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A contramano de CFK, Kicillof continúa incorporando macristas a la gestión

A pesar de las quejas del arco ultrakirchnerista, el gobernador Kicillof sigue la línea de Alberto Fernández en el tendido de puentes con Juntos por el Cambio, sumando a ex funcionarios de Vidal con salarios envidiables.

La mayor controversia que recorre los pasillos del Instituto Patria en Capital Federal no fue provocada por la pandemia del coronavirus ni por las consecuencias económicas de la cuarentena. Misterio para pocos peronistas, el presidente Alberto Fernández mira cada vez con mejores ojos la posibilidad de una alianza con Horacio Rodríguez Larreta de cara al 2021.
La presencia del jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a la derecha del presidente en prácticamente todas las conferencias que éste último brinda en ocasión de la cuarentena no se debe tan sólo a una unidad transitoria para complementar políticas públicas. El arco kirchnerista puro lo sabe y las protestas, reclamos y pedidos de explicación están a la orden del día.
Tampoco es desconocido el acercamiento que el propio Santiago Cafiero, por indicación de su inmediato superior, está llevando a cabo con el arco menos extremista del macrismo. Puede que no haya posibilidad de alianza con Patricia Bullrich, pero ciertamente se está concretando en las segundas líneas.
En la misma línea y a contramano de los reclamos de Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador Axel Kicillof continúa agregando macristas a sus filas. No sólo eso, sino que además los premia con jugosos salarios para mantenerlos alineados.
El último ejemplo del acercamiento entre Kicillof y los ex funcionarios de María Eugenia Vidal tuvo como protagonista a un trabajador de la planta permanente de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA).
En efecto, en marzo de 2018 la por entonces gobernadora María Eugenia Vidal designó como asesor de la presidencia de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC) a Emanuel Norberto Castillo en un cargo de planta temporaria, como premio a un compromiso férreo con la gestión de Juntos por el Cambio. En marzo de 2019, Vidal volvió a designarlo como personal de gabinete del presidente del mismo organismo
Hace tan solo unos meses, en febrero de 2020, Castillo fue designado en la dirección General de Cultura y Educación, que conduce Agustina Vila, como director de Liquidación de Haberes, Retribuciones y Aportes a la Educación Privada. Para ello, el ex funcionario de Vidal fue seducido con un salario de 92.456 pesos, muy por encima del sueldo estatal promedio.
La maniobra se repite, una y otra vez, casi desde los comienzos de la gestión actual y se acentuó notablemente a partir de la irrupción del coronavirus. Uno de los casos más paradigmáticos fue el de Gustavo González, quien se desempeñó como funcionario público en la Autoridad del Agua (ADA) durante los primeros años de la gestión de Vidal, al mismo tiempo que trabajaba como asesor en la Legislatura porteña. Macrista puro y amigo de la funcionaria pro Clara MuzzioGonzález se ubicó como segundo en la dirección de Saneamiento No Estructural Comunitaria.
Con la llegada de Kicillof a la gobernación, lejos de renunciar a su cargo, González fue promovido hasta tomar las riendas de la ex DSNEC, actual dirección de Mantenimiento, mediante la que volvió a tener un suculento salario y el manejo de una caja de 2.000 millones de pesos anuales.