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DEUDA II

Una vea más los argentino afrontamos y debemos confrontar con los bonistas extranjeros que adquirieron la deuda por nosotros emitida, un simple y superficial análisis nos indicaría que debemos honrar nuestros compromisos y pagar todo lo que inicialmente se comprometió.

Ahora bien, debemos hacer un análisis también simple, sintético y cierto, gran parte de la actual deuda en negociación la contrajo la administración del Presidente Macri, en su momento muchas fueron las voces (entre ellas la nuestra) que se levantaron en contra de contraer más deuda externa, dado a que no existía ningún plan de inversión de los fondos pedidos, muy por el contrario estaban destinados a continuar financiando a un estado deficitario originado en el desorden de todas las variables económicas y financieras consecuentemente sustentando y acentuando el problema de forma irresponsable.

Así resulto, pero su gravedad no se limito a la mala praxis, se aproxima al terreno que bordea lo delictivo, ya que la autoridad máxima del Banco Central desde donde finalmente se volcaban al mercado los dólares pedidos, luego se negociaban y adquirían en las mesas de dinero de las cuales el era propietario junto con socios locales facilitando y potenciando la fuga de capitales, pero para agravar más aun el daño se mantenía una paridad peso-dólar irreal lo que aumentaban las perdidas del estado y paralelamente incrementaba sus ganancias.
Estos hechos se conocían aquí y desde luego en el exterior y con mayor detalle y precisión los fondos tomadores de los títulos emitidos por la Argentinas, entonces si conocían el destino final de sus prestamos y continuaron prestando. ¿Que motivaba este proceder? Que pagábamos tasas de interés que nadie en el mundo pagaba (tasas de usura) y dado a que somos un país potencialmente extremadamente rico, siempre iban a encontrar con que cobrar y en segundo lugar porque funcionarios de primera línea del gobierno argentino eran sus socios.

Las consecuencias de este punible proceder termino como terminan siempre los delitos conociéndose y provocando crisis tal como hoy padecemos.

Es decir los bonistas tenían pleno conocimiento de a quienes les estaban prestando ya que teníamos una laga tradición de deudores crónicos y defaulteadores seriales, ahora todos estamos en el mismo problema deudores y acreedores, todos tenemos culpas compartidas, todos teníamos conocimiento del juego en el que participábamos y todos sabíamos sus consecuencias y a que atenernos. Pero dentro de este diabólico juego se suma un hecho imprevisible y desconocido la pandemias del coronavirus, que nos es una calamidad local sino mundial, que a todos nos afecta y descoloca por sus consecuencias (exceptuado lo estrictamente de salud) en lo económico, financiero, laboral y social tiene una magnitud por nadie sospechada, en consecuencia tanto ellos como nosotros nos encontramos en que a este juego ahora se sumaron involuntariamente muchos nuevos jugadores que se encuentran en las misma situación en la que nosotros nos encantábamos y nos encontramos.

El partido tomo otra dimensión en sus consecuencias y soluciones, muchos son ahora reitero los países que hoy se encuentran en crisis similares a la nuestra, y que de prolongarse en el tiempo y alcance esta pandemia se potenciará en su globalización es decir por su gravedad el problema para los prestamistas mundiales tomara una dimensión que los obligara a rever sus rígidas posturas.

En definitiva, estamos asistiendo a un negocio que en su origen fue entre fulleros, hay responsabilidades compartidas tanto de deudores como acreedores nadie lo duda, ambos debemos asumir como bien decía Shakespeare ”lo que no es posible evitar tenemos que aceptarlo”, nosotros asumiendo nuestra culpa como lo estamos haciendo con el hambre y sacrificio de nuestro pueblo, ellos asumiendo indefectiblemente menores utilidades a las pretendidas originalmente o eventuales perdidas, el Presidente Fernández esta dispuesto a consensuar en el marco de lo justo, equitativo y siempre dentro de nuestras reales posibilidades de pago, nuestros acreedores deben tomar conciencia que el coronavirus genera y nos enfrenta con una nueva realidad, están feneciendo en el mundo algunas las actuales estructuras económicas y hábitos sociales y nos encaminamos a nuevos destinos más justos y solidarios,

Diego Lo Tártaro Presidente de IADER