https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

¿Es éste un gobierno anti industria?

Hay que diferenciar recorte de privilegios de políticas perjudiciales.
Casi la mitad de la industria está parada y la UIA advierte por la "destrucción del aparato" productivo…

La crisis en la industria argentina ya alcanza ribetes históricos: cae 9%...

Industria automotriz: más empresas suspenden su producción por la caída en las ventas…

Efecto crisis: la industria automotriz utiliza apenas un 25% de su capacidad instalada… 


Lo que se lee aquí arriba son algunos de los títulos más recientes sobre la actividad industrial en Argentina. Como puede observarse, la situación no está nada bien.

La crisis en el sector manufacturero se agravó con la fuerte suba del dólar del año pasado, pero lo cierto es que viene mal hace un rato largo.

Si se miran los datos de empleo registrado en el país en general, y en el sector de la industria en particular, se comprueba que desde el comienzo de la gestión Macri que el número de trabajadores formales en este sector está cayendo.


Obviamente, cuando se suman los datos más recientes con la tendencia de estos años, es natural que se acuse de manera directa por este tema al gobierno de Cambiemos. Recientemente, de hecho, el presidente de la Unión Industrial Argentina sostuvo que este modelo económico es “anti-industria”.

¿Es esto así? La respuesta es no y a continuación intentaré explicar por qué.
Medidas concretasPara determinar si la política económica de un gobierno cualquiera es “anti algo” no basta con ver cuánto cae o se achica ese sector durante la gestión bajo análisis. Se debe detectar qué políticas concretas están frenando, de manera discriminatoria y deliberada, el crecimiento de dicho rubro.

Por ejemplo: se podía argumentar que la administración de Cristina Fernández de Kirchner era “anti exportaciones agropecuarias”, porque los impuestos por exportar más altos del país eran aplicados a los productos fabricados por el campo.

¿Existen políticas de este tipo que apunten directamente a quitar rentabilidad a la industria?

Si nos guiamos por las críticas más comunes que los industriales le hacen al gobierno, la respuesta es negativa.

En primer lugar, suele criticarse la alta tasa de interés que establece el Banco Central mediante su política monetaria.

Es cierto que la tasa de interés llegó a niveles elevados, pero no es cierto que esto sea algo que opere de manera directa y deliberada contra un sector particular de la economía.

En la medida que la tasa de interés eleva el costo del endeudamiento, afecta a todas las actividades económicas que necesitan crédito -incluso al sistema bancario, que hoy debe pagar más tasa para captar depósitos.

O sea que la política monetaria contractiva no es una política “anti industria”, sino a lo sumo “anti inflación”. Y esto, a largo plazo, es positivo para la economía en su conjunto, incluyendo a la industria.

Tarifazos y apertura comercialOtra de las críticas comunes al gobierno por parte del sector industrial es que las empresas no pueden pagar las tarifas de luz, gas y energía eléctrica.

Ahora, de nuevo, esta política de ajuste tarifario es una política general para todos los sectores. Paga más de luz la planta automotriz, pero también lo hace la carnicería, el supermercado y el Club de Barrio. En este sentido, la política tarifaria actual puede ser considerada “anti todo”, pero no puede ser catalogada de anti industria.

Ahora bien, si ciertos sectores de la manufactura no pueden sobrevivir en ausencia de las tarifas controladas que exigen subsidios multimillonarios, es otro tema. Es que en la medida que éste sea el caso, lo que están pidiendo quienes reclaman no es una política que no discrimine al sector, sino una que lo discrimine, pero positivamente con susidios y privilegios especiales.

Es que debemos recordar que nada es gratis en economía, y lo que se va en un subsidio a una fábrica es lo que deja de estar en una escuela, un hospital, o bien en el bolsillo de un contribuyente que bien se ganó ese dinero.

Por último, se sostiene que la apertura comercial hace que las industrias “no puedan competir” con los productos importados.

Nueva falacia. En primer lugar, porque no hay ninguna apertura comercial.No se firmó ningún acuerdo de libre comercio ni hubo ninguna rebaja arancelaria salvo para tres o cuatro productos puntuales.

En segundo lugar, porque incluso cuando existiera una política de apertura que afectara la industria, no podría llamársela anti industrial.

Hay que diferenciar entre generar un perjuicio deliberado y eliminar un privilegio. Y gracias a los subsidios y el proteccionismo, Argentina tiene una industria que (en buena parte) está gozando de privilegios que deben ser eliminados.

Eliminar estas prerrogativas no es ir contra un grupo en particular, sino restablecer la igualdad ante la ley y recuperar cierto grado de racionalidad económica.

Saludos,

Iván Carrino

Para CONTRAECONOMÍA