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La renta fija da un respiro momentáneo a las bolsas...¿durará?

Jornada tranquila al cierre de las bolsas europeas, con baja volatilidad –entre máximo y mínimo del Eurostoxx 50 ha habido 22 puntos, y es caso volumen negociado. El Ibex 35 se ha comportado peor que sus homólogos europeos por la mala evolución del sector bancario, un día más penalizado por el mal entorno macro en el que se encuentran.

La sesión comenzaba con nuevas caídas en los rendimientos de los bonos a largo plazo en EE.UU. y Asia, especialmente Japón, que alcanzan niveles no vistos desde 2016. ¿El motivo? Los inversores temen una desaceleración económica global que en algunos casos podría llegar a la recesión, y por tanto, nuevos recortes de tipos en el futuro.
En las últimas semanas la renta variable presenta una clara correlación directa con las rentabilidades de la deuda: Suben las rentabilidades suben las bolsas, y al contrario. Existe un temor palpable a que la curva de tipos se invierta –sobre todo la curva del bono 10 años de EE.UU. y las letras a 3 meses-, lo que anticiparía una recesión económica. El hecho, es que como señalábamos ayer en un artículo, la historia nos dice con claridad que las bolsas se comportan bien en los 12 meses siguientes a que la curva de tipos se invierta, por tanto, estos temores estarían, al menos en el corto plazo, injustificados.
Volviendo a la sesión de hoy, pocos movimientos en la apertura de las bolsas europeas: El Eurostoxx 50 abría plano, y el Ibex 35 perdía un 0,13%. “Muchos inversores se mantienen al margen del mercado, a la espera de acontecimientos. La publicación esta tarde de la lectura final del PIB estadounidense del 4T2018 podría ejercer como punto de inflexión para las bolsas, para bien o para mal, determinando la tendencia de cierre de las mismas en la sesión”, afirmaba en apertura Juan J. Fdez-Figares, analista de Link Securities.

El primer dato macro de importancia lo conocíamos a las 11:00 hora española: El dato de confianza de empresas y consumidores de la eurozona en marzo, que se situó en 105,5 frente 105,9 esperado y 106,2 anterior. Las bolsas europeas ganaban tres décimas porcentuales tras esta referencia. Repuntaban ligeramente las rentabilidades de los bonos europeos, mientras aumentaba la especulación de que el BCE introduciría una tasa de depósito escalonada para aliviar las tensiones en los bancos en medio del continuo bajo crecimiento económico. “Las acciones se enfrentan a una dura batalla para mantenerse estables ante el embate del mercado de bonos”, afirmaba Neil Wilson, analista jefe de Markets.com.Los inversores se felicitaban, aunque no en exceso, de las noticias que señalaban que las negociaciones comerciales entre EE.UU. y China están alcanzando progresos significativos en todas las áreas. Estas noticias, junto con una mejora de las rentabilidades en el mercado de deuda, animaban a los inversores a tomar posiciones de riesgo. Tras la primera hora de negociación el Eurostoxx 50 subía un 0,39%
A media jornada, las bolsas europeas perdían todo lo ganado hasta entonces, y se mantenían planas. El Ibex 35, fuertemente penalizado por el sector bancario, caía medio punto porcentual.
Poco después se publicaba el dato macro más importante de la jornada: La lectura final del PIB de EE.UU. en el cuarto trimestre de 2018. La cifra fue de un crecimiento del +2,2% frente +2,3% esperado. Los gastos del consumo personal subían un 1,80%. Los beneficios corporativos se mantenían planos (mal dato), frente un crecimiento anterior del 3,5%. Los futuros de Wall Street se mantenían con ligeros ascensos tras los datos, tal y como abrirían en apertura.

Destacable la evolución del precio del petróleo, que pierde terreno de manera importante tras el Tweet de Trump “aconsejando” a la OPEP que suba su producción de crudo. Es evidente que Trump aún mantiene influencia en los mercados en el corto plazo.
Como decíamos, Wall Street abría con moderadas alzas, después de que el S&P 500 cayera por tercera vez en las últimas cuatro sesiones. Las noticias sobre los avances en las negociaciones comerciales estaban detrás de estas subidas, que ayudaban a ganar terreno a los mercados de valores europeos.
De ahí al final de la jornada poco más que señalar. Quizás la caída del oro por debajo de la barrera psicológica de los 1.300 dólares la onza, lo que es una señal de que se están empezando a abandonar los activos seguros en favor de los de riesgo. Veremos.

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