https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

No guarden los paraguas aún, los mercados están en la calma que precede a la tormenta - Carlos Montero

Ayer el afamado gestor de fondos Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock la mayor gestora del mundo, afirmaba que los mercados de valores habían tocado fondo. Es cierto que señalaba que para que pudieran subir de nuevo con fuerza habría algunas incertidumbres que tendrían que aclararse, como el conflicto comercial entre EE.UU. y China, o la complicada situación del Renio Unido y su salida de la Unión Europea, pero una vez eliminados estos riesgos, las acciones volverían a subir con fuerza. 
No es el único gran gestor que ha salido últimamente al mercado al compás de la recuperación de las bolsas en lo que llevamos de enero, y es precisamente este renovado optimismo el que más me preocupa. Les haré una pregunta, ¿cuánto creen que tardará la próxima recesión global? ¿6 meses, 1 año, 2 a lo sumo? Los indicadores adelantados muestran con claridad como la ralentización en todo el mundo se incrementa. De hecho, economías como la alemana o la italiana sehan salvado por poco de decretar una recesión técnica en el cuarto trimestre del año. 
¿Y creen ustedes que con una recesión en ciernes estamos para reanudar una tendencia alcista de ciclo en los activos de riesgo? ¿No, verdad? 
En este punto es interesante lo que publicó recientemente el analista Guillermo Barba, al que hacemos referencia en estas páginas periódicamente. Veamos:
Ya en ocasiones anteriores hablamos de cómo las recesiones fueron antecedidas por caídas en los mercados; ha ocurrido en casi todas las veces en que Estados Unidos cayó en recesión, y esta no será la excepción.
Una de las señales más evidentes de que las condiciones económicas están empeorando es que el consumo baja. Las personas, ante la incertidumbre sobre su situación financiera en el futuro, posponen sus decisiones de compra y prefieren seguir usando los bienes que tienen en vez de renovarlos.
Ford y General Motors anunciaron recientemente que dejarían de reportar sus ventas mensuales tras el pobre desempeño de mercado automotriz en el último trimestre del año. Por otra parte, Delta Airlines, una de las aerolíneas más grandes de Estados Unidos, también redujo sus estimaciones de ventas para este año.
Berkshire Hathaway, el conglomerado de Warren Buffett -quizá el más afamado inversionista del mundo-, también ha registrado caídas en la cotización de sus acciones. Recordemos que el año pasado este gurú de las inversiones dijo que no veía acciones de empresas en las que valiera la pena invertir y argumentó que muchas estaban sobrevaloradas. A su manera, estaba prediciendo esta caída.
No es que las malas noticias hayan provocado las caídas en los mercados, sino que el mismo mercado se adelantó a estas noticias.
“El mercado es la sabiduría de todos los inversionistas. Estaba descontando este tipo de flujo de noticias con la venta fuerte y violenta que vimos en diciembre. Cuando se produce un gran movimiento, hacia arriba o hacia abajo, (el mercado) dice cosas positivas o negativas sobre los desarrollos futuros. El movimiento extremo hacia abajo nos dijo que tendríamos este flujo de noticias”, dijo Alec Young, director gerente de FTSE Russell, a Bloomberg.
Mientras que en los mercados accionarios el drama sigue su curso, hay señales más alarmantes en los de deuda. Los rendimientos de los bonos a 10 años cayeron de 2.62% a 2.56% y, peor aún, en los bonos de corto plazo (dos, tres y cinco años) los rendimientos están en 2.3%, es decir, por debajo de las tasas de interés tras la última alza de la Fed. Que los rendimientos caigan revela que los precios de los bonos suben, dado que son considerados de los mejores activos refugio que existen.
Justo por eso también ante esta ola de malas noticias, el oro y la plata son activos financieros que se siguen desempeñando moderadamente bien desde mediados del año pasado. Ambos metales subieron a sus niveles más altos desde junio y el metal áureo superó la barrera de 1,300 dólares la onza.
Ahora bien. Si es cierto que pensamos que el mercado alcista mayor ha llegado a su fin, también lo es que el cambio en las expectativas de alza tasas de interés en EU por parte de la Reserva Federal, de cuatro a sólo dos en 2019, podría traer un nuevo rally (alza) que atenúe las pérdidas conseguidas, o incluso, nos catapulte a nuevos máximos históricos este año. Misma suerte podemos esperar para el dólar. No se trataría sin embargo de un cambio de tendencia, sino de un alivio temporal, de la calma que precede a la tormenta. Un respiro que se agradece, pues nos permitirá prepararnos con las coberturas y activos adecuados para sacar provecho de la crisis y la recesión, cuando llegue, durante el próximo año o dos.


capitalbolsa