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“Los bancos centrales compran tiempo. No les importa lo que tengan que pagar”

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional aseguraba a mediados de junio en una entrevista con EL PAÍS que la crisis económica por la COVID-19 será “profunda, pero de corto plazo”. Más. Las inyecciones masivas de liquidez deberían conducir a un fantástico 2021 para los activos de riesgo, pero parece que los mercados están festejando un poco en comparación con los patrones históricos (vía e-markets.nordea.com). Interesante en esta carrera: Los economistas de Morgan Stanley doblan su apuesta por la recuperación global en forma de V. La recuperación será rápida, ya que este no es un shock endógeno desencadenado por enormes desequilibrios, las presiones de desapalancamiento serán más moderadas y el apoyo político ha sido decisivo ¿Cabe colegir que lo peor ya ha pasado? En todas las Crisis, los políticos repiten esta frase. Lo de los brotes verdes, ya no funciona. No sabemos dónde estamos. Sí, que lo peor no ha pasado", dice el analista jefe de un banco de inversión, que me envía las siguientes referencias:
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"El débil desempeño cíclico, que está muy por debajo del resurgimiento clásico claro que observamos en recuperaciones genuinas, podría indicar cuán frágil podría ser la recuperación económica subyacente y plantea dudas sobre si lo peor ya pasó".
"Muchos años después, los mejores especialistas financieros y bursátiles coinciden en que los bancos centrales siempre fallan como agentes previsores y en que sus funciones se limitan a meras ejecuciones de programas, que unas veces, las menos, arrojan novedades sobre los conocidos y otras, las más, son simples reediciones de situaciones anteriores. Los bancos centrales son cualquier cosa, menos entes infalibles. Coinciden los mejores expertos, además, en que los bancos centrales adolecen de la independencia que ellos mismos proclaman, porque desde siempre han sido la voz de su amo..."
"Por eso, los bancos centrales apagan unas burbujas para inflar otras en su afán de cumplir los deseos de quienes tienen en ese momento la sartén por el mango. La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y el Banco central de Japón (BOJ) son los mejores exponentes de este servilismo. En Estados Unidos, porque el techo de la deuda pública sigue rompiéndose una vez tras otra al mismo tiempo que los mandatarios de la Fed inundan las calles de dólares. En Japón, porque tras 30 años de Crisis el banco central japonés se ha vuelto loco inyectando trillones de yenes al sistema ¿Europa? El Banco Central Europeo ha sido, hasta el estallido de la Crisis, un gallinero: demasiadas voces, demasiados gritos, demasiado ruido para nada. Acaba de unirse al proceso..."
Señala Antonio Iruzubieta que "Los Bancos Centrales cumplen ampliamente con su misión originaria de «Lender of last resort» pero están superados y los esfuerzos realizados para estimular las economías, rescatar bancos, manipular los mercados financieros, tapar los agujeros fiscales, etcétera… han sido de una envergadura impresionante y su capacidad de influencia es cada vez menor. Cada vez necesitan inventar más dinero para conseguir… menos retornos, el problema que venimos tiempo exponiendo denominado Ley de Retornos Decrecientes. Es una incómoda realidad similar a la Utilidad Marginal del primer bocado cuando te sientas a comer con hambre, es excelente, el quinto también bueno pero menos. El bocado número 100, si llegas, sólo causa molestia, eventuales daños..."