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Wall Street, Argentina hacia la híper y ...

Muchos inversores apuestan a que unas cuantas empresas irán a la quiebra y, entonces, las que sobrevivan aumentarán su participación. Y para eso es muy importante la solvencia, ya que nadie sabe durante cuánto tiempo las economías globales permanecerán reprimidas por los Estados, la verdadera causa de la crisis y no el coronavirus propiamente.




Según Sarah Ponczek, de Bloomberg, en vísperas de una temporada de ganancias muy inciertas, la Semana Santa, para el S&P 500, aun siendo corta, fue la mejor en 46 años subiendo el 8%, aunque ayer ya comenzó a corregirse. Entraron u$s4 B a la Bolsa apenas unas semanas después de que se habían retirado u$s10 B. Los inversores estaban haciendo subir acciones mientras el desempleo va camino del 15% -y más- y los economistas pronostican una de las mayores contracciones de la historia de EE.UU., sino la mayor. “Solo un tonto”, dice Sarah, compra acciones cuyo PER llega a 40 cuando el promedio de los últimos 10 años es de 15. Muchos inversores apuestan a que unas cuantas empresas irán a la quiebra y, entonces, las que sobrevivan aumentarán su participación. Y para eso es muy importante la solvencia, ya que nadie sabe durante cuánto tiempo las economías globales permanecerán reprimidas por los Estados, la verdadera causa de la crisis y no el coronavirus propiamente.
Así, la acción de Apple es la preferida de muchos, incluidos los millennials. Cayó un 35% hasta el 23 de marzo, desde su máximo de u$s327,85 del 29 de enero y se recuperó un 25%. Apple tiene un ecosistema de innovación masiva y enorme acumulación de liquidez: unos u$s207.000 M en efectivo disponible, y u$s108.000 M en deuda a corto y largo plazo. En cuanto a la renta fija, la deuda global, según el índice Bloomberg Barclays Global-Aggregate Total Return, deja pérdidas del 1% en el año. La corporativa cae el 3,3%, la nominada en dólares de emergentes, tanto soberana como corporativa, más del 9,5% y la peor, la de alto rendimiento o high yield pierde más del 15%. En tanto que, gracias a las monumentales compras de los bancos centrales, la soberana global sube un 0,7%. Destaca la Fed que hizo trepar el 8,2% la deuda de EE.UU. Así, los bonos soberanos hoy son más seguros.
Ahora, no solo que las economías continúan reprimidas, sino que todo indica que lo serán por largo tiempo. Mientras en Italia se prolonga la cuarentena hasta mayo, el jefe de la diplomacia europea ha defendido que el Estado “nacionalice” empresas, lo que sopesan gobiernos como el de Italia, Alemania, España y EE.UU.
Además, entre muchas cosas, hay quienes están pensando en ponerle fin al dinero efectivo lo que, obviamente, limitará la libertad de los ahorristas. Y finalmente, están las astronómicas inyecciones de dinero por parte de los bancos centrales que significa una ficticia reactivación inmediata -y esto ayuda a la suba de los mercados- a costa de una inflación, al final, mucho más dañina.
Más inexplicable parece el SP Merval, que sube un 8% desde el lunes de la semana pasada cuando la cuarentena forzada recién empieza, quizás sea la consecuencia de mucho dinero, sin alternativa, e inflacionario. Dado el parate, hay una demanda fuerte de billetes y los ahorristas, entre el 19 de marzo y el 3 de abril, retiraron de los plazos fijos más de $113.300 M y vendieron dólares aplastando al blue que igual se disparó ayer un 4% casi hasta llegar a $90, siendo la mejor medida de la inflación.
La emisión monetaria está descontrolada y se acelera sin techo. Durante los últimos 30 días la base creció un 400% anualizado casi multiplicando por 8 el aumento del IPC esperado. No parece faltar tanto para la hiperinflación visto que el Gobierno no atina a bajar el gasto que, al contrario, se acelera con la recaudación en caída libre.
Y, como para alentar aún más la suba del IPC, los controles de precios cada vez más draconianos están provocando una merma en la oferta de productos lo que, amén del potencial desabastecimiento, empuja los precios hacia arriba. Los más pesimistas estiman que el PBI podría caer hasta el 12%.
Entretanto México podría resultar un “cisne negro” en esta crisis que interrumpiría las cadenas de suministro, según escribió Shehzad H. Qazi, de China Beige Book. Los fabricantes chinos, al retornar a la normalidad, encuentran un mundo cerrado y eso podría significar la caída de empresas ya golpeadas por las semanas de cuarentena. México está expectante. Su S&P/BMV IPC subió un 10% en dólares en las últimas cuatro jornadas. Es que su mercado ha sido menos reprimido que otros durante esta crisis y, al estar más cerca de EE.UU., facilita la logística. De hecho, 160 ejecutivos que participaron en una encuesta de Foley & Lardner LLP, dijeron que trasladarían negocios a México desde otros países, en los próximos años.
(*) Senior Advisor, The Cedar Portfolio.



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