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Argentina no refuta a Milton Friedman

Allá lejos y hace tiempo, los científicos sociales discutían acerca de si era posible establecer leyes universales en economía. Si, por ejemplo, la demanda de papas crecía en España y, como consecuencia, subía el precio… ¿Ocurriría lo mismo en Francia? 

Algunos opinaban que no. Que las relaciones de causa y efecto en ciencias sociales tenían que ver con el tiempo y lugar de ocurrencia, la cultura, etc. Otros sostenían que sí, que independientemente de la nacionalidad, la cultura, o el clima del lugar donde aumentara la demanda de un bien, si nada de lo demás se modificaba, entonces el precio iba a subir. 

La economía, como ciencia social, también tiene sus leyes. La ley de la demanda y la oferta es una de ellas. Otra de esas leyes establece que la inflación aparece como resultado de imprimir mucho dinero. 

Gregory Mankiw, profesor de Harvard, considera que uno de los 10 principios de la economía es que “si el gobierno imprime demasiado dinero, los precios se incrementan”. Milton Friedman, Premio Nobel y profesor de la Universidad de Chicago fue uno de los que más enfatizó esta idea. Para él, la inflación era en todo momento y lugar un fenómeno monetario. 

Obviamente, en Argentina discutimos todo. Y debido a los recientes eventos económicos, parecería ser que esta teoría tan aceptada en el mundo, acá no tiene ningún sentido. 

¿Será así? 


Un repaso por los hechos 

MEn octubre de 2018 el Banco Central de la República Argentina decidió lanzar una nueva política monetaria para reducir la inflación. Siguiendo la idea de Friedman de que la inflación es un fenómeno monetario, Guido Sandleris comunicó que el eje de esta nueva política sería que la Base Monetaria (es decir, la cantidad de dinero que emite el organismo) iba a crecer - peso más, peso menos- 0% hasta junio de 2019. 

Recientemente, se anunció que este congelamiento continuaría hasta fin de este año. 

El resultado en términos de cantidades de dinero de este nuevo esquema es que, si se la mide en términos reales, la Base Monetaria cayó nada menos que 10,7% desde octubre. 


No obstante, los resultados en términos de inflación no han sido para nada los mejores. De hecho, el promedio de inflación mensual entre octubre de 2018 y marzo de este año es 3,7%, mientras que en el mismo período del año anterior (octubre-17 y marzo-18) había sido de 2,1%. 


¿Cómo es esto posible? ¿Más emisión es menos inflación y menos emisión es más inflación? 

¿Es que Argentina es el caso que refuta al monetarismo de Friedman? ¿La solución es controlar precios después de todo? 


Lo que dijo Friedman 

Si bien en este período de 5 meses la cantidad de dinero se ha controlado pero la inflación no ha bajado, eso no quiere decir que la teoría monetaria de la inflación haya sido refutada. 

Es que Friedman nunca dijo que los efectos del dinero sobre los precios fueran inmediatos. De hecho, fue bastante enfático en afirmar lo contrario. 

En una charla de 1972, Friedman definió al monetarismo en 10 proposiciones fundamentales. La primera de ellas sostenía que:“Existe una relación consistente pero no precisa entre la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero y la tasa de crecimiento del ingreso nominal. Si la cantidad de dinero crece rápidamente, también lo hará el ingreso nominal”.Por ingreso nominal, Friedman se refiere a la multiplicación entre el producto (medido por la cantidad de bienes que una economía produce) y los precios. Obviamente, si el producto no se mueve, entonces un aumento en la cantidad de dinero afectará solamente a los precios. 

Ahora bien, en su segundo principio, Friedman ya establecía que “esta relación no es obvia para períodos cortos, porque lleva tiempo para que los cambios monetarios afecten el ingreso”. En su principio siete, establecía que “en el corto plazo, los cambios monetarios afectan en primer lugar a la producción”, pero en el largo afectan solamente a los precios. 

Esto es específicamente cierto en el caso de Argentina, que durante el período 2003-2007 incrementó la cantidad de dinero en un 147%, pero los precios subieron solo 66% cuando la economía crecía a “tasas chinas”. 

En 2007-2015 la situación fue diferente: la cantidad de dinero subió 540% y los precios 515%, una magnitud muy similar, con una producción que avanzó significativamente menos.


Esperando el largo plazo 

Así como tarda que una expansión monetaria termine generando inflación según lo explicó el propio Milton Friedman, lo mismo ocurre a la inversa. Controlar la cantidad de dinero que emite el Banco Central es un requisito ineludible para desinflar la economía local. Pero no actúa de manera inmediata. 

A corto plazo, son otros los factores que determinan los índices de inflación mes a mes. 

Sin embargo, de mantenerse esta política monetaria sin cambios y con un déficit fiscal que va camino a achicarse, deberíamos a empezar a ver resultados positivos a partir de la finalización de los ajustes de tarifas. 

En cualquier caso, estos cinco meses de política antiinflacionaria no refutan el monetarismo de Milton Friedman, sino que son una ilustración más de lo que él repitió sin cesar por tantos años. A corto plazo, puede que el dólar, las tarifas y hasta los “grupos concentrados” afecten a los precios. A largo plazo, sin embargo, todo es explicado por la cantidad de dinero. 

Sería bueno que por una vez, el gobierno opere mirando a largo plazo. 

Saludos, 

Iván Carrino 
Para CONTRAECONOMÍA