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La sociedad hoy es parte del equipo de salud

Según el doctor Juan Carlos Tealdi, director del Programa de Bioética del Hospital de Clínicas, el control de los casos positivos es la mejor forma de evitar la saturación del sistema de salud. El trabajo conjunto de todos los actores sociales es la clave en la prevención.

Mientras una gran parte del país vuelve de a poco a retomar sus actividades, otros sectores entran y salen de distintos niveles de aislamiento social preventivo y obligatorio.  Las medidas tienen el objetivo de controlar la circulación del virus y de mantener en un número razonable la cantidad de personas que ingresan al sistema de salud para evitar el colapso.

“Para entender lo que denominamos el colapso del sistema de salud primero hay que aclarar que la amenaza proviene de la situación cambiante, a partir del crecimiento significativo del  número de infectados por coronavirus y por ende, del porcentaje de pacientes  pacientes que deben recibir cuidados en terapia intensiva”, explica el doctor Juan Carlos Tealdi, Director del Programa de Bioética y Comité de Ética del Hospital de Clínicas

“Todo sistema de salud tiene una capacidad en recursos materiales y humanos, así como en planificación operativa, para responder a la demanda de prevención, asistencia y rehabilitación en salud para la población. En situaciones de emergencia sanitaria por un brote pandémico como el actual, la rapidez y extensión de la infección y de la enfermedad que causa, esa demanda puede superar los recursos y planificación previamente existente e incluso los refuerzos que se puedan haber hecho”, puntualiza Tealdi.

De acuerdo con el especialista hay tres dimensiones que resultan desbordadas si esta situación se presenta: los recursos humanos, los recursos materiales y el ordenamiento
operativo del sistema de salud como un todo. 

“El problema mayor en una situación de colapso es como seguir manteniendo un funcionamiento relativamente equilibrado en la distribución de responsabilidades de modo tal que cada uno se haga cargo de lo propio y así responder en modo más eficiente. Hay tres actores principales en el sistema de salud y un cuarto gran protagonista que es la sociedad en general”, afirma.

“Uno de los aspectos del colapso sanitario es el de la insuficiencia en recursos humanos. Esto es algo que los comités de crisis de los establecimientos deberían ir proyectando en sus posibles escenarios. Y de acuerdo con esto ir previendo las vías para solucionar esa eventual sobre demanda”, aclara el especialista.

¿Qué antecedentes conocemos de situaciones similares? Para Tealdi, nuestro país debe recordar la crisis de 2001: “con su escasez generalizada de insumos sanitarios y la saturación caótica del sistema de atención de salud. En el Hospital de Clínicas, como ejemplo similar  tuvimos que enfrentar la catástrofe del atentado a la AMIA, que fue una crisis instantánea. Fue un colapso inesperado, súbito. En eso se diferencia respecto de esta pandemia actual, en la que la crisis del sistema sanitario puede ser prevista y controlada”.

Asimismo, el doctor Tealdi sostiene que el rol de los medios de comunicación en cuanto a la disposición de la información pùblica resulta esencial en el contexto de una pandemia. “La población debe tener una participación activa en diversas cuestiones que se plantean durante esta contingencia y solo puede lograrlo a partir de contar con información fundamentada”, comenta. 

“Como en otros aspectos de la vida social la información mediática puede ser seriamente fundada y razonablemente equilibrada o puede ser manipuladora de la opinión pública y altamente sesgada. En cuanto a la eventualidad de un colapso sanitario, algunos medios han trabajado más que otros. Pero sólo una sociedad informada puede llegar a aceptar las decisiones políticas y su impacto sobre el vivir cotidiano”, concluye Tealdi.