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El conflicto con la AMP y la app oculta de Kicillof que busca convertir a los médicos en “glovers”

El gobierno de Axel Kicillof, a través del titular del IOMA, Homero Giles, propició una inesperada y bestial embestida contra la agremiación que nuclea a los profesionales de la salud. Detrás de la maniobra se esconde un negocio multimillonario por establecer un sistema privado al estilo Glovo o Rappi.

La idea data del año 2018, pero la estrategia en sí comenzó a ser pergeñada a fines del año pasado y puesta en marcha luego del triunfo de las primarias, más exactamente a comienzos del mes de septiembre. 
El hoy titular del IOMA, Homero Giles, conoce el negocio de la salud desde hace tiempo. Durante la última presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, supo conducir la subsecretaría de Prevención y Control de Riesgos, desde donde trabajaba codo a codo con el entonces ministro de Salud de la Nación, Daniel Gollán, y el secretario de Salud Comunitaria, Nicolás Kreplak, quienes actualmente ofician como ministro y viceministro de Salud bonaerense respectivamente. El trío maneja, además, la fundación Soberanía Sanitaria.
Tras el fin del gobierno de CFK, la máximo autoridad del IOMA y dirigente de La Cámpora recibido en la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba se “atrincheró” en el poder legislativo de la provincia de Buenos Aires: al mes de abandonar su cargo, en diciembre de 2015, fue “contenido” durante dos meses por la Cámara de Diputados, luego pasó a cobrar un contrato de 62 mil pesos en el Senado durante cuatro años.
En el año 2018 dio los primeros pasos en el mundo de los negocios de la salud con www.comunidadsalud.com.ar y www.infoclavesalud.com.ar. 
El año siguiente, cuando el triunfo electoral de Kicillof ya resultaba evidente, realizó el registro de la propiedad intelectual de “Comunidad Salud ComSalud” y comenzó a trabajar en el desarrollo de la plataforma digital, que, en una primera instancia, estuvo destinada a generar lazos directos con los profesionales de la salud. Aunque suene absurdo, con absoluta impunidad, todo el emprendimiento privado fue registrado a nombre de Homero Giles: el dominio, la app y la propiedad intelectual. Todo.
“Vas a poder conversar, hacer preguntas sobre problemas, consultar sobre casos clínicos, pedir opiniones y compartir trabajos con total privacidad”, indica en su fan page ComSalud. “Podrás filtrar las ofertas de empleo según el lugar o cargo profesional y así ver las que mejor se adapten a tu perfil o lo que estás buscando sin complicaciones. Si buscás profesionales de la salud para un hospital público o privado, ambulancia, consultorio, laboratorio o farmacia, podés ofrecer trabajo de forma gratuita y acceder a todos los beneficios de la app”, añade.
Para registrarse, los profesionales de la salud deben brindar datos personalísimos: su identidad, su teléfono, su casilla de correo electrónico y hasta su título o matrícula habilitante. Sin dudas, todos ellos facilitan el contacto directo entre la app y los médicos, evitando la intermediación o, mejor dicho, creando un nuevo intermediario, aunque de tinte privado.
Aunque estuvo bañada de dimes y diretes, desde la asunción de Kicillof, la gestión de Homero Giles fue en una sola dirección: deslegitimar y destruir a la Agremiación Médica Platense como intermediara de los profesionales de la salud. Para ello, el IOMA mantiene una insostenible deuda con la AMP, se niega a otorgar a los médicos una actualización de honorarios y rechaza la idea de aumentar el copago.
Pero la maniobra deslegitimadora fue aún más allá: la provincia impulsó una reciente denuncia penal que no sólo involucra a la AMP sino que se direcciona hacia doce médicos que habrían realizado un facturación apócrifa. La operatoria contra la AMP fue posible a pesar de que, como determina el convenio firmado entre las partes, su tarea no es la auditoría, sino de quien paga las prácticas, es decir, de IOMA. 
En este marco, la aparición de la app privada de Homero Giles, “Comunidad Salud”, pareciera ir en la misma dirección: el problema para la gestión bonaerense no es la existencia de una entidad intermediaria, sino el deseo de controlar la relación con los médicos sin organizaciones gremiales que los representen.
En épocas donde las empresas digitales y de telefonía ganan espacios de poder rápidamente, con Giles como aparente testaferro, Kicillof apunta a controlar lo que sucede a ambos lados del mostrador del IOMA: una obra social que supera los 2,6 millones de afiliados y tiene presupuesto que, en 2019, alcanzó los 53.000 millones de pesos.