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La ‘guerra fría tecnológica’ costará a las empresas tres billones de euros, según Deutsche Bank

Las crecientes tensiones entre EEUU China amenazan con desembocar en una guerra fría tecnológica. El resultado serán dos mundos contrapuestos separados por un muro, esta vez tecnológico, que tendrá un coste para las empresas del sector de hasta 3,5 billones de dólares en los próximos cinco años (unos 3,06 billones de euros al cambio actual), según los cálculos de los analistas de Deutsche Bank.

La batalla en el frente tecnológico cada vez es más encarnizada. Tras el veto de EEUU a Huawei en el desarrollo del 5G, imitado por otros países como Reino Unido, la administración Trump ha puesto en su mirilla también a TikTok, propiedad de la startup ByteDance con sede en Beijing.
“A medida que la 'Guerra Fría Tecnológica' continúa sin cesar, existe una creciente inclinación de ambas partes para crear sus propios regímenes tecnológicos”, asegura el analista de Deutsche Bank Apjit Walia. “Creemos que esto tiene el potencial de alcanzar un crescendo cuando ambas partes terminan creando un ‘Tech Wall’ [muro tecnológico] con poca o ninguna interoperabilidad”
El informe del banco de inversión alemán destaca que esta nueva guerra fría tiene dos diferencias importantes con respecto a la anterior. En primer lugar, EEUU ganó la última carrera de innovación simplemente gastando más que la URSS, mientras que la administración actual se está embarcando en una política más centrada en frenar a la oposición.
En segundo lugar, y quizás más importante, había una codependencia limitada entre los dos bloques, mientras que ahora se parte de un alto nivel de integración. “Desenredar eso será extremadamente doloroso y costoso”, advierte Deutsche Bank. “Las guerras frías, una vez que comienzan, tienden a continuar durante varias décadas”.
Un mundo con dos regímenes tecnológicos separados de interoperabilidad limitada es costoso e inoportuno para todos los operadores del mercado. Las empresas necesitarían implementar dos estándares de comunicaciones y redes, disminuyendo los beneficios de escala.
La pérdida de la demanda china de productos tecnológicos occidentales es especialmente preocupante, a juicio de Deutsche Bank. China representa el 13% de los ingresos del sector tecnológico mundial, o alrededor de 730.000 millones de dólares al año. Eliminar las cadenas de suministro de China y tratar de cumplir con sistemas regulatorios muy diferentes en China y EEUU también sería muy costoso.
“La ironía de toda esta saga de varias décadas es que la historia nos dice que la tecnología no puede ser monopolizada por nadie por mucho tiempo, la simple difusión asegura que se extienda de manera ubicua”, apuntan los expertos.




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