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Expectativa de presos K con el gobierno de Alberto F.: Hablaron Baratta y Lázaro Báez

La exmano derecha de Julio De Vido, detenido por el caso de los cuadernos, dijo sentirse "acompañado" por el Frente de Todos y apuntó a la promesa del presidente electo de "revisar causas". En tanto, el empresario patagónico pidió que "este viento nuevo nos permita acceder a una justicia verdadera".

Alberto Fernández asumirá el 10/12 como Presidente de la Nación merced a un gran acuerdo opositor que le consiguió la victoria sobre Mauricio Macri el 27/10 último. Parte importante de ese Frente de Todos se compone del kirchnerismo. Sin ir más lejos, Cristina Fernández fue compañera de fórmula del presidente electo.
Esta presencia K en la nueva administración abre interrogantes sobre cuál será el devenir de las causas judiciales abiertas que involucran a exfuncionarios y a personajes del universo K, muchas vinculadas a casos de corrupción. La misma vicepresidente electa cuenta con un largo número de procesamientos y ya está sentada en el banquillo de un juicio oral por el presunto direccionamiento de obras públicas.
Sobre Cristina Fernández pesan varios pedidos de prisión preventiva, obstruidos por los fueros que le dan a la actual senadora nacional inmunidad de arresto.
No fueron los casos de, por ejemplo, Roberto Baratta, exhombre fuerte del ministerio de Planificación en tiempos del Frente para la Victoria; ni de Lázaro Báez, empresario patagónico cercano a la familia Kirchner, acusado de ser beneficiario de la concesión discrecional de obras públicas en Santa Cruz.
Ambos se encuentran detenidos en el penal de Ezeiza bajo prisión preventiva. Baratta lo está por la causa de presuntas coimas para la adjudicación de obras, develadas en los cuadernos de su exchofer, Oscar Centeno; mientras que Báez lo está por la causa conocida como "ruta del dinero K", que investiga el presunto lavado de dinero.
Ambos personajes del mundo K hablaron este lunes con AM 530, y se mostraron con expectativa de que su situación procesal se modifique con el cambio de Gobierno. 
"Yo me siento acompañado por el Frente de Todos", sostuvo Baratta y dijo sentirse "representado" cada vez que Alberto Fernández pide por "Lula Libre", en referencia al expresidente de Brasil, condenado por un caso de corrupción. "Entiendo que hay momento en los cuales hay que mencionar una y no otra palabra", dijo cuando le consultaron sobre su sensación cuando se pide por Lula y no otros "presos políticos", como, él supone, es su propio caso.
Respecto a cómo puede variar su situación procesal, Baratta dijo que "Alberto fue muy claro cuando dijo que las causas debían revisarse, y que jueces y fiscales debían dar explicaciones por lo que habían hecho". "En eso me siento contenido y seré el 1ero en criticar en caso de que no suceda", advirtió.
Consultado sobre cuál es su "expectativa judicial" con el cambio de Gobierno, Baratta respondió: "Yo creo que más que una expectativa judicial es una expectativa cultural. Que hayamos aprendido de lo que pasó en los últimos 4 años. Yo lo defino como que terminó un capítulo de la serie, pero la película sigue".
"Tendremos que haber aprendido de nuestros errores y por eso me agarro de la frase de Alberto, volveremos para ser mejores", dijo.
Por su parte, en otra comunicación con el mismo medio, Báez expresó: “Ojalá este viento nuevo nos permita acceder a una justicia verdadera”.

Báez renovó sus críticas contra la administración de Mauricio Macri. “Los verdaderos ladrones son estos”, aseguró y dijo que el objetivo de la administración de Cambiemos fue “destruir un proyecto nacional y popular”.
Y además de criticar el proceso judicial en su contra, Báez se animó a manifestar algunos conceptos políticos: “Nosotros somos el peronismo”; “Néstor (Kirchner) era el ideólogo político y Cristina (Fernández de Kirchner) era la vocera de la ideología de la política definida”, afirmó.
“Queremos que se vuelvan a recuperar las instituciones, pero con la seriedad que deberían funcionar, eso pedimos. Y la opción de ser escuchados realmente, porque también hemos sido impedidos de explicar una cantidad de situaciones que no tienen sentido”, dijo cuándo se le consultó qué esperaba a partir de la asunción de Fernández.
Báez consideró que su detención y las causas judiciales que se iniciaron contra su persona respondieron a una necesidad el Gobierno de Macri por “convalidar esa imagen de la corrupción, porque era la única manera de poder destrozar al peronismo y al liderazgo de Cristina”.
“Creo que fui el conejillo de indias porque fue el primero que vivió esta situación”, dijo y cuestionó duramente el desempeño de la Justicia porque, explicó, él se quedó sin “la totalidad de la contabilidad”, sin “los sistemas” y sin “los libros” sobre el manejo de sus empresas, y que por ello “no tenía la documentación para contestar todos los requerimientos que se hacían”.
“Esto fue un plan elaborado y lo aplicaron sistemáticamente y hay que reconocer que fueron muy inteligentes porque de esa manera nos quitaron todo tipo de defensa”, opinó.
Incluso, Báez denunció que “lo presionaron” para que “involucre” a la expresidenta y ahora vicepresidenta electa porque “no querían que Cristina fuera candidata para las PASO”. “Y terminé con mi hijo acá adentro, acompañándome”, agregó.
“Mi hijo no tiene nada que ver con esto y ellos lo saben perfectamente, igual que la mayoría de los periodistas en serio que se sentaron a revisar las causas. Lo que pasa que la mayoría como son pagos, al servicio de un proyecto que era de la corrupción de Macri, dijeron cualquier barbaridad, hasta llevaron personas o personajes a sus programas, como el caso de (Alejandro) Fantino, en donde una persona se jactó de guardarse a una persona y llenarle la cabeza”, dijo.
Y sobre esto último, Báez luego aclaró que se refería al sindicalista Luis Barrionuevo, quien aseguró públicamente que “entró” a Leonardo Fariña para que declare como arrepentido contra Báez en el marco de la causa denominada como “la ruta del dinero K”.
El empresario defendió las obras públicas que realizó durante los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner y aseguró que las mismas “tenían control”. “No éramos ladrones como son estos”, insistió.
Al respecto, consideró que fue una “payasada” el procedimiento que se realizó con excavadoras para tratar de dar con dinero enterrado en sus propiedades. “Era el chiste que se necesitaba, la foto que se necesitaba, Patricia Bullrich mandando a un experto”, amplió.
Y reiteró que con esas acciones se “fijó la imagen de la corrupción del gobierno de los Kirchner” porque, reiteró, en el Gobierno “necesitaban convalidar esa imagen de la corrupción porque era la única manera de poder destrozar al peronismo y al liderazgo de Cristina”.