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Emergencia financiera El Banco Central se quedaría sin reservas para intervenir el mercado cambiario antes de fin de año

Acorde a economistas e incluso a estudios del propio directorio de la entidad, las reservas de libre disponibilidad se acabarían entre diciembre de este año y enero del próximo. Se estudian medidas de emergencia como un canje del swap con China y la venta de una parte del oro.

La expectativa de los mercados argentinos luego del fin de semana largo apuntó especialmente hacia el comportamiento del dólar. Con un dólar oficial de 77,39 pesos para la venta y el blue a 127, la brecha pareciera estar lista para romper todos los récords. Para evitar el bochorno, el gobierno volvió sobre sus pasos y anticipó que no intensificará el cepo cambiario y sólo intervendrá vendiendo dólares del Banco Central para controlar al oficial.
Es que, con más de 4 millones de ahorristas que en julio hicieron uso de su derecho a comprar 200 dólares, se perdieron 800 millones de dólares de las reservas. Si se tiene en cuenta que al país le quedan, según estudios de su propio directorio, unos 4.500 millones, estaríamos en la cuenta regresiva de una bomba cambiaria que explotará antes de fin de año.
En números totales, al Central le quedan unos 43.200 millones de dólares. Pero estos corresponden a las llamadas reservas brutas. A éste número hay que restarle 20 mil millones de dólares del swap chino, 11.300 de encajes de depósitos en dólares, préstamos del Banco Internacional de Pagos, reservas en oro y derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional (FMI). El resultado neto es, por lo tanto, de 4.500 millones.
A un ritmo sostenido de compra de dólares que fluctúa entre los 700 y los 800 millones mensuales, las reservas llegarían a cero en un lapso de entre cinco y seis meses, es decir, entre diciembre y enero. Si bien se da por descontado que esto no ocurrirá y que la gestión de Miguel Pesce, llegado el caso, venderá parte del oro o intercambiará parte de los yuanes del swap chino, acudir a soluciones de emergencia como éstas mostraría a las claras una situación de evidente debilidad y generaría aún más nerviosismo entre los inversores.
Al respecto, el ex presidente del Banco Central Martín Redrado aseguró que las reservas netas son “apenas superiores a dos meses de importaciones”. Según el economista, el curso de acción a seguir es el de “apalancar la relación presidencial con la República Popular China para convertir a dólares la mitad del swap con su entidad monetaria, para mostrar capacidad de maniobra en esta coyuntura”.
El Banco Central entró de lleno en la última mitad del año con un panorama impensadamente malo, que nadie imaginó en el mes de enero. Estudios privados aseguraron que las reservas de libre disponibilidad “tienden a cero” y en los próximos meses disminuirá sensiblemente la liquidación de divisas del campo, por lo que habrá poca oferta de dólares.
Con la economía comenzando a mover sus oxidados engranajes en algunos sectores, aún detenida completamente en otros, con el consumo en pisos históricos, la producción funcionando al 35 por ciento y la disparada del desempleo, los inversores observan con atención el estado de salud del Banco Central, que comienza a agonizar.