https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Sistema de Ahorro Promovido

Instrumento para el financiamiento en la Argentina Pospandemia




Las crisis del mercado de capitales en Argentina son un fenómeno recurrente. El sistema bancario y financiero y otros actores importantes del mercado, como inversores institucionales y compañías de seguro, han confrontado situaciones traumáticas reiteradamente, con su secuela de represión financiera y desintermediación, en un contexto de inestabilidad macroeconómica y prolongados períodos de alta inflación. Este proceso estuvo asociado con las dificultades de Argentina para contener la expansión del gasto público que llevó a persistentes y elevados déficits fiscales. Ello derivó en la búsqueda, hasta el agotamiento, de distintas fuentes de financiamiento: alta imposición para el sector formal (con uso excesivo de tributos distorsivos), endeudamiento e impuesto inflacionario que terminó provocando la informalidad (económica, tributaria, financiera) y el “crowding out” del sector privado que se tradujo en bajas tasas de inversión (15% del PIB medida a precios corrientes en el último quinquenio, en comparación con el 20% en promedio de la región).

Sobre el telón de fondo de esas dificultades en los últimos años se produjeron dos shocks. El primero fue en 2018 la reducción en los flujos de capitales para los países emergentes, que se profundizó en el caso de Argentina en los últimos meses de 2019, constituyendo un nuevo golpe para un mercado de capitales frágil y pequeño. El segundo, más actual, es la emergencia sanitaria provocada por el COVID 19 y la consiguiente necesidad de atenuar sus efectos en términos de recesión, pérdida de empleo, aumento en el déficit fiscal (por disminución de recursos y aumento de gasto por políticas compensatorias) y del endeudamiento; todo bajo incertidumbre extrema.

En ese contexto y con foco en Argentina se pensó, como parte de una estrategia de mitigación, en la necesidad de buscar una alternativa que recreara la posibilidad de ahorrar en el mercado local. Se trata de un instrumento de ahorro diferido, como el que se utiliza en otras sociedades, que facilita e incentiva la acumulación durante la fase “productiva” de los individuos para financiar los períodos de menor ingreso del ciclo de vida, en general en el momento del retiro, y que además tenga un sesgo popular y de equidad en su estructura. Esto permitirá restablecer fuentes de financiamiento, acercando recursos a la inversión productiva en el marco de un régimen monetario estable, condición necesaria para el funcionamiento de una economía en expansión.

El instrumento propuesto es de carácter voluntario; no intenta forzar el ahorro como ha ocurrido en otras legislaciones y en otros continentes con la finalidad de reconstruir o fundar el mercado de capitales. Se busca un diferimiento de impuestos, una masa de recursos, que a través del apalancamiento financie y recomponga el mercado de crédito público y el mercado de crédito para inversiones de capital del sector privado. La base tributaria que se sugiere diferir son los ingresos mensuales sometidos a retenciones por el impuesto a las ganancias con la condición de que esos fondos sean destinados a la suscripción o compra de títulos en pesos ajustados por UVA (u otros índices, como puede ser dólar-linked o euro-linked, o según un índice de salarios), inicialmente, a un plazo de 2 a 4 años o más (pero el plazo mínimo deberá ser de 2 años). Los títulos motivo de esta institucionalidad deberán ser emitidos por el sector público o privado, ser cotizables en bolsa y estar debidamente calificados. La clave del instrumento es que los fondos irían a un fondo fiduciario donde el administrador divorciaría la administración de estos recursos de su propio patrimonio, de su resultado y de su solvencia.

La historia argentina del último medio siglo abarca episodios que constituyen una limitación que no debe ser ni desconocida y ni livianamente descartada. El esfuerzo y la propuesta del instrumento con sus facilidades tributarias tiene la lógica de restañar heridas. Hay que convencer, persuadir y popularizar el acceso al ahorro diferido en una sociedad que ha castigado históricamente de una manera extrema a quienes han actuado respetando estas reglas y se han visto sometidos a extraordinarias exacciones.