https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

TIEMPOS DIFÍCILES PARA EL COMERCIO

En la semana el INDEC publicó varios datos que reflejan el estado de la actividad comercial interna, dejando a la luz que es uno de los sectores más golpeados como consecuencia de la fuerte devaluación de la moneda, la aceleración inflacionaria y la caída de los ingresos reales. Como explicábamos en la nota de la semana pasada, desde el mes de abril los ingresos reales de las personas (salarios, jubilaciones, etc.) habían comenzado a perder poder adquisitivo, acelerando el deterioro desde julio y llegando a los niveles mínimos durante el último trimestre del año.
Así, en el relevamiento a distintos tipos de comercios se puede ver que durante septiembre las ventas en supermercados tuvieron una caída real interanual del 7,9%, las transacciones en los shoppings de la Ciudad de Buenos Aires y el GBA se contrajeron 15,1% interanual y la venta de electrodomésticos se hundió un 33% en comparación al mismo mes del año pasado.
De forma consolidada, la actividad comercial tuvo una caída del 9% durante el tercer trimestre del año luego de experimentar unos primeros meses del 2018 muy positivos (durante el primer trimestre del año la expansión de las ventas fue del 6%).
Dada la dinámica de los ingresos reales durante la última parte del año, es esperable que la caída sectorial continúe ya que no habrá por el lado de los ingresos un amortiguador en el poder adquisitivo que revitalice el consumo y las compras en los comercios. De todos modos, no todas las variables son negativas: desde el mes de octubre la dinámica del peso ha sido mucho más estable que en los meses previos lo que genera que aún con ingresos con menor poder adquisitivo el pánico del público disminuya y decisiones de consumo que en situaciones de incertidumbre más alta se posponen ahora serán realizadas.
La difícil situación que está viviendo el comercio se refleja también en la demanda de trabajadores del sector. Según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo, el empleo registrado en el sector comercio minorista y mayorista ha tenido un descenso del 0,6% en relación al mismo mes del año pasado, lo que implica que el sector emplea a unas 7.300 personas menos que hace un año.
Con este panorama, y siendo el sector que más empleo genera en la economía argentina, los comerciantes deberán enfrentar en los próximos meses el pago del bono extraordinario de $5.000 impulsado por la Secretaría de producción junto con el aumento del 20% establecido en la revisión de paritarias recientemente realizada. Así, con una fuerte caída en las ventas los comerciantes deberán enfrentar un encarecimiento del costo laboral que sin dudas pondrá en problemas a más de uno.
Por último, haciendo un análisis más global, era de esperar que el sector comercial sea uno de los que más sufra el ajuste. Partiendo de la base de que el principal problema que tenía la economía argentina y que desencadenó el ajuste cambiario era un déficit alto y creciendo de la balanza comercial, evidentemente el consumo interno estaba viajando en un nivel que no era soportado por la estructura productiva. De hecho, junto con los bienes de capital, las importaciones que más estaban creciendo en el último tiempo eran los bienes de consumo y, en particular, los automóviles. De esta manera, el ajuste cambiario golpea al comercio en términos generales por la caída de los ingresos reales consecuencia de la aceleración inflacionaria, pero en términos particulares porque el propio salto cambiario generó un encarecimiento de gran parte de los bienes comerciados que provenían del extranjero y estaban colaborando al desequilibrio comercial y de balanza de pagos de la Argentina. Es decir, si por un lado se ve con buenos ojos la caída de importaciones (las de consumo son unas de las que más están cayendo) debido a que es necesaria para la corrección externa y la estabilización cambiaria, no puede ofrecerse una mirada extremadamente crítica a la contracción del sector que comercializaba esos productos dentro del territorio del país. En gran medida, aunque no totalmente, son dos caras de la misma moneda. Esa moneda es la dolorosa corrección del déficit de balanza de pagos.


invecq