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China y Estados Unidos, muy cerca del 'acuerdo de fase uno'

Estados Unidos y China están cerca de alcanzar un acuerdo sobre la cantidad de aranceles que se reducirían en un acuerdo comercial de fase uno, a pesar de las retórica subida de tonos de los últimos días, e incluso cuando Donald Trump dijera ayer que quizás podría firmarse después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2020, según explican a Bloomberg en fuentes financieras. 
Estas mismas fuentes insisten en que los comentarios del presidente estadounidense, que minimizan la urgencia de un acuerdo, no deben entenderse en el sentido de que las conversaciones se han estancado, ya que él hablaba en un contexto improvisado. Además, es poco probable que la reciente legislación estadounidense que busca sancionar a los funcionarios chinos por cuestiones de derechos humanos en Hong Kong y Xinjiang afecte las conversaciones, apuntan estas fuentes. 
Así las cosas, los negociadores estadounidenses esperan que se complete un acuerdo de fase uno con China antes de que los aranceles estadounidenses aumenten el 15 de diciembre. Entre los asuntos a tratar, los negociadores estudiarán cómo garantizar las compras de productos agrícolas estadounidenses, mientras que se analizarán qué aranceles de los previstos para que entren en vigor en dos semanas van a ser retirados. 
La noticia ha provocado un giro alcista en las bolsas europeas, lo que en el caso del Ibex 35 se ha traducido en un rebote superior al 1%, que deja al selectivo español en los 9.246 puntos. Los inversores estarán atentos ahora a cualquier signo de progreso en un acuerdo de fase uno, y en concreto, a la posibilidad de que finalmente e retiren los aranceles previstos para el 15 de diciembre. 
El pesimismo ha sido la tónica que ha dominado las últimas sesiones, en particular tras la aprobación por la Cámara de Representantes de EE.UU de una legislación que impondría sanciones a los funcionarios chinos por los abusos de los derechos humanos contra las minorías musulmanas, lo que llevó a Pekín a amenazar con posibles represalias. Además, el presidente Trump ya firmó unos días antes la ley que apoya a los manifestantes de Hong Kong, lo que según China es una intromisión intolerable en sus asuntos internos. 
A todo esto se suma la retórica encendida que se ha visto desde ambos lados. Así, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, criticó el miércoles a los legisladores estadounidenses, de quienes dijo que son "demasiado ignorantes, demasiado desvergonzados y demasiado hipócritas". Tampoco se han quedado atrás los estadounidenses, pues el secretario de Comercio, Wilbur Ross, ya dejó claro hace unos días que no tendrán ningún problema en llegar al 15 de diciembre ya aprobar aranceles a China por 156.000 millones de dólares. 
Si bien los funcionarios de ambas naciones han enfatizado repetidamente que las conversaciones están progresando y permanecen en contacto constante, esta escalada de tensión ha aumentado los temores de que las conversaciones puedan prolongarse. Además, solo en este contexto de estrategia pura y dura pueden entenderse las declaraciones de ayer de Donald Trump, en las que minimizaba la necesidad de llegar a un acuerdo como forma de meter presión al gigante asiático. 
En este sentido, los analistas de Link Securities siguen pensando que todo forma parte de una estrategia planeada, ya que ambos países "terminarán por cerrar un acuerdo". Por un lado, si Estados Unidos logra el acuerdo, aunque sea de mínimos, ello dotaría a Trump de una baza electoral, mientras que en China, los datos macroeconómicos muestran que los aranceles están impactando de forma negativa sobre su crecimiento económico, y un acuerdo permitiría sostener el objetivo para 2020 de crecer por encima del 6%, algo no asegurado si no se firma la paz con Estados Unidos. 


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