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Deuda externa: Alberto Fernández desplegó una estrategia de negociación que puso en alerta a los bonistas de Nueva York

El Presidente amenaza con suspender los pagos de los próximos vencimientos, si los fondos de inversión no aplacan sus cuestionamientos a la oferta oficial que vence el 22 de mayo.



Axel Kicillof es un caso testigo de Alberto Fernández y Martín Guzmán. El gobernador bonaerense decidió caer en default hasta que los acreedores privados acepten su oferta de reestructuración de la deuda provincial. No fue un manotazo de ahogado, ni un tardío gesto revolucionario: se trata de un movimiento político que meditó con el Presidente y su ministro de Economía.

Alberto Fernández no quiere defaultear y está dispuesto a acercar posiciones con los fondos internacionales que invirtieron 66.000 millones de dólares en títulos soberanos de la Argentina. Pero se encontró con una fuerte resistencia de los bonistas de Nueva York que insisten con el desplazamiento de Guzmán como único negociador y amenazan con abrir un juicio en los tribunales de Manhattan, si la quinta de Olivos no acepta sus requerimientos financieros.

El Presidente decidió contestar fuego contra fuego. Y por eso Kicillof postergó un pago de 103 millones de dólares que debía cancelar durante esta semana. El gobernador extendió los plazos de su oferta de reestructuración de la deuda provincial hasta el 26 de mayo -venció ayer y tuvo magra aceptación- y resolvió que esa deuda de capital pendiente sea incluida en la propuesta que los fondos aún no aceptan.

Entre los acreedores privados de Buenos Aires también aparecen connotados fondos internacionales que compraron millones de dólares en títulos soberanos de la Argentina.


El domingo pasado, Kicillof conversó con Alberto Fernández y Guzmán. Y alineó su estrategia de negociación de la deuda provincial con la estrategia que habían definido el jefe de Estado y su ministro de Economía durante un desayuno de trabajo en Olivos.

Esa estrategia nacional abría la negociación con los acreedores privados, pero no implicaba la rendición incondicional y un desfile de honor en la city financiera.

La construcción del leading case que ya protagoniza Kicillof se basa en las similitudes que tiene la relación del Estado Nacional y la Provincia con los fondos extranjeros:

1. La oferta de Guzmán vence el 22 de mayo, mientras que Kicillof postergó hasta el 26 de mayo.

2. La oferta de Guzmán y la propuesta de Kicillof obtuvieron escasa adhesión por el rechazo explícito de los bonistas.

3. Guzmán enfrenta un vencimiento de intereses por 503 millones de dólares, en tanto que Kicillof postergó un pago por 103 millones de dólares.

4. Es decir: Guzmán y KIcillof tienen que cancelar pagos en medio de la negociación con los acreedores privados.

5. Y si no cancelan, la Argentina y la Provincia de Buenos Aires caerían en default.

En este contexto, el mensaje de Alberto Fernández a los acreedores privados -vía Kicillof leading case- llegó directo a los encumbrados despachos de Wall Street: acuerden con la Argentina, háganlo rápido, porque si vencen las deudas, puede ocurrir que no se paguen hasta que se acuerde un canje de bonos que beneficien a ambas partes.

“Estamos lejos de acordar, y ese mensaje no nos asusta”, aseguró a Infobae un vocero de un fondo que opera desde Manhattan.


La oferta presentada por Martín Guzmán tiene una cifra promedio clave, medida en centavos de dólar: 39.5 de Valor Presente Neto (VPN). Es decir, eso cotizaría el nuevo bono cuando se presente en sociedad.

Los fondos de inversión, en las distintas ofertas informales que ya han presentado, establecen en cambio que el Valor Presente Neto (VPN) debería oscilar entre 60 y 54 centavos por cada dólar.

El ministro de Economía modelizó una mejora en la propuesta original y el número final que le dio fue 44 centavos por cada dólar. Para llegar a ese número, Guzmán eliminó la quita de capital y mejoró los plazos de pagos y el monto de arranque de los intereses. En esa ecuación, incrementó la iniciativa oficial en un 10 por ciento.

Entonces, las ofertas anoche estaban así: la Argentina 44 de VPN vs 60 de VPN (fondo Blackrock).

Con estos números, la negociación está empantanada. Y la amenaza de Alberto Fernández se torna creíble y puede transformarse en un hecho consumado. El Presidente quiere que los distintos acreedores acepten el gesto de buena fe concedido por Guzmán al aumentar un 10 por ciento la oferta oficial, y que el canje de bonos no vaya más allá del 22 de mayo.

Ese día vence la propuesta y además Argentina debe pagar 503 millones de interés de los bonos Global. Si no hay acuerdo con los acreedores privados, Alberto Fernández puede gatillar el leading case Kicillof. Lo utilizó en la provincia de Buenos Aires, y podría repetirse idéntica situación a nivel nacional.

“Yo no digo que los fondos pierden plata, lo que digo es que en esta vuelta, ganen menos", opinó anoche Alberto Fernández en Olivos.



infobae