BANCO HIPOTECARIO

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RESUMEN SEMANAL: DEL 21 AL 25 DE SEPTIEMBRE

 En la semana se publicaron los datos definitivos de las cuentas nacionales del segundo trimestre del año. Complementariamente, también supimos el impacto que la gran recesión de la economía tuvo sobre el mercado laboral. Con respecto al PBI, y como ya sabíamos por la aproximación del estimador mensual, el producto total de la economía argentina se desplomó entre los meses de abril-junio como consecuencia de la pandemia y la cuarentena estricta. En relación al primer trimestre del año tuvo la peor caída de la cual haya registro histórico con un -19,1% y, en relación al mismo período del año pasado, bajó 16,2%. En ambas mediciones, los componentes de la demanda agregada más afectados fueron la inversión (con una caída trimestral de casi 40%) y el consumo privado. Desde una perspectiva sectorial los rubros más castigados fueron la hotelería y la gastronomía (-73,4%), los servicios personales y sociales (-67,7%), la construcción (-52%) y el servicio doméstico (-38%).

Como era esperable, semejante magnitud de contracción económica implicaría un fuerte impacto sobre el mercado laboral. En comparación al segundo trimestre del año pasado, unas cuatro millones de personas que se encontraban empleadas dejaron de estarlo. La tasa de desocupación aumentó poco para lo que fue la caída del empleo (pasó del 10,1% al 13,1%) y esto se explica porque la mayor parte de las personas que perdieron el empleo fueron registradas como inactivas y no como desempleadas. Si hubieran entrado en esta última categoría, entonces la tasa de desocupación hubiera aumentado hasta el 29%, convirtiéndose en el desempleo más alto de la historia argentina. El impacto es de magnitudes nunca antes vistas; sin embargo, es esperable que las cifras del tercer trimestre del año muestren ya una recuperación del empleo a medida que los trabajadores pudieron gradualmente volver a incorporarse al mercado laboral. La composición sectorial de la pérdida de empleo tiene una correlación muy estrecha con la caída del PBI de eso sectores. Y en cuanto a la modalidad del empleo, se notó una gran heterogeneidad entre asalariados formales que cayeron poco y asalariados informales que tuvieron una disminución del 45% anual.

Otros datos de actividad sectorial fueron difundidos para el mes de julio demostrando que, aunque de manera lenta, lo peor de la recesión habría quedado en el segundo trimestre del año. Las ventas de supermercado para el séptimo mes del año tuvieron un crecimiento del 1%. Por su parte, las ventas en shoppings y centros comercial (todavía cerrados en muchos casos) tuvieron una caída muy fuerte, del 83%, pero menos a la que se había registrado en junio (-89%). Por último, los números de julio para el sector Hotelero no mejoraron con respecto a junio y continúan reflejando una caída anual casi absoluta (-97,8%) ya que la mayor parte del territorio nacional continúa prohibiendo o restringiendo muchísimo dicha actividad.

En relación al intercambio comercial, en el mes de agosto volvieron a caer tanto las compras como las ventas al resto del mundo. Las importaciones bajaron 20,4% mientras que las exportaciones cayeron 11,3%. El resultado neto de estas operaciones fue de un saldo comercial superavitario de 1.436 millones de dólares. Sin embargo, si la comparación se hace en relación a julio se vislumbra una pequeña recuperación tanto en las compras como en las ventas al exterior, lo que podría ser una buena noticia para la recuperación económica en el octavo mes del año.

Por último, en relación al frente cambiario, toda la semana continuó muy inestable y signada por la incertidumbre debido a la imposibilidad de operar correctamente en el mercado de cambios. Al mismo tiempo, y luego del aumento de los controles cambiarios del BCRA de la semana pasada se ha observado un incremento por parte de los individuos de los deseos de retirar sus depósitos en dólares de los bancos, según el sistema de turnos de los propios bancos comerciales.



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