajarse, podría agravarse en el futuro

 Durante las últimas semanas, la falta de dólares y la caída sostenida de las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) han encendido las alarmas, lo cual llevó al nuevo endurecimiento del cepo cambiario que se dispuso a mediados de septiembre. Desde entonces, sin embargo, la fuga de las reservas ha continuado como consecuencia de las ventas diarias por parte de la entidad monetaria más la salida de los depósitos privados. Además, la brecha siguió firme.

En tanto, según el consenso de los economistas, las reservas netas se ubican por debajo de los US$ 5.000 millones

Según el resumen de las variables financieras que publica diariamente el BCRA, las reservas brutas cerraron el viernes en US$ 41.254 millones, mostrando así una disminución de US$ 116 millones respecto al cierre del jueves. En tanto, según el consenso de los economistas, las reservas netas se ubican por debajo de los US$ 5.000 millones mientras que las reservas “líquidas” están cerca de los US$ 1.000 millones. Entre junio y septiembre, el BCRA vendió más de US$ 3.000 millones para mantener el tipo de cambio oficial.

El 30 de septiembre (último dato disponible) los depósitos privados cayeron US$ 103 millones. Desde el anuncio del endurecimiento del cepo hasta el último día de septiembre, los depósitos acumularon una caída de US$ 1.269 millones y finalizaron el mes pasado en US$ 16.147 millones, según los datos de la entidad monetaria.

A pesar de los fuertes controles actuales, Ecolatina advierte que la escasez de dólares, en lugar de relajarse, podría agravarse en el futuro. “En primer lugar, porque la reactivación de la actividad demandará más dólares para importar, recortando parte del superávit comercial récord de este año. En segunda instancia, porque la vuelta del turismo internacional aumentará el déficit. Aún cuando haya más extranjeros visitando nuestro país que argentinos en el exterior, la brecha cambiaria generará algunos problemas por esta vía”, indicó ayer la consultora en un informe.

“En primer lugar, porque la reactivación de la actividad demandará más dólares para importar, recortando parte del superávit comercial récord de este año.

“El ‘dólar tarjeta’ está más barato que el ‘dólar billete’. Incluso sumando el impuesto PAIS y la reciente percepción de Ganancias que se aplica al tipo de cambio oficial, el mismo continúa por debajo del dólar blue, contado con liquidación o MEP. En consecuencia, los turistas argentinos realizarán la mayor cantidad posible de gastos en el exterior con tarjeta de crédito, aún cuando esta forme parte del cupo de US$ 200 mensuales. Como resultado, quienes viajen al exterior generarán algunas presiones sobre las reservas, directamente motivados por el esquema de incentivos vigente”, agregó.

En sentido contrario, según el informe, quienes vengan al país preferirán traer dólares billete y venderlos en los mercados paralelos en lugar de hacerlo en las casas de cambio oficiales o pagar con tarjeta de crédito. “Por lo tanto, la vuelta del turismo agravará la salida de divisas y no fomentará el ingreso formal: los turistas dejarán divisas en el país, pero esencialmente lo harán en el mercado informal, sin fortalecer las reservas en el camino”, afirmó.

De acuerdo con el análisis, durante el período 2012-2015, cuando estaba vigente el cepo anterior, la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo era la mitad: la brecha cambiaria promedió 45% durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Actualmente, la brecha se acerca al 90%. Es decir, casi el doble. Por lo tanto, el incentivo por parte de los turistas a vender sus dólares en el mercado informal es, obviamente, mayor.

En ese sentido, Ecolatina advierte que si las presiones actuales no cesan, la reactivación del turismo

internacional en este contexto de enorme brecha cambiaria sumará otro problema más al dólar oficial. La consultora espera que tras la paulatina normalización de los viajes el déficit de la cuenta de turismo se incremente. Aunque proyecta una importante recuperación del sector en 2021, tanto el turismo receptivo como emisivo se ubicaría por lo menos 15% por debajo del 2019. Según sus estimaciones, el balance de pagos de la cuenta de turismo arrojaría un déficit cercano a US$ 3.500 millones el próximo año.

Sin embargo, producto de la elevada brecha cambiaria actual, el rojo de esta misma cuenta en el mercado cambiario superaría más del doble del balance de pagos, ubicándose en un déficit cercano a los US$ 7.000 millones, motivado por un ingreso de “dólares formales viajeros” en mínimos (cerca de US$ 1.000 millones).

“Si bien el rojo registrado por el BCRA sería inferior al promedio 2016-2019 (US$ -8.200 millones anuales, influido por el récord de US$ -10.700 millones en 2017), no por eso sería menos preocupante: en la actualidad la oferta de dólares y las reservas netas son muy magras, de modo que cada divisa que ‘sale’ cuesta mucho recuperarla”, remarcó.

Fuente: El Economista